{"id":22267,"date":"2026-10-17T09:23:33","date_gmt":"2026-10-17T07:23:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=22267"},"modified":"2026-10-17T09:23:34","modified_gmt":"2026-10-17T07:23:34","slug":"bernardina-lecube-aramburu-la-ama-del-lehendakari-aguirre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/10\/17\/bernardina-lecube-aramburu-la-ama-del-lehendakari-aguirre\/","title":{"rendered":"BERNARDINA LECUBE ARAMBURU \u2013 LA AMA DEL LEHENDAKARI AGUIRRE"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LAS CIRCUNSTANCIAS DE UNA MUJER FUERTE, AUDAZ, Y ABNEGADA.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>S\u00e1bado 17 de octubre de 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Koldo Anasagasti<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"497\" height=\"674\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22268\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!ObRO!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F03926ff9-33d8-4c76-9b99-183be1b93a75_497x674.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a>Como a muchas de nuestras amamas, a Bernardina le toc\u00f3 vivir en un per\u00edodo convulso de la historia: padeci\u00f3 las consecuencias de la ley abolitoria del 21 de julio de 1876, el sometimiento a la dictadura de Primo de Rivera, los avatares violentos de la 2\u00aa Rep\u00fablica, la guerra en Euzkadi, el exilio y la II Guerra Mundial. A todas estas incidencias y penalidades hay que a\u00f1adir la p\u00e9rdida de su hijo Ignacio, de tan solo seis a\u00f1os, el segundo de los diez hijos que dio a luz, y tambi\u00e9n que Bernardina enviud\u00f3 a los 43 a\u00f1os estando embarazada de \u00c1ngel, que naci\u00f3 p\u00f3stumo el 29 de febrero de 1920. Con fuerza y resoluci\u00f3n, esta brava mujer sac\u00f3 a todos sus v\u00e1stagos adelante. Sufri\u00f3 otras desgracias, que contaremos, y encar\u00f3 la vida con valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ahora vamos a contar lo que todav\u00eda no hemos desvelado de la identidad de Bernardina: fue la madre de Jos\u00e9 Antonio Aguirre Lecube, nuestro primer Lendakari. \u00c9l, a los 16 a\u00f1os, habiendo perdido a su aita, se convirti\u00f3 en el joven adulto que ayud\u00f3 a su ama en la tarea de guiar a sus hermanos y posicionarlos en la vida. Es conocida la capacidad de Jos\u00e9 Antonio para afrontar tareas de responsabilidad, pues ya a los 21 a\u00f1os, reci\u00e9n obtenido su t\u00edtulo de abogado en la Universidad de Deusto, se convirti\u00f3 en consejero de <em>Chocolates Bilbainos S.A. (Chobil),<\/em> empresa formada por las compa\u00f1\u00edas <em>Chocolates de Aguirre<\/em> (de su familia paterna), <em>Martina de Zuricalday, La Dulzura<\/em> y <em>Caracas<\/em>. A los 27 a\u00f1os result\u00f3 elegido alcalde de la localidad bizkaina de Getxo y, con tan solo 32, mediante el voto del resto de los alcaldes de nuestro pa\u00eds, en plena guerra, fue designado presidente del primer Gobierno vasco. Bernardina se mostraba muy satisfecha y orgullosa de tener un hijo tan preparado y exitoso, como tambi\u00e9n lo estaba del resto de sus hijos e hijas, pero su primog\u00e9nito ostentaba la representaci\u00f3n de todo un Pueblo y era poseedor de un gran reconocimiento social y pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardina naci\u00f3 en Mutriku, Gipuzkoa, el 20 de mayo de 1877.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"180\" height=\"120\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22269\" style=\"aspect-ratio:1.5000795460571672;width:682px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casa de la familia Lecube en Mutriku<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su aita hab\u00eda sido cantero, se llamaba Jos\u00e9 Manuel Lecube Lizarzaburu, y hab\u00eda casado con Facunda Aramburu Sorazu, igualmente mutrikuarra. Vivieron en este pueblo costero hasta que en 1880 se instalaron en Abando \u2500anteiglesia que estaba parcialmente incorporada a Bilbao\u2212, en donde dos a\u00f1os m\u00e1s tarde nacer\u00eda el peque\u00f1o Antonio, quinto hijo de la pareja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Abando, que se incorpor\u00f3 definitivamente a Bilbao en el a\u00f1o 1890, Bernardina conoci\u00f3 al abogado bergar\u00e9s Teodoro Aguirre Barrenechea-Arando, quien hab\u00eda sido pasante de don Daniel de Irujo y colaborador de \u00e9ste en la defensa de Sabino Arana en el proceso que se instruy\u00f3 contra esta insigne figura del nacionalismo vasco. Teodoro abandon\u00f3 pronto su profesi\u00f3n de abogado para ocuparse de la f\u00e1brica de <em>Chocolates de Aguirre<\/em>. Se convirti\u00f3 en un hombre de negocios, capaz, trabajador y solidario. Muy creyente y piadoso, dedic\u00f3 muchos esfuerzos en la ayuda al pr\u00f3jimo; a su fallecimiento era presidente de la Adoraci\u00f3n Nocturna de Bilbao. Sigui\u00f3 la doctrina de Sabino Arana, sin cargo ni responsabilidad alguna en el partido pol\u00edtico que \u00e9ste hab\u00eda fundado.