{"id":2918,"date":"2012-06-25T18:47:04","date_gmt":"2012-06-25T16:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=2918"},"modified":"2012-06-25T18:47:04","modified_gmt":"2012-06-25T16:47:04","slug":"la-regresion-democratica-del-abuelo-de-aznar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2012\/06\/25\/la-regresion-democratica-del-abuelo-de-aznar\/","title":{"rendered":"La regresi\u00f3n democr\u00e1tica del Abuelo de Aznar"},"content":{"rendered":"<p><strong>Lunes 25 de junio de 2012<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0A ra\u00edz del fallecimiento del periodista Jos\u00e9 Luis Gutierrez, me vino a la memoria una cierta pol\u00e9mica que tuvimos con \u00e9l como consecuencia de una entrevista que Guti\u00e9rrez le hizo a Aznar en la revista \u201cLeer\u201d \u00a0que dirig\u00eda.<\/p>\n<p>Josu Erkoreka y yo analizamos aquel trabajo de la siguiente manera:<\/p>\n<p>La revista \u00abLeer\u00bb, que se edita en Madrid, ha publicado en su \u00faltimo n\u00famero una larga entrevista de su editor y director, Jos\u00e9 Luis Guti\u00e9rrez, con el todav\u00eda presidente del Gobierno espa\u00f1ol, don Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar L\u00f3pez. El enunciado de la secci\u00f3n en la que se inserta la intervi\u00fa, titulada \u00abLa Conversaci\u00f3n\u00bb, anticipa que Aznar, \u201chombre que se va\u201d, habla en ella sobre \u201clibros, cultura y otras cosas\u201d. Y en efecto, as\u00ed es. El l\u00edder conservador espa\u00f1ol se explaya libremente a lo largo de quince interminables p\u00e1ginas, pronunci\u00e1ndose, con su torvo tono habitual, sobre m\u00faltiples asuntos y cuestiones; algunos de los cuales guardan relaci\u00f3n con el mundo de los libros y la lectura, mientras otros -muchos otros, m\u00e1s bien- nada tienen que ver con lo que parece ser el principal objeto de la publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Evidentemente, entre las \u00abotras cosas\u00bb sobre las que Aznar expresa sus opiniones y puntos de vista, predominan las de car\u00e1cter pol\u00edtico. Y, como es de suponer, gran parte de ellas hacen referencia a su gesti\u00f3n como presidente del ejecutivo espa\u00f1ol. Este simple dato pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto se ha degradado la pr\u00e1ctica parlamentaria en el Estado espa\u00f1ol. El responsable de una publicaci\u00f3n peri\u00f3dica, goza, hoy, en el sistema pol\u00edtico vigente en Espa\u00f1a, de una prerrogativa que, durante el mandato de Aznar, se nos ha negado terminantemente a una parte no desde\u00f1able de los leg\u00edtimos representantes del pueblo: La de obtener una respuesta del presidente del Gobierno a cada una de las preguntas que le dirigimos, cada vez que pretendemos ejercer el derecho, connatural a todo parlamentario, de controlar pol\u00edticamente la acci\u00f3n del ejecutivo. Jos\u00e9 Luis Guti\u00e9rrez ha conseguido que el presidente del Gobierno espa\u00f1ol responda pacientemente a todas y cada una las preguntas que le ha formulado a lo largo de una entrevista que, a juzgar por el amplio espacio que ocupa en la revista, ha debido desarrollarse, sin duda alguna, durante m\u00e1s de una hora. Para los diputados -y, muy especialmente, para los que pertenecemos a formaciones pol\u00edticas de implantaci\u00f3n territorial inferior a la estatal- esto constituye, hoy por hoy, una quimera.