{"id":22109,"date":"2026-08-26T14:36:57","date_gmt":"2026-08-26T12:36:57","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=22109"},"modified":"2026-08-26T14:36:57","modified_gmt":"2026-08-26T12:36:57","slug":"por-que-no-reaccionamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/08\/26\/por-que-no-reaccionamos\/","title":{"rendered":"POR QU\u00c9 NO REACCIONAMOS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mi\u00e9rcoles 26 de agosto de 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Benito Arru\u00f1ada<\/strong>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/08\/Queremos-seri8edad-politica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"939\" height=\"482\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/08\/Queremos-seri8edad-politica-939x482.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22110\" style=\"aspect-ratio:1.9491525423728813\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/08\/Queremos-seri8edad-politica-939x482.jpg 939w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/08\/Queremos-seri8edad-politica-579x297.jpg 579w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/08\/Queremos-seri8edad-politica-767x394.jpg 767w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/08\/Queremos-seri8edad-politica.jpg 1085w\" sizes=\"auto, (max-width: 939px) 100vw, 939px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Catedr\u00e1tico de la Universidad Pompeu Fabra; Affiliated Professor, BSE; Investigador Asociado, FEDEA. Expresidente, Society for Institutional &amp; Organizational Economics. Investigaci\u00f3n sobre las bases institucionales y culturales de la econom\u00eda de mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl Estado de bienestar devora en pocas d\u00e9cadas el capital cultural acumulado durante siglos. Nuestra anestesia ante Ceuta es otro s\u00edntoma\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bienestar estatal exhibe con gusto sus pensiones, escuelas, hospitales e incluso, hasta hace poco, su paz social. Su contabilidad es tramposa porque aplaza los costes, pero la deuda p\u00fablica refleja solo los contabilizados. Los principales no vencen a fecha fija ni figuran en contrato alguno: se cargan a variables lentas, las que tardan varias generaciones en dar la cara. Los hijos que no nacen, los alumnos que no aprenden y los vecinos que no se integran no constan en ninguna cuenta, y de lo que no consta nadie responde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mecanismo lo describi\u00f3 desde dentro Assar Lindbeck, socialdem\u00f3crata sueco y decano de los economistas de su pa\u00eds. El Estado de bienestar es solvente mientras vive de las normas que hered\u00f3: trabajar aunque compense poco, no abusar del fondo com\u00fan, cumplir sin vigilancia. Esas normas se erosionan despacio, porque cada generaci\u00f3n no solo ajusta su conducta a los incentivos, sino que educa a la siguiente en el ajuste: la primera cobra el subsidio con verg\u00fcenza, la segunda como derecho y la tercera ya organiza toda su vida en torno a \u00e9l. Cuando la norma cede, ya no hay tipo impositivo que alcance.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<strong>La primera variable lenta es la natalidad<\/strong>.* Durante milenios, los hijos fueron, adem\u00e1s de un deber social, un seguro de vejez, y esa rentabilidad ayudaba a pagar el coste de criarlos. Las pensiones p\u00fablicas nacionalizaron el rendimiento y dejaron el coste en casa: la vejez de cada cual pas\u00f3 a financiarse con los hijos de todos. Lentamente, los hijos mudaron de inversi\u00f3n a consumo caro (\u00abquiero disfrutar de mi hijo\u00bb), y del consumo caro se compra poco, empezando por prescindir de los terceros y los segundos: la utilidad marginal disminuye. Los economistas que han medido el mecanismo atribuyen al tama\u00f1o de las pensiones una parte sustancial de la ca\u00edda de la fecundidad occidental. Espa\u00f1a cr\u00eda hoy poco m\u00e1s de un hijo por mujer, y el contraejemplo que consolaba se ha derrumbado solo: Finlandia, con uno de los sistemas de permisos y guarder\u00edas m\u00e1s generosos del mundo, cerr\u00f3 2025 en 1,30 hijos por mujer, tras tocar el a\u00f1o anterior su m\u00ednimo hist\u00f3rico. El dinero alivia el coste de criar; no restituye el motivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<strong>La segunda es el aprendizaje<\/strong>.