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_3-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"281\" height=\"320\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_3-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22271\" style=\"aspect-ratio:0.8781619298759644;width:683px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!qyx4!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F14b132b2-d3e1-4cbf-a041-6cdab2c58e5f_281x320.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a>Bernardina con su marido Teodoro y sus dos hijos mayores, Jos\u00e9 Antonio e Ignacio.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"939\" height=\"700\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_4-939x700.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22272\" style=\"aspect-ratio:1.3411371237458194\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_4-939x700.jpg 939w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_4-580x432.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_4-768x572.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_4.jpg 1456w\" sizes=\"auto, (max-width: 939px) 100vw, 939px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!GnhK!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F653d9553-76b6-4fb9-9553-721768fa788b_1492x1112.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a>Bernardina con sus hijos Jos\u00e9 Antonio, Ignacio, Juan Mari, Tere y Encarna<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teodoro y Bernardina se residenciaron inicialmente en la calle Cruz, n\u00famero 6, 4\u00ba piso, en las Siete Calles de Bilbao, para trasladarse luego a la calle Sendeja n\u00famero 6 de esta misma localidad. En 1915 se instalaron en Algorta, en el edificio que en la calle Miramar n\u00famero 2, plaza de San Ignacio, Teodoro hizo construir como regalo para Bernardina. Poco tiempo pudo Teodoro disfrutar de este nuevo hogar, pues falleci\u00f3 el 12 de febrero de 1920, a los 47 a\u00f1os. Bernardina qued\u00f3 deshecha, pero segura, complacida y acompa\u00f1ada por los hijos que su matrimonio le hab\u00eda procurado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardina Lecube ten\u00eda un extraordinario car\u00e1cter y fuerte personalidad, sostenidos ambos por una magn\u00edfica salud. Era una mujer abierta y natural, sin ampulosidades; mientras que a Teodoro sus hijos lo trataban de usted, a Bernardina lo hac\u00edan de t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 Antonio Aguirre contrajo matrimonio con Mari Zabala, a quien llamaban Marutxa. Dadas las responsabilidades familiares y pol\u00edticas que tempranamente \u00e9ste asumi\u00f3, su hermano Juan Mari \u2212que tras el fallecimiento de Ignacio qued\u00f3 como el segundo hijo de m\u00e1s edad\u2500, licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad Comercial de Deusto, se hizo cargo de la gerencia de la empresa <em>Chobil,<\/em> implementando en la misma mejoras sociales, con acciones pioneras en esa \u00e9poca, inspiradas por Jos\u00e9 Antonio y aceptadas por todos los socios de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"701\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22273\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_5.jpg 701w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_5-580x847.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 701px) 100vw, 701px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!lEMi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F7284dcdb-2b80-4cf8-bf15-3b315d332968_1191x1740.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a>Pero esta f\u00e1brica y todo el patrimonio de los Aguirre Lecube \u2212incluida su vivienda de Algorta\u2500 fueron confiscados por los facciosos tras la ca\u00edda de Bilbao en junio de 1937.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardina se refugi\u00f3 con parte de su familia en una casa alquilada cerca de Santa B\u00e1rbara, en la punta de la playa de Donibane Lohitzun. Su hijo mayor, el Lendakari Jos\u00e9 Antonio Agirre, parti\u00f3 en avi\u00f3n a Biarritz y, despu\u00e9s de pasar por Par\u00eds, viaj\u00f3 a Barcelona, en donde se hab\u00eda instalado el Gobierno vasco. Tras la inminente ca\u00edda de la capital catalana, el 4 de febrero de 1939, Jos\u00e9 Antonio acompa\u00f1\u00f3 al presidente de la Generalitat, Llu\u00eds Companys, al exilio, atravesando ambos los Pirineos por caminos de monta\u00f1a, por encima de la aldea de La Banyol, hasta pasar a la Catalunya bajo administraci\u00f3n francesa. Al otro lado de la muga, los dos presidentes se despidieron. Nunca volvieron a verse. Jos\u00e9 Antonio march\u00f3 a Par\u00eds, a trabajar por sus compatriotas desde la sede de este gobierno en el n\u00famero 11 de la Avenue Marceau.