<\/p>\n<p>M\u00e1s, la arbitraria e injustificada diferencia de trato que Aznar depara a los leg\u00edtimos representantes del pueblo, por referencia a los profesionales de -cuando menos, algunos- medios de comunicaci\u00f3n, no obedece, exclusivamente, al desprecio que el presidente profesa por los m\u00e1s sanos h\u00e1bitos parlamentarios. Tiene, tambi\u00e9n, mucho que ver, con el diferente grado de obsequiosidad con el que los unos y los otros formulan sus interrogantes. Porque, en la entrevista que nos ocupa, Jos\u00e9 Luis Guti\u00e9rrez pregunta, s\u00ed, pero s\u00f3lo interroga sobre lo que Aznar quiere y como Aznar quiere. Su actitud ante el entrevistado rezuma complacencia y sumisi\u00f3n por todas partes. Baste notar, como bot\u00f3n de muestra, que el director de la revista se permite afirmar, en el largo exordio que antecede a la entrevista, que el PNV act\u00faa \u201ccon ETA en la retaguardia\u201d y que el Plan Ibarretxe es \u201csecesionista y anticonstitucional\u201d. Es decir, justo lo que el partido pol\u00edtico del presidente viene repitiendo a diestro y siniestro en sus intoxicadoras campa\u00f1as propagand\u00edsticas. \u00bfCabe una actitud m\u00e1s claramente rendida y servil?<\/p>\n<p>Pero lo que hoy centra nuestro inter\u00e9s, no es el contenido pol\u00edtico de una entrevista que, como otras muchas que los ep\u00edgonos medi\u00e1ticos del Gobierno publican todos los d\u00edas, no pasa de constituir un bochornoso paradigma -uno m\u00e1s- del acriticismo y la complacencia que algunos medios se han impuesto en el tratamiento de la informaci\u00f3n sobre la cosa p\u00fablica. Lo que hoy nos interesa resaltar es lo que en la entrevista aflora a prop\u00f3sito de un libro que, quienes esto suscribimos, hemos puesto recientemente en el mercado. Nos referimos, evidentemente, a la obra titulada \u00abDos familias vascas; Areilza, Aznar\u00bb, publicada por la editorial Foca, cuya segunda mitad se dedica a desgranar -en un tono inevitablemente cr\u00edtico, habida cuenta de la trayectoria del personaje-, los aspectos m\u00e1s relevantes la vida y obra del abuelo paterno del presidente, don Manuel Aznar Zubigaray.<\/p>\n<p>En el mismo tono adulador y pelotillero que preside el conjunto de la entrevista, el periodista aborda este tema interrogando al presidente si le ha intrigado o ha tenido acceso a la obra en cuesti\u00f3n. La respuesta del Aznar no se hace esperar: \u201cNo -asevera con su falsa gravedad habitual, no me ha interesado. Mi abuelo tuvo una vida muy larga y en su juventud tuvo sus querencias nacionalistas, que luego felizmente super\u00f3. Lo que ocurre es que la intenci\u00f3n de ese libro hace que no sienta especial curiosidad por \u00e9l. No me interesa absolutamente nada\u201d.<\/p>\n<p>Son muchos los aspectos de la opini\u00f3n que el presidente expresa sobre nuestro libro que merecen ser resaltados. Uno de ellos es, sin duda, su pretenciosa actitud de juzgar la intenci\u00f3n que nos ha animado a escribirlo. Aznar asegura que es \u201cla intenci\u00f3n de ese libro\u201d lo que hace que \u201cno sienta especial curiosidad por \u00e9l\u201d. Lo que permite colegir, no s\u00f3lo que conoce cu\u00e1l es la intenci\u00f3n con la que ha sido redactado, sino que, adem\u00e1s, estima que tal intenci\u00f3n no ofrece la altura suficiente como para despertar su inter\u00e9s. Desgraciadamente, Aznar no precisa cu\u00e1l es esa tan baja y abyecta intenci\u00f3n que -seg\u00fan \u00e9l asegura conocer- impuls\u00f3 a los autores del libro a elaborarlo. Y decimos \u00abdesgraciadamente\u00bb, porque hubiese sido sumamente divertido verle pontificar sobre algo francamente dif\u00edcil de conocer, porque pertenece al reducto m\u00e1s profundo de nuestras psicolog\u00edas. Por otra parte, tampoco desvela cu\u00e1l es el m\u00e9todo del que se ha servido para conocer esa intenci\u00f3n. Es otra gran pena. Suponemos que ser\u00e1 un m\u00e9todo secreto, similar al que le permiti\u00f3 descubrir, contra todas las evidencias, que en Irak hab\u00eda armas de destrucci\u00f3n masiva. Es, francamente, de lamentar, que