{"id":3715,"date":"2013-01-20T19:42:05","date_gmt":"2013-01-20T17:42:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=3715"},"modified":"2013-01-20T19:42:05","modified_gmt":"2013-01-20T17:42:05","slug":"paz-y-fueros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2013\/01\/20\/paz-y-fueros\/","title":{"rendered":"Paz y Fueros"},"content":{"rendered":"<p><strong>Domingo 20 de enero de 2013<\/strong><\/p>\n<p>A\u00fan resuenan en mis o\u00eddos las palabras de un l\u00edder de la oposici\u00f3n en el Congreso diciendo que lo que hab\u00eda en el Pa\u00eds Vasco era una guerra, y que las guerras hab\u00eda que ganarlas.<\/p>\n<p>Recuerdo tambi\u00e9n que hace meses alguien, cuyo nombre no recuerdo, escrib\u00eda en \u201cS\u00e1bado Gr\u00e1fico\u201d que con ETA hab\u00eda que llegar a una soluci\u00f3n como en las guerras carlistas.<\/p>\n<p>Y en estos d\u00edas de mano tendida y de voces airadas, de \u201cno se pacta con asesinos\u201d y de \u201cETA m\u00e1s metralleta\u201d, ha ca\u00eddo en mis manos el libro de Unamuno \u201cPaz en la guerra\u201d. Y su lectura me ha incitado a averiguar c\u00f3mo terminaron aquellas grandes convulsiones que tuvieron a Euskalerria como escenario fundamental y cuyas consecuencias cambiaron radicalmente el panorama pol\u00edtico vasco hasta el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>La primera guerra carlista, la de los siete a\u00f1os, la m\u00e1s larga y cruel, en la que ambos bandos ejecutaban a sus respectivos prisioneros, hasta el punto de que intervino una comisi\u00f3n inglesa para intentar humanizarla, termin\u00f3 con el Convenio de Vergara. El general Maroto negoci\u00f3 la paz a trav\u00e9s del almirante ingl\u00e9s lord Hay. Las bases de la negociaci\u00f3n fueron fundamentalmente tres:<\/p>\n<p>1.- Reconocimiento de don Carlos como Infante de Espa\u00f1a y de do\u00f1a Isabel como Reina.<\/p>\n<p>2.- Reconocimiento de los Fueros Vascos.<\/p>\n<p>3.- Reconocimiento de los grados militares y condecoraciones del Ej\u00e9rcito Carlista.<\/p>\n<p>La negociaci\u00f3n m\u00e1s dificultosa fue la referente al reconocimiento de los Fueros. Espartero lo consideraba cuesti\u00f3n de Estado y por tanto competencia de las Cortes Generales y no se cre\u00eda facultado para tal reconocimiento. Maroto, por su parte, ateni\u00e9ndose a la doctrina foral, sosten\u00eda que las Cortes de Madrid carec\u00edan de atribuciones sobre los Fueros Vascos, por radicar la representaci\u00f3n del pueblo vasco, \u00fanico soberano, en las Juntas Generales.<\/p>\n<p>En acuerdo transaccional, Espartero empe\u00f1\u00f3 su palabra de honor y ofreci\u00f3 su espada en defensa de los Fueros. Y la Ley de 25 de octubre de 1839 emple\u00f3 aquella f\u00f3rmula cuya interpretaci\u00f3n posterior trajo nuevamente la guerra: \u201cSe confirman los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra, sin perjuicio de la unidad Constitucional de la Monarqu\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de ello, fueron muchos los que no admitieron el Pacto de Vergara. Y fueron muchas las partidas armadas que siguieron luchando. Espartero dict\u00f3 bandos proclamando la amnist\u00eda y prome\u00adtiendo primas en met\u00e1lico a quienes dejaran las armas.<\/p>\n<p>En paz, aunque en desasosiego pol\u00edtico, transcurri\u00f3 la vida vasca hasta el levantamiento de Primavera de 1872. Tras su fracaso, los carlistas vizca\u00ednos firmaron con el general Serrano, el Convenio de Amorebieta con las siguientes condiciones:<\/p>\n<p>1.- Cese de hostilidades.<\/p>\n<p>2.- Reconocimiento de los Fueros por los liberales.<\/p>\n<p>3.- Indulto general para todos los sublevados.<\/p>\n<p>4.- Regreso de todos los exilados.<\/p>\n<p>Pero el 18 de diciembre de 1872 vuelven a sublevarse los Carlistas. La guerra dura hasta el 27 de febrero de 1876. Termin\u00f3 con la rendici\u00f3n sin pactos. Pero tambi\u00e9n esta vez y durante mucho tiempo actuaron por doquier partidas armadas. Se sucedieron los indultos, las promesas y hasta los sobornos.