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Mari, Teodoro y Tom\u00e1s, otros hijos de Bernardina, abandonaron el escenario b\u00e9lico saliendo en barco desde San Vicente de la Barquera hacia Iparralde, alej\u00e1ndose de la costa lo m\u00e1s posible para evitar la acci\u00f3n de las tropas franquistas, lo que dio lugar a que esta traves\u00eda terminara azarosamente en la localidad de Concarneau, en Breta\u00f1a. Desde la cubierta, Tom\u00e1s vio gente uniformada y pens\u00f3 que la tripulaci\u00f3n los hab\u00eda llevado de vuelta a la costa de Santander, por lo que ech\u00f3 mano a su arma. Afortunadamente eran gendarmes franceses los que los esperaban en el puerto para pedirles la documentaci\u00f3n y desarmarlos. De Concarneau se dirigieron a Donibane Lohitzun para reunirse con su ama, sus hermanas Encarna y Mari Cruz (Mari) y sus hermanos peque\u00f1os I\u00f1aki y \u00c1ngel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras un tiempo en esta ciudad labortana, Juan Mari march\u00f3 a Amberes, B\u00e9lgica, en donde resid\u00eda Ces\u00e1reo Asporosa, con quien le un\u00eda una buena amistad, y que desde Amberes hab\u00eda participado en el aprovisionamiento del territorio vasco durante la guerra civil y, anteriormente, habitual suministrador de materia prima para la f\u00e1brica de chocolates Chobil. Ambos, con Martin de Lasa y socios belgas \u2212a los extranjeros no se les permit\u00eda crear empresas\u2500, fundaron la Compagnie Maritime et Commerciale,paraactuarcomo agentes transitarios y en operaciones de importaci\u00f3n-exportaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardina tambi\u00e9n puso rumbo a B\u00e9lgica, pero no a Amberes sino a Lovaina, a una casa de la rue Marie Th\u00e9r\u00e8se 9, al lado de la estaci\u00f3n central, con sus hijas Mari Cruz \u2212Mari\u2500 y Encarna. Tambi\u00e9n se trasladaron a Lovaina Teodoro, I\u00f1aki y \u00c1ngel, los dos primeros para continuar en la Universidad Cat\u00f3lica sus estudios universitarios \u2212de derecho el primero, de econom\u00eda el segundo\u2500 y el peque\u00f1o \u00c1ngel para ingresar en esta misma universidad e iniciar su carrera de econ\u00f3micas. Bernardina decidi\u00f3 este cambio de domicilio porque en Donibane las opciones de estudio eran mucho m\u00e1s reducidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabido es que Jos\u00e9 Antonio Aguirre jug\u00f3 cinco temporadas en el Athletic Club de Bilbao, pero pocos sabr\u00e1n que sus cinco hermanos tambi\u00e9n fueron excelentes futbolistas. Juan Mari jug\u00f3 en el Deusto y en el Arenas de Getxo, en los buenos tiempos de este club; Tom\u00e1s tambi\u00e9n jug\u00f3 en el equipo arenero y fue tentado por el Athletic, pero su hermano Juan Mari le desaconsej\u00f3 que fichara. Luego, Tom\u00e1s fue escogido para formar parte de la selecci\u00f3n de Euzkadi, y particip\u00f3 en la gira que este combinado hizo por Europa y Am\u00e9rica. A resultas de su paso por M\u00e9xico, se qued\u00f3 a vivir all\u00ed. Teodoro, I\u00f1aki y \u00c1ngel jugaron juntos en el equipo de f\u00fatbol del Lovaina y consiguieron subir a este club a primera divisi\u00f3n, convirti\u00e9ndose en h\u00e9roes locales. Durante la 2\u00aa guerra mundial, un carnicero, muy hincha de este club, cuando el equipo ganaba les regalaba carne para que se mantuvieran en forma, y de esa carne com\u00eda toda la familia. Xabier Agirre Arizmendi nos facilita un dibujo que, a modo de caricatura, retrata a Teodoro sujetando en cada mano a sus dos hermanos, I\u00f1aki y \u00c1ngel, y que se expuso de forma impresa y mural en Lovaina en los tiempos de gloria del equipo local.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, Bernardina tuvo seis hijos futbolistas, hecho que, seguramente, hoy constituir\u00eda un r\u00e9cord Guinness.