{"id":22323,"date":"2026-10-27T09:28:29","date_gmt":"2026-10-27T07:28:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=22323"},"modified":"2026-10-27T09:28:29","modified_gmt":"2026-10-27T07:28:29","slug":"persisten-el-hambre-y-la-dictadura-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/10\/27\/persisten-el-hambre-y-la-dictadura-en-venezuela\/","title":{"rendered":"PERSISTEN: EL HAMBRE Y LA DICTADURA EN VENEZUELA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Martes 27 de octubre de 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La destrucci\u00f3n de la econom\u00eda que ha ejecutado la dictadura, no solo ha causado la liquidaci\u00f3n de miles de empresas; no solo ha tenido como consecuencia el brutal declive de los emprendimientos y la casi desaparici\u00f3n de los empleos; no solo ha generado una paralizaci\u00f3n de sectores enteros de la econom\u00eda<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/SOS-Venezuela.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"939\" height=\"411\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/SOS-Venezuela-939x411.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22324\" style=\"aspect-ratio:2.270916334661355\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/SOS-Venezuela-939x411.jpg 939w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/SOS-Venezuela-578x253.jpg 578w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/SOS-Venezuela-768x336.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/10\/SOS-Venezuela.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 939px) 100vw, 939px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una pareja de venezolanos sostiene carteles reivindicativos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de exponer aqu\u00ed algunos pocos y reveladores datos sobre el hambre y la subalimentaci\u00f3n en Venezuela, provenientes de fuentes diversas, expertas y confiables, quiero referirme a la dolorosa experiencia de millones de familias venezolanas que, aproximadamente desde el 2010, han ingresado paulatinamente en las realidades del hambre y la desnutrici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.eldebate.com\/internacional\/20261019\/acaso-hay-otro-camino-venezuela-distinto-acuerdos_470442.html\"><strong>\u00bfAcaso hay otro camino en Venezuela distinto al de los acuerdos?<\/strong><\/a><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.eldebate.com\/autor\/miguel-henrique-otero\/\"><strong>Miguel Henrique Otero<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del hambre se habla, en la mayor\u00eda de las oportunidades, con la desnutrici\u00f3n como preocupaci\u00f3n principal. Como si el hambre solo tuviese consecuencias f\u00edsico-biol\u00f3gicas. Esa perspectiva elude una realidad que se mantiene silenciada: la verg\u00fcenza que experimentan sus v\u00edctimas, especialmente los padres y jefes de familias, cuya entereza se resiente cuando no logran proveer a sus hijos o a las personas bajo su responsabilidad, de los alimentos m\u00ednimos necesarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las secuelas del hambre en la conducta y la psique producen hondas heridas, muchas veces silenciosas: lesionan la dignidad de los hambrientos; provocan sentimientos de fracaso o insuficiencia personal; estimulan el aislamiento social y la separaci\u00f3n efectiva entre unos y otros; apartan a las personas de la interacci\u00f3n social; generan apat\u00eda hacia los hechos del entorno; convierten las realidades del debilitamiento y el cansancio corporal en des\u00e1nimo y decaimiento afectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan poderosa y extendida es esta realidad, que a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada, numerosos fot\u00f3grafos han retratado el hambre en sus m\u00e1s dram\u00e1ticas variantes: ni\u00f1os y adultos abalanz\u00e1ndose sobre contenedores de basura; im\u00e1genes de neveras vac\u00edas dentro de los hogares; personas que caminan por las calles del pa\u00eds, delgad\u00edsimos, venidos a menos, cabizbajos; ancianos en colas que se extienden por centenares de metros, para entrar en un comedor social para recibir un plato de comida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La destrucci\u00f3n de la econom\u00eda que ha ejecutado la dictadura, no solo ha causado la liquidaci\u00f3n de miles de empresas; no solo ha tenido como consecuencia el brutal declive de los emprendimientos y la casi desaparici\u00f3n de los empleos; no solo ha generado una paralizaci\u00f3n de sectores enteros de la econom\u00eda, sino que ha generado otros dos factores indisociables, ambos activos promotores del hambre: de una parte, la inflaci\u00f3n, que ha elevado el costo de los alimentos \u2013estoy hablando de los alimentos mas b\u00e1sicos de la cesta familiar\u2013 a unos precios fuera de toda proporci\u00f3n: hasta veinte veces por encima de su promedio en el \u00e1mbito mundial. Hablo de un pa\u00eds en el que <strong>un paquete de espaguetis de 500 gramos lleg\u00f3 a costar 15 d\u00f3lares<\/strong> en el 2017 y 2018, es decir, 10 veces su costo en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asociado a lo anterior, est\u00e1n los fen\u00f3menos de la escasez y la carest\u00eda de alimentos en abastos, supermercados y mercados del pa\u00eds, especialmente entre los a\u00f1os 2015 a 2020, en los que cientos de miles de venezolanos hac\u00edan colas desde la noche anterior, para comprar algo con lo que alimentar a sus hijos, lo que fuera, lo que se consiguiera. No m\u00e1s que \u00abalgo\u00bb porque no se sab\u00eda qu\u00e9 habr\u00eda en las estanter\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos a\u00f1os, varios gabinetes de economistas que han estudiado el cap\u00edtulo de las remesas y las han estimado entre <strong>5000 y 6000 millones de d\u00f3lares anuales<\/strong>, el monto de dinero que los venezolanos que huyeron del pa\u00eds env\u00edan sus familiares para que puedan alimentarse y adquirir medicamentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, se trata de una cuantificaci\u00f3n parcial, a la que habr\u00eda que sumar un segundo factor: el env\u00edo de cientos y cientos de miles de toneladas de alimentos, medicamentos y otros bienes b\u00e1sicos, mes a mes, que bien sumar un monto equivalente a las remesas estimado. Este cap\u00edtulo es otra pieza reveladora del vertiginoso aumento del hambre y la desnutrici\u00f3n en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfY qu\u00e9 dicen las cifras?