Aznar no quiera compartir con el com\u00fan de los mortales el sofisticado know how con el que se aproxima a la realidad. Si nos hiciera part\u00edcipes de sus grandes secretos, el presidente espa\u00f1ol podr\u00eda pasar a la historia como uno de los grandes estadistas del siglo. Con todo, no ponemos en duda que Aznar barrunte los motivos que nos han animado a escribir sobre su abuelo paterno, ni cuestionamos el hecho de que tales motivos no sean de su agrado. Con la publicaci\u00f3n del libro que a Aznar no le interesa \u201cabsolutamente nada\u201d, s\u00f3lo hemos pretendido echar luz sobre una parte del pasado que hoy, por influjo, en parte, de las estatoc\u00e9ntricas campa\u00f1as propagand\u00edsticas impulsadas por el Gobierno del Partido Popular, son tan poco conocidas en Euzkadi como en Espa\u00f1a. Nuestro \u00fanico prop\u00f3sito ha consistido, pues, en poner un contrapunto clarificador en el dibujo que, sobre nuestro pasado pol\u00edtico inmediato, se ha venido trazando desdela Moncloadurante los \u00faltimos ocho a\u00f1os. Pero a Aznar, como se sabe, no le interesa clarificar el pasado. S\u00f3lo le interesa la historia que es capaz de superar el r\u00edgido tamiz selectivo que imponen sus posiciones pol\u00edticas actuales. De ah\u00ed que, en la entrevista sorprenda a los lectores asegurando que vot\u00f3 \u201ca favor\u201d dela Constituci\u00f3n, sin que de inmediato se sienta en la necesidad de aclarar -ni el entrevistador le requiera para ello, por supuesto- c\u00f3mo se explican entonces los art\u00edculos que por aquellos a\u00f1os public\u00f3 en \u00abLa nueva Rioja\u00bb, apostando por una \u00ababstenci\u00f3n activa\u00bb en el refer\u00e9ndum constitucional. Est\u00e1 claro. A Aznar no le interesa nuestro libro, porque dice verdades que a \u00e9l no le gustan; porque aporta datos que no se ajustan a su concepci\u00f3n actual de la ortodoxia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>De la respuesta de Aznar a su complaciente entrevistador se deduce que, seg\u00fan la idea que hoy tiene de lo que fue la trayectoria vital de su abuelo paterno, \u00e9ste tuvo en su juventud unas \u201cquerencias nacionalistas\u201d, que despu\u00e9s abandon\u00f3. Lo cual, en el contexto de una \u201cvida muy larga\u201d, como fue la suya, no pasar\u00eda -seg\u00fan la percepci\u00f3n del presidente- de constituir una leve an\u00e9cdota. Nada, sin embargo m\u00e1s lejos de la realidad. Manuel Aznar, en efecto, dej\u00f3 de ser nacionalista vasco a los 24 a\u00f1os. Pero sigui\u00f3 siendo nacionalista hasta los 82 que contaba cuando muri\u00f3. Ya no, nacionalista vasco, evidentemente, pero s\u00ed, un nacionalista espa\u00f1ol viv\u00edsimo y muy apasionado. Es l\u00f3gico que Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar pase por alto el acendrado nacionalismo espa\u00f1ol que profes\u00f3 su abuelo paterno durante m\u00e1s de quince lustros porque, como se sabe, uno de los principales rasgos del nacionalismo espa\u00f1ol es que no se reconoce. Pero en la obra que Manuel Aznar dej\u00f3 escrita en forma de libros y art\u00edculos de prensa existen millares de testimonios de ese nacionalismo espa\u00f1ol rancio, esencialista, autoritario, antidemocr\u00e1tico y violento que el periodista de Etxalar -como tantos y tantos otros contempor\u00e1neos suyos-, profes\u00f3, primero, durante la dictadura de Primo de Rivera y, despu\u00e9s, a lo largo de la oscura noche franquista. No es cierto, pues, que -como pretende su nieto-presidente- las \u201cquerencias nacionalistas\u201d del joven Manuel Aznar desapareciesen con el paso de los a\u00f1os. S\u00f3lo cambiaron de sujeto. Pusieron a Espa\u00f1a donde antes estuvo Euzkadi. Las razones por las que llev\u00f3 