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"813\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22274\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_6.jpg 600w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_6-579x785.jpg 579w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caricatura en la que Teodoro sujeta a sus hermanos I\u00f1aki y \u00c1ngel<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un escrito aportado por I\u00f1aki Anasagasti se puede leer que Bernardina era mujer de armas tomar, que no le gustaba someterse al r\u00edgido control de la inmigraci\u00f3n belga como hac\u00edan los dem\u00e1s exiliados. Tal vez pensaba que, con haber rellenado, el 19 de noviembre de 1937, el <em>Inlichtingsbulletin<\/em> (hoja de informaci\u00f3n), hab\u00eda cumplido con todos los tr\u00e1mites. En este formulario hizo constar que \u00abcuenta con los recursos necesarios para mantenerse\u00bb. No obstante, tres meses m\u00e1s tarde, el 21 de febrero de 1938, tuvo que rellenar otro impreso adicional, en el que declaraba \u00abno pertenecer a ning\u00fan grupo pol\u00edtico, ser de fe cat\u00f3lica y no haberse fugado\u00bb. Nada que no fuera verdad, pues no se le conoc\u00eda afiliaci\u00f3n pol\u00edtica alguna, era muy creyente y hab\u00eda viajado a B\u00e9lgica desde Donibane Lohitzun, un simple traslado, no una fuga. En comparaci\u00f3n con sus consuegros \u2500los suegros de su hijo Jos\u00e9 Antonio\u2212 no parec\u00eda mostrar mucho empe\u00f1o en renovar su tarjeta de extranjera \u2212<em>vreemdelingenkaart<\/em>\u2500 y en informar a las autoridades de sus traslados dentro de B\u00e9lgica. En este pa\u00eds, estas dos familias \u2212Aguirre-Lekube y Zabala-Aketxe\u2500 formaban parte de la comunidad exiliada, integrada por 793 refugiados republicanos mayores de edad y 5.000 menores no acompa\u00f1ados, los llamados <em>ni\u00f1os de la guerra<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mayo de 1940, cuando el ej\u00e9rcito alem\u00e1n invadi\u00f3 B\u00e9lgica, Bernardina resid\u00eda todav\u00eda en Lovaina con los hijos que ya hemos mencionado. Su hijo Juan Mari segu\u00eda viviendo en Amberes, asociado con Ces\u00e1reo Asporosa y Mart\u00edn De Lasa, quien se hab\u00eda unido a ellos. \u00c9ste \u00faltimo hab\u00eda trabajado en el Gobierno vasco durante la guerra en temas de abastecimiento, y era un hombre muy capacitado para el negocio de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hac\u00eda mucho tiempo ya que Jos\u00e9 Antonio no hab\u00eda visto a su ama Bernardina y al resto de su familia, por lo que propuso a \u00e9stos un encuentro en la costa belga. No parec\u00eda \u00e9sta una idea muy oportuna dada la convulsi\u00f3n social y pol\u00edtica que se viv\u00eda en Europa, pero el proverbial optimismo de Jos\u00e9 Antonio no previ\u00f3 peligro inminente de ataque del ej\u00e9rcito alem\u00e1n.<a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!3QZS!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F7f164acf-c99e-417b-b9ea-f85c0280b3c5_906x585.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"906\" height=\"585\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_7.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22275\" style=\"aspect-ratio:1.5482093663911847\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_7.jpg 906w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_7-579x374.jpg 579w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_7-767x495.jpg 767w\" sizes=\"auto, (max-width: 906px) 100vw, 906px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!3QZS!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F7f164acf-c99e-417b-b9ea-f85c0280b3c5_906x585.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a>Miembros de las familias Aguirre-Lekube y Zabala-Aketxe en La Panne<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En La Panne, el Lendakari, su esposa Marutxa y sus hijos Aintzane y Joseba, se reunieron con la familia. Posteriormente se unieron a la expedici\u00f3n Asporosa y algunos miembros de la colonia vasca residente en B\u00e9lgica, en total 46 personas, de las cuales 13 eran mujeres, 7 ni\u00f1os y 4 sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero las tropas alemanas, despu\u00e9s de haber atravesado Luxemburgo, se hab\u00edan lanzado hacia el interior de Francia, acerc\u00e1ndose a Sed\u00e1n al mismo tiempo que romp\u00edan las defensas belgas por el frente de Lieja. Entraron a saco, como cuchillo caliente en mantequilla, y llegaron en cuesti\u00f3n de d\u00edas a la zona donde se encontraba el grupo de vascos. Ahora s\u00ed, alarmados, los Aguirre, los Zabala y compa\u00f1\u00eda intentaron llegar a Francia recorriendo a pie los 15 kil\u00f3metros que separan La Panne de Dunkerque para tomar el tren a Par\u00eds, pero ya la v\u00eda hab\u00eda sido destrozada por los bombardeos de los aviones alemanes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestros vascos no eran los \u00fanicos que buscaban un medio de locomoci\u00f3n, todas las clases sociales abandonaban sus hogares para huir del invasor, lo que hac\u00eda