* El sistema educativo estatal es menos un servicio del bienestar que su aparato reproductor: fabrica en cada generaci\u00f3n las preferencias que luego lo votan, y por eso tolera tan bien su propio fracaso instructivo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed la educaci\u00f3n mud\u00f3 de inversi\u00f3n a consumo. Repartido el t\u00edtulo como derecho, el titulado superior espa\u00f1ol medio rinde en comprensi\u00f3n lectora por debajo del adulto neerland\u00e9s medio, y un tercio de los ocupados con estudios superiores trabaja en puestos que no piden su t\u00edtulo, la proporci\u00f3n m\u00e1s alta de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Correlaci\u00f3n no es causalidad. La natalidad cay\u00f3 tambi\u00e9n a causa de la p\u00edldora y la secularizaci\u00f3n, y las aulas se degradaron con el m\u00f3vil. Pero los factores comunes no explican las diferencias. P\u00edldoras y pantallas llegaron a la vez a todas partes, mientras que el da\u00f1o sigue el calendario y la intensidad del dise\u00f1o institucional: la fecundidad cae m\u00e1s donde la pensi\u00f3n sustituye m\u00e1s al ahorro privado, el aprendizaje resiste donde la escuela responde ante alguien y la integraci\u00f3n avanza donde el reci\u00e9n llegado a\u00fan cobra por producir y no solo por pertenecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas pol\u00edticas p\u00fablicas construyen el mismo capital que aqu\u00ed se les reprocha consumir. La sanidad infantil eleva el capital humano, y el seguro social permite arriesgarse a quien sin \u00e9l no se arriesgar\u00eda. La nueva escuela inglesa ha demostrado adem\u00e1s que incluso un sistema p\u00fablico degradado puede volver a ense\u00f1ar: volvi\u00f3 a centrarse en el maestro y en los contenidos, impuso curr\u00edculo expl\u00edcito y evaluaci\u00f3n externa, oblig\u00f3 a los centros a responder de lo que ense\u00f1an, y ha situado a sus j\u00f3venes por encima de la media de la OCDE. Por eso el volumen del gasto no predice el da\u00f1o; lo predice el dise\u00f1o. La conducta se ajusta cuando el beneficio se socializa y el coste se oculta, y resiste cuando el proveedor responde de sus resultados y el usuario puede elegir<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<strong>La tercera es la integraci\u00f3n<\/strong>.* Sin fondo com\u00fan, el inmigrante es un factor de producci\u00f3n con quien se negocia; con fondo com\u00fan, un socio con quien se reparte. El bienestar convierte as\u00ed el flujo laboral en conflicto distributivo e identitario, y adem\u00e1s pervierte la se\u00f1al de admisi\u00f3n, porque rechaza a quien m\u00e1s producir\u00eda y atrae a quien m\u00e1s necesita. La socialdemocracia danesa lo entendi\u00f3 y endureci\u00f3 el asilo y la residencia para salvar la caja; el socialismo espa\u00f1ol prefiere no elegir, y acumula a la vez la caja exhausta y el conflicto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado acaba de exhibirse en Ceuta: sesenta mil personas cruzaron la frontera en dos d\u00edas, y lo m\u00e1s revelador no es que el Estado ni previera ni respondiera, sino que la sociedad contemple, como anestesiada, el asalto a su frontera. Quien cruza el espig\u00f3n pone en juego su vida; quien mira no est\u00e1 dispuesto a revisar ni las m\u00e1s lujosas de sus creencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las variables lentas comparten, adem\u00e1s, una ventaja procesal: nunca testifican a tiempo. Quien decidi\u00f3 la norma cobr\u00f3 los aplausos en su legislatura, y la factura llega cuando ya no hay a qui\u00e9n reclamar; el da\u00f1o prescribe antes de poder probarse. Contra esa prescripci\u00f3n solo caben medidas cautelares: valorar cada programa por los incentivos que crea, sin esperar a unos resultados que llegan siempre tarde. Suecia tuvo que rozar la ruina para corregir la caja; la variable que corrigi\u00f3 m\u00e1s tarde le estalla hoy en las calles. Nosotros a\u00fan estamos a tiempo de estudiar su expediente.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 26 de agosto de 2026 Benito Arru\u00f1ada. Catedr\u00e1tico de la Universidad Pompeu Fabra; Affiliated Professor, BSE; Investigador Asociado, FEDEA. Expresidente, Society for Institutional &amp; Organizational Economics. Investigaci\u00f3n sobre las bases institucionales y culturales de la econom\u00eda de mercado. \u00abEl Estado de bienestar devora en pocas d\u00e9cadas el capital cultural acumulado durante siglos. Nuestra anestesia &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/08\/26\/por-que-no-reaccionamos\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">POR QU\u00c9 NO REACCIONAMOS<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22109","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22109","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22109"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22109\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22111,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22109\/revisions\/22111"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}