<\/p>\n<p>La victoria b\u00e9lica liberal fue completa, y completa tambi\u00e9n la derrota pol\u00edtica de los carlistas vascos. La Ley de 21 de julio de 1876 suprimi\u00f3 los Fueros. Se disolvieron las Juntas Generales y se impusieron las diputaciones de r\u00e9gi\u00admen com\u00fan. C\u00e1novas cerr\u00f3 la discusi\u00f3n con aquellas peligrosas palabras a los comisionados navarros: \u201c&#8230;cuando la fuerza causa estado, la fuerza es el derecho&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Unamuno, que vivi\u00f3 esta \u00faltima \u00e9poca y en el bando liberal, describe as\u00ed, en boca de uno de sus personajes, la turbulencia de aquel momento:<\/p>\n<p>\u201c&#8230;fuera de s\u00ed desde la abolici\u00f3n de los Fueros, echa chispas, pide la uni\u00f3n de los vasconavarros todos, tal vez para una nueva guerra, guerra fuerista. Desah\u00f3gase contra los \u201cp\u00f3zanos\u201d (antecedente de la palabra \u201cmaketo\u201d), ha dado en desear saber vascuence&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEmpi\u00e9zase en el ambiente en que \u00e9l vive a cobrar conciencia del viejo lema \u201cDios y Fueros\u00bb, al que sirvi\u00f3 de tapujo, en gran parte, el de \u201cDios, Patria y Rey\u201d. Si\u00e9ntense las generales corrientes \u00e9tnicas que sacuden a toda Europa. Por debajo de las nacionalidades pol\u00edticas, simbolizadas en banderas y glorificadas en triunfos militares, obra el impulso al disloque de ellas en razas y pueblos m\u00e1s de antiguo fundidos, ante-hist\u00f3ricos, encarnados en lenguajes diversos y vivificados en la \u00edntima comuni\u00f3n privativa de costumbres cotidianas peculiares a cada uno; impulso que la presi\u00f3n de aquellas encauza y endereza. Es el inconsciente anhelo a la patria espiritual la desligada del terru\u00f1o; es la atracci\u00f3n que, sintiendo los pueblos hacia la vida silenciosa de debajo del tumulto pasajero de la Historia, los empuja a su redistribuci\u00f3n natural, seg\u00fan originarias diferencias y analog\u00edas, a la redistribuci\u00f3n que permita el futuro libre agrupamiento de todos ellos en la gran familia humana; es, a la vez, la vieja lucha de razas, fuente de la civilizaci\u00f3n&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Este es exactamente el marco donde se fragua la mente de Sabino Arana \u201cel loco\u201d. \u201cEnloqueci\u00f3\u201d por la derrota, por la negaci\u00f3n del Fuero, por la arrogancia de C\u00e1novas y de su impuesta Ley de 1876, perjuicio de la unidad constitucional de la Monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Y el \u201caranismo\u201d creci\u00f3 y se extendi\u00f3 contra corriente de todos los poderes pol\u00edticos e intereses econ\u00f3micos. C\u00e1rceles, exilios, ejecuciones, diques culturales, medidas econ\u00f3micas, Primo de Rivera, Franco&#8230;. A pesar de todo ello y de la gran inmigraci\u00f3n, hoy la mayor\u00eda absoluta de este pueblo no ha aprobado la Constituci\u00f3n, ni \u00e9sta ni ninguna anterior, porque todav\u00eda yace en su subconsciente aquello de \u201csin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarqu\u00eda\u201d, que nunca acab\u00f3 de entender.<\/p>\n<p>Hoy, como entonces, hay quienes quieren imponer su raz\u00f3n por las armas; quienes quieren fraguar patrias, grandes o peque\u00f1as, a punta de pistola. Recuerdo aquellos ca\u00f1ones de bronce del museo de Estrasburgo que ten\u00eda fundida en sus lomos la inscripci\u00f3n \u201cUltima ratio regum\u201d, \u00faltima raz\u00f3n de los Reyes. Es peligroso el recurso a la \u201c\u00faltima ratio\u201d. Entre otras cosas porque tras ella viene generalmente la pendiente de la sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Santa Cruz termin\u00f3 en las Misiones de los indios de Colombia, como otros terminan hoy en Nicaragua, pero dejando tras s\u00ed la convulsi\u00f3n, la frustraci\u00f3n, el odio y el desquiciamiento.<\/p>\n<p>C\u00e1novas en 1876 hizo su LOAPA de la \u201cunidad constitucional de la Monarqu\u00eda\u201d de 1839. Lejos de unir nada, puso la espo\u00adleta de un grave movimiento contra una ley de unidad que nadie hab\u00eda puesto en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Espartero comprometi\u00f3 su espada en defensa del Fuero. Nos duele pensar que hoy Espartero pueda sacar su espada contra el Fuero&#8230;<\/p>\n<p>Pero hoy como ayer, y salvando tiempos, modos y personas, Mu\u00f1agorri desde su escriban\u00eda de Zaldibia, o Garaikoetxea desde Ajuria Enea, y con ellos la gran mayor\u00eda de los vascos, seguimos gritando \