pr\u00e1cticamente imposible encontrar un transporte. Apenas salido de La Panne, el grupo de los Aguirre-Zabala sufri\u00f3 el primer ataque de los aviones enemigos, lo que dio lugar a escenas de p\u00e1nico, con gran cantidad de personas corriendo despavoridas para ponerse a salvo de las bombas y de los ametrallamientos por calles y carreteras. Consiguieron, sin embargo, llegar a la frontera, donde ya se agolpaba una muchedumbre a la que no dejaban atravesar, los gendarmes ten\u00edan \u00f3rdenes de retenerla all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El grupo vasco tuvo que pasar all\u00ed esa primera noche, y muchas otras, malamente acomodados sobre el inh\u00f3spito y abarrotado suelo, soportando el fr\u00edo de la noche y el calor del d\u00eda. El examen de la documentaci\u00f3n se hac\u00eda con rigor y con una lentitud exasperante. Jos\u00e9 Antonio se puso en cabeza para mostrar su documentaci\u00f3n <em>privilegiada<\/em> \u2212pues estaba autorizada por el Estado Mayor Franc\u00e9s\u2500 y facilitar el paso de todo el grupo, que ten\u00eda pasaporte de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola extendido por las autoridades del Gobierno Vasco. \u00abSus documentos est\u00e1n en regla \u2212le dijo un gendarme\u2500 pero los pasaportes de los dem\u00e1s ya no valen\u00bb. Jos\u00e9 Antonio argument\u00f3 su situaci\u00f3n y protest\u00f3 por la negativa de dar paso a los dem\u00e1s. El gendarme llam\u00f3 a su superior y todos salieron perdiendo, porque \u00e9ste le dijo malhumorado: \u00abAhora, ni siquiera usted puede pasar, porque hemos recibido una orden dici\u00e9ndonos que solamente permitamos el paso de la frontera a los belgas, holandeses, franceses e ingleses. Los dem\u00e1s lo har\u00e1n cuando nos lo ordenen\u00bb. No hubo discusi\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expedici\u00f3n vasca tuvo que volver a su anterior lugar de acomodo. Durante esa noche, un grupo de gendarmes clav\u00f3 estacas en la tierra de alrededor, que unieron con alambradas, cerrando una gran extensi\u00f3n de terreno a modo de campo de concentraci\u00f3n. All\u00ed quedaron recluidos los vascos, tambi\u00e9n austr\u00edacos, polacos, checos, algunos escandinavos y unos tres mil jud\u00edos. Pasaron tres d\u00edas encerrados, custodiados por soldados senegaleses, pasando hambre y sed, porque nadie se preocup\u00f3 en suministrarles v\u00edveres ni comida. Hasta que los oficiales franceses decidieron liberarlos, impelidos por una protesta colectiva iniciada a causa de un incidente de los gendarmes con un sacerdote holand\u00e9s. Pero cuando cruzaron la frontera, se encontraron con otra barrera que no se abrir\u00eda hasta el d\u00eda siguiente. Bernardina tuvo que dormir en un establo, era el d\u00eda de su 63 cumplea\u00f1os, 20 de mayo de 1940. Nunca se le hab\u00eda pasado por la cabeza celebrar de esa manera fecha tan se\u00f1alada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras muchas vicisitudes que vamos a resumir, llegaron a Bergues, donde permanecieron varios d\u00edas en casa de unos humildes campesinos, que los trataron con generosidad y afecto. Como contraprestaci\u00f3n, solo pudieron ofrecerles las mu\u00f1ecas de Aintzane, la hija de Jos\u00e9 Antonio, y de otra ni\u00f1a del grupo, para que las disfrutaran las nietas de aquellos campesinos, lo que cost\u00f3 algunas l\u00e1grimas a las ni\u00f1as vascas, claro, que no quer\u00edan desprenderse de su preciado tesoro. Tuvieron que desistir de viajar a Calais, ya que de all\u00ed regresaban grandes grupos de refugiados, y decidieron volver al inicio, a La Panne, \u00fanico lugar donde exist\u00eda una peque\u00f1a posibilidad de embarcar hacia Inglaterra. Estaban tan exhaustos, hambrientos y desesperados que parec\u00eda no importarles el peligro, hab\u00edan superado el miedo f\u00edsico y actuaban casi como aut\u00f3matas. Llevaban m\u00e1s de setenta kil\u00f3metros a pie entre bombas, ametrallamientos y peligros, con retenciones, inclemencias meteorol\u00f3gicas, miedo, angustia y desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en la l\u00ednea fronteriza franco-belga un nuevo sufrimiento los esperaba. El relato del mismo lo vamos a extraer del libro \u201cDe Gernika a Nueva York pasando por Berlin\u201d, escrito por el propio Lendakari Aguirre. Copiamos del cap\u00edtulo titulado \u201c\u00a1Y por fin nos visit\u00f3 la muerte!: \u00abCuando llegamos al paseo del muelle, en una de cuyas villas nos dijeron que pudiera haber alg\u00fan jefe ingl\u00e9s, tuvimos que echarnos en tierra varias veces, pues se renov\u00f3 el furioso bombardeo de la artiller\u00eda alemana, que no iba a cesar