a cabo tan radical mutaci\u00f3n, tienen que ver con la necesidad de dar respuesta a una ambici\u00f3n s\u00f3rdida e insaciable. Pero esta es ya otra cuesti\u00f3n que no podemos tratar aqu\u00ed, por falta de espacio, aunque se desarrolla en el libro con bastante extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>En fin, hay otro aspecto de la respuesta de Aznar que no podemos dejar pasar por alto. Cuando el presidente asegura que su abuelo \u201cfelizmente super\u00f3\u201d las querencias nacionalistas de su juventud, sugiere, subliminalmente, la idea de que sus posiciones pol\u00edticas posteriores ofrecieron un bagaje moral \u00absuperior\u00bb al de su nacionalismo juvenil. Pero tampoco esto es cierto m\u00e1s que en la deliberadamente autoenga\u00f1ada mente de su nieto. Cuando fue nacionalista vasco, Manuel Aznar profes\u00f3 fervientemente valores democr\u00e1ticos, rehus\u00f3 activamente el uso de la violencia como instrumento de actuaci\u00f3n pol\u00edtica y, en el contexto dela Iguerra mundial, apoy\u00f3 a las fuerzas aliadas frente a los abusos expansionistas de los imperios centrales. Despu\u00e9s, cuando abraz\u00f3 el delirio nacional franquista, despreci\u00f3 la democracia, alab\u00f3 sin l\u00edmites los reg\u00edmenes totalitarios m\u00e1s execrables que ha conocido la tierra -los elogios a Hitler y Mussolini son una constante en sus escritos pol\u00edticos, entre 1935 y 1943-, hizo m\u00e1s de una expresi\u00f3n p\u00fablica de antisemitismo y, aunque parezca mentira, apoy\u00f3 a Franco hasta el final de sus d\u00edas. El mismo a\u00f1o en que muri\u00f3 -1975- entreg\u00f3 a la imprenta una hagiograf\u00eda del Caudillo que conclu\u00eda expresando su confianza en que, como anticip\u00f3 el General\u00edsimo, todo hubiese quedado \u201catado y bien atado\u201d. Tambi\u00e9n de todo esto se pueden aducir m\u00faltiples testimonios escritos que, evidentemente, estamos en condiciones de aportar.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, su gesto de abandonar el nacionalismo vasco para abrazar el nacionalismo espa\u00f1ol, ni puede considerarse un acto de \u201csuperaci\u00f3n\u201d, sino, en todo caso, de regresi\u00f3n, ni puede ser calificado de \u201cfeliz\u201d por ning\u00fan dem\u00f3crata. Aznar se empe\u00f1a en dulcificar los perfiles m\u00e1s rasposos de la vida de su abuelo paterno, aprovechando el viaje para satanizar, una vez m\u00e1s, la idea nacional vasca. Pero los hechos son los que son aunque, desde su dogmatismo actual, el presidente se empe\u00f1e en ignorarlos. En consecuencia, no podemos sino concluir recomendando vivamente al se\u00f1or Aznar la lectura de nuestro libro. Sin duda, le ense\u00f1ar\u00e1 mucho sobre su abuelo y sobre Euzkadi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lunes 25 de junio de 2012 \u00a0A ra\u00edz del fallecimiento del periodista Jos\u00e9 Luis Gutierrez, me vino a la memoria una cierta pol\u00e9mica que tuvimos con \u00e9l como consecuencia de una entrevista que Guti\u00e9rrez le hizo a Aznar en la revista \u201cLeer\u201d \u00a0que dirig\u00eda. Josu Erkoreka y yo analizamos aquel trabajo de la siguiente manera: &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2012\/06\/25\/la-regresion-democratica-del-abuelo-de-aznar\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La regresi\u00f3n democr\u00e1tica del Abuelo de Aznar<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2918","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2918"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2918\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2920,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2918\/revisions\/2920"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}