<\/strong> \u00bfSe corresponden con nuestras percepciones y experiencias? Malas noticias: resultan mucho peores, porque hacen patente que subalimentaci\u00f3n y desnutrici\u00f3n han sido y son realidades que afectan al territorio entero, producto de la perversa y aniquiladora gesti\u00f3n econ\u00f3mica de la dictadura. Hambre y dictadura son indisociables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo algunos datos, por s\u00ed mismos estremecedores: la Encuesta de Condiciones de Vida \u2013ENCOVI\u2013, correspondiente a 2016 mostr\u00f3 que m\u00e1s de 74% de la poblaci\u00f3n perdi\u00f3 un promedio de 8,7 kilos de forma involuntaria, producto de la doble reducci\u00f3n de cantidad y calidad de los alimentos. \u00bfPod\u00eda empeorar? En 2017, 64% de los encuestados hab\u00eda perdido un promedio de m\u00e1s de 11 kilos, al tiempo que se produc\u00eda una reducci\u00f3n extrema del consumo de prote\u00ednas y un aumento desmedido de harinas: ma\u00edz, yuca y trigo. De esto trata, a fin de cuentas, la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la narco dictadura: promover una sociedad reducida a la ingesta exclusiva de carbohidratos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este dato retrata a la dictadura: en el periodo 2019-2020, la pobreza por ingresos alcanzo a 96% de los hogares. Casi 80% viv\u00eda bajo est\u00e1ndares de pobreza extrema, lo que significa que no ten\u00edan c\u00f3mo adquirir los alimentos de la canasta b\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este siniestro panorama, <strong>solo 3% de los hogares no estaban en situaci\u00f3n de inseguridad alimentaria<\/strong> (seguramente funcionares gubernamentales, directivos del PSUV y enchufados). En esos mismos estudios se levantaba la m\u00e1s alarmante advertencia: 21% de los menores de 5 a\u00f1os padec\u00eda riesgo de desnutrici\u00f3n, y 8% calificaban en la categor\u00eda de subalimentaci\u00f3n aguda, con sus tr\u00e1gicas consecuencias: desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica, bajo peso y baja talla para las respectivas edades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las m\u00ednimas variaciones que se han producido en a\u00f1os posteriores son eso: m\u00ednimas. Entre 78 y 89% de los hogares sufren alg\u00fan nivel de inseguridad alimentaria. En muchas de estas familias la cotidianidad tiene un componente perturbador: no pueden hacer tres comidas diarias: a veces dos, a veces solo una. Algunos d\u00edas, ninguna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desagrado y rechazo que han producido las aseveraciones gubernamentales en el encuentro de la FAO, en Roma, en el <strong>Foro Mundial de la Alimentaci\u00f3n<\/strong> hace dos semanas, tiene argumentos: la m\u00ednima disminuci\u00f3n de la hambruna extrema no es consecuencia de que hayan cambiado los factores causales. Al contrario, en los \u00faltimos meses, la lentitud en el proceso de transici\u00f3n hacia la democracia, el que todav\u00eda se mantengan encerrados m\u00e1s de 300 presos pol\u00edticos, el que no se vean avances n\u00edtidos en las reformas de los poderes judicial y electoral, tiene un producto neto: la paralizaci\u00f3n total o casi total de la econom\u00eda, de las inversiones, de los proyectos. Las familias carecen de ingresos, la dependencia de las remesas se incrementa, la inflaci\u00f3n contin\u00faa reduciendo la capacidad de compra, realidades que son nacionales, pero que en algunas regiones del territorio son todav\u00eda m\u00e1s dram\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el reportaje publicado en <em>El Nacional<\/em> el 22 de octubre, m\u00e1s cifras vienen a ratificar que el asedio del hambre y la desnutrici\u00f3n siguen campantes. En 56% de los hogares, reporta <em>Consultores 21<\/em>, no saben si tendr\u00e1n con qu\u00e9 cenar o si al d\u00eda siguiente dispondr\u00e1n de alg\u00fan alimento: \u00bfacaso es posible o tolerable una situaci\u00f3n tan infame como esta? \u00bfNo es una raz\u00f3n, poderosa e incontestable, de que la dictadura se acabe de inmediato?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martes 27 de octubre de 2026 La destrucci\u00f3n de la econom\u00eda que ha ejecutado la dictadura, no solo ha causado la liquidaci\u00f3n de miles de empresas; no solo ha tenido como consecuencia el brutal declive de los emprendimientos y la casi desaparici\u00f3n de los empleos; no solo ha generado una paralizaci\u00f3n de sectores enteros de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/10\/27\/persisten-el-hambre-y-la-dictadura-en-venezuela\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">PERSISTEN: EL HAMBRE Y LA DICTADURA EN VENEZUELA<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22323","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22323"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22323\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22325,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22323\/revisions\/22325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}