en muchas horas. Varios obuses cayeron en la playa a unos cincuenta metros de donde nos encontr\u00e1bamos. Arrimados a las paredes pudimos llegar hasta la casa que hab\u00edamos ocupado cuando vinimos de Par\u00eds y que hab\u00edamos alquilado para pasar una temporada con nuestra familia. A mi esposa le fallaban las piernas y no pod\u00eda andar, y entre otro compa\u00f1ero y yo tuvimos que llevarla a rastras hasta casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bbFaltaba por llegar otro grupo formado por mis dos hermanas, mi cu\u00f1ada y Ces\u00e1reo de Asporosa, que hab\u00edan salido con la idea de encontrar alguna embarcaci\u00f3n que nos sacara de aquel infierno. Al poco tiempo llegaron las tres mujeres, p\u00e1lidas de terror y sin poder hablar. Cuando se acercaban a casa huyendo del bombardeo, uno de los proyectiles los alcanz\u00f3, cayendo Asporosa mortalmente herido, con el coraz\u00f3n atravesado por una esquirla del ob\u00fas. Mis hermanas y mi cu\u00f1ada estaban heridas en el hombro. Asporosa era un hombre de cuarenta a\u00f1os, lleno de vida, espl\u00e9ndido tipo de fortaleza f\u00edsica y moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bbSalimos a la calle a recoger a nuestro amigo, conduci\u00e9ndolo a un botiqu\u00edn de urgencia, en donde falleci\u00f3 poco despu\u00e9s rodeado de su amigo el Presidente de su Pa\u00eds y del padre Alberto, el jesuita desterrado. Aquel cuadro representaba la hondura moral y f\u00edsica de la tragedia vasca.\u00bbMientras tanto, por la calle principal de La Panne bajaba un batall\u00f3n de infanter\u00eda inglesa. A pesar de que los obuses ca\u00edan en abundancia, aquellos hombres, con sus oficiales a la cabeza, iban en correcta formaci\u00f3n, cantando. Yo que siempre he cre\u00eddo en la victoria de la libertad, me convenc\u00ed en aquel momento m\u00e1s que nunca del triunfo de los ej\u00e9rcitos del bien, pues un pueblo que canta en medio de las bombas, no puede ser vencido.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"778\" height=\"533\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_8.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22276\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_8.jpg 778w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_8-579x397.jpg 579w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_8-768x526.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 778px) 100vw, 778px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">I\u00f1aki, Bernardina, Teo, Juan Mari, Mari y \u00c1ngel, en B\u00e9lgica<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bbLos camilleros se llevaron a nuestro buen amigo al cementerio de La Panne, donde cientos de refugiados iban encontr\u00e1ndose, despu\u00e9s de pagar el tributo de la muerte. Ellos tambi\u00e9n hab\u00edan ca\u00eddo en el campo del honor, vistiendo el uniforme civil que hace iguales a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bbDesde las seis de la tarde, el bombardeo no ces\u00f3 un solo instante. Por las calles desiertas, algunas patrullas francesas y el resto de las tropas inglesas, pasaban camino de Dunkerque, protegidas por las bater\u00edas ligeras inglesas que disparaban desde la entrada de La Panne. Nos recluimos en el s\u00f3tano unos, y otros en el garaje, situado medio metro bajo el nivel de la calle. La casita en que est\u00e1bamos era de fr\u00e1gil construcci\u00f3n, y no hab\u00eda agua ni luz. Cuarenta y cinco personas nos api\u00f1\u00e1bamos en aquellos recintos completamente a oscuras. El silbido de los obuses, que siempre cre\u00edamos que iban a terminar por hacer blanco en nosotros, hac\u00eda m\u00e1s angustiosa la situaci\u00f3n. Como disparaban en bater\u00eda, se o\u00edan constantemente cuatro o cinco silbidos casi al mismo tiempo. Uno de los obuses arranc\u00f3 una esquina superior de la casa, y poco m\u00e1s tarde, otro ob\u00fas daba en la puerta del garaje, llenando aquel ambiente enrarecido de polvo, humo y astillas. Varios fueron alcanzados por los casquillos, entre ellos mi hermana Encarnaci\u00f3n, que recibi\u00f3 heridas en el brazo y el pecho, a causa de las cuales pocos d\u00edas m\u00e1s tarde mor\u00eda en un hospital. Aquel cuadro era de un dramatismo dif\u00edcil de igualar. A los gemidos de dolor de Encarna y a los lamentos de la hermana de Asporosa, se un\u00edan los llantos y las invocaciones al cielo de las dem\u00e1s mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bbA eso de las cuatro de la ma\u00f1ana fue cesando el bombardeo. Empez\u00f3 a amanecer, cuando en medio de un gran estruendo se retiraban los tanques ingleses a gran velocidad. A eso de las ocho de la ma\u00f1ana entraban en La Panne las primeras patrullas ciclistas alemanas y una hora m\u00e1s tarde, por las calles en escombros, desfilaban las primeras formaciones. Est\u00e1bamos en poder de los alemanes, lo que para m\u00ed significaba primero la c\u00e1rcel y despu\u00e9s el fusilamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bbExiste un episodio que mi pluma se resiste a relatarlo por todo el dramatismo que encierra, y porque en \u00e9l juega un papel importante nuestro inolvidable amigo Ces\u00e1reo de Asporosa, aun despu\u00e9s de muerto. Ces\u00e1reo era el administrador de los menguados fondos de que dispon\u00eda nuestro grupo. La cantidad m\u00e1s importante consist\u00eda en unos pocos cientos de d\u00f3lares en papel, que, para mayor seguridad, Ces\u00e1reo los llevaba cosidos en el forro de su chaqueta. Ninguno de nosotros pens\u00f3 en este dinero cuando acaeci\u00f3 la muerte de nuestro excelente compa\u00f1ero; la pena que nos embargaba era demasiado grande para que pudiera preocuparnos otra cosa que la desaparici\u00f3n de nuestro amigo. Hasta llegada la noche no nos dimos cuenta de que con el cad\u00e1ver de Ces\u00e1reo los camilleros se hab\u00edan llevado al cementerio aquel dinero que tan urgentemente necesit\u00e1bamos. Por muy duro que fuese, no hab\u00eda m\u00e1s remedio que rescatarlo. Mi hermano y otros dos compa\u00f1eros se dirigieron al dep\u00f3sito de cad\u00e1veres. En \u00e9l yac\u00edan hacinados los cuerpos de ochocientos desgraciados refugiados que hab\u00edan sufrido la misma suerte que Ces\u00e1reo. A unos les hab\u00edan robado los zapatos, a otros alguna prenda de su indumentaria\u2026 el espect\u00e1culo no pod\u00eda ser m\u00e1s impresionante. Alumbrados por la luz vacilante de una vela, buscaron el cad\u00e1ver de Ces\u00e1reo por entre aquellos montones macabros de seres destrozados. Por fin dieron con \u00e9l. Le faltaban los zapatos, pero no la chaqueta. La hab\u00edan despreciado por demasiado vieja. As\u00ed pudimos hacernos de nuevo con aquellos d\u00f3lares que tanta falta nos hac\u00edan. Miserias de la vida, que hasta obligan a turbar el sue\u00f1o eterno de un ser querido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta aqu\u00ed el relato descarnado de Jos\u00e9 Antonio Aguirre de lo acontecido en La Panne.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su sobrino Xabier Agirre Arizmendi nos a\u00f1ade alg\u00fan dato: a Encarna, de 28 a\u00f1os, la atendi\u00f3 Santi Zabala, hermano de Marutxa, que estaba estudiando medicina en Lovaina, pero no pudo librar a la joven de una septicemia, que la llev\u00f3 a la muerte unos d\u00edas m\u00e1s tarde de caer herida. Fue enterrada en el cementerio de Le Coq, cerca de La Panne. Bernardina sufri\u00f3, pues, la p\u00e9rdida de otro de sus v\u00e1stagos, en este caso su querida Mar\u00eda Encarnaci\u00f3n, Encarna, su segunda hija. En el ataque tambi\u00e9n result\u00f3 alcanzada Margari, hermana de Santi y Marutxa, pero quiso el destino que la cartera que llevaba junto a su pecho parase la metralla que la impact\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuenta tambi\u00e9n Xabier que su aita Juan Mari les dec\u00eda que en el episodio de la recuperaci\u00f3n de los d\u00f3lares \u00e9l y las otras dos personas \u2500una de ellas era Santi Zabala\u2212 pasaron mucho miedo, porque si los hubieran pillado en ese momento los habr\u00edan detenido y fusilado, por profanar un cad\u00e1ver y despojarlo de sus pertenencias.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_9.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"605\" height=\"924\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22277\" style=\"aspect-ratio:0.6547729770863279;width:681px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_9.jpg 605w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_9-579x885.jpg 579w\" sizes=\"auto, (max-width: 605px) 100vw, 605px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/substackcdn.com\/image\/fetch\/$s_!xziq!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep\/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F620ebdf3-e26b-46bc-8b14-4c0f86c4a620_605x924.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a>Sepultura de Encarna en el cementerio de Le Coq<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En enero de 1941, Tere, la hija mayor de Bernardina, casada con Juan Madariaga, fue a Marsella a embarcarse para Am\u00e9rica en el buque <em>Alsina<\/em>, que, por m\u00faltiples complicaciones ocasionadas por la guerra, fue retenido en Dakar, Senegal, durante largo tiempo. Los pasajeros fueron internados en dos campos de concentraci\u00f3n, en los que estuvieron retenidos varios meses. Ante la imposibilidad de continuar la traves\u00eda en este buque, el pasaje fue trasbordado al vapor <em>Quanza<\/em>, que pudo finalmente zarpar hacia Am\u00e9rica. La pesadilla dur\u00f3 453 d\u00edas; s\u00ed, 1 a\u00f1o y casi 3 meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acabada la guerra mundial en 1945, se atemperaron las penas y los tiempos mejoraron. Bernardina traslad\u00f3 de nuevo su residencia a Donibane Lohitzun, y all\u00ed tuvo la satisfacci\u00f3n de ser la madrina de boda de su hijo Juan Mari, quien cas\u00f3 en 1946 con Mar\u00eda Teresa (Mary-Teres) Arizmendi Aiestaran, de Donostia, cuyo aita hab\u00eda sido fusilado por el ej\u00e9rcito sublevado, motivo por el cual fue Jos\u00e9 Antonio quien la llev\u00f3 del brazo al altar. A la boda acudieron familiares y amigos, entre ellos algunas autoridades del pnv y del Gobierno vasco. El banquete de boda se celebr\u00f3 en casa de Bernardina.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"939\" height=\"669\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_10-939x669.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22278\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_10-939x669.jpg 939w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_10-580x413.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_10-768x547.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_10.jpg 943w\" sizes=\"auto, (max-width: 939px) 100vw, 939px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Berrnardina con su hijo Juan Mari camino a la iglesia el d\u00eda de la boda de \u00e9ste con Mary-Teres Arizmendi, en Donibane Lohitzun.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"939\" height=\"655\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_11-939x655.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22279\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_11-939x655.jpg 939w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_11-579x404.jpg 579w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_11-767x535.jpg 767w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_11.jpg 948w\" sizes=\"auto, (max-width: 939px) 100vw, 939px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardina, Mary-Teres Arizmendi, Juan Mari y el Lendakari Aguirre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Manuel de Irujo tocando el txistu en la boda de Juan Mari Aguirre y Mary-Teres Arizmendi<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pareja tuvo seis hijos: Jon, Gorka, Miren Maite, Xabier, Mikel e I\u00f1aki, que nacieron en Amberes. El resto de los hijos e hijas de Bernardina tambi\u00e9n fueron contrayendo matrimonio y aportando hijos al mundo, pero Bernardina solo pudo conocer a unos pocos, pues falleci\u00f3 el 19 de setiembre de 1950, a los 73 a\u00f1os, en Donibane Lohitzun, en cuyo cementerio fue enterrada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"929\" height=\"591\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_12.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22280\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_12.jpg 929w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_12-578x368.jpg 578w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/AGUIRRE_12-767x488.jpg 767w\" sizes=\"auto, (max-width: 929px) 100vw, 929px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardina y su nieta Garbi (Madariaga Aguirre)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jam\u00e1s volvi\u00f3 del exilio. Desde que sali\u00f3 de Euzkadi peninsular en el a\u00f1o 1937 no pis\u00f3 nunca m\u00e1s su Mutriku natal ni su requisada casa de Algorta. Esta pudo ser recuperada a\u00f1os despu\u00e9s por la familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Final del formulario<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS CIRCUNSTANCIAS DE UNA MUJER FUERTE, AUDAZ, Y ABNEGADA. S\u00e1bado 17 de octubre de 2026 Koldo Anasagasti Como a muchas de nuestras amamas, a Bernardina le toc\u00f3 vivir en un per\u00edodo convulso de la historia: padeci\u00f3 las consecuencias de la ley abolitoria del 21 de julio de 1876, el sometimiento a la dictadura de Primo &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/10\/17\/bernardina-lecube-aramburu-la-ama-del-lehendakari-aguirre\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">BERNARDINA LECUBE ARAMBURU \u2013 LA AMA DEL LEHENDAKARI AGUIRRE<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22267"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22281,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22267\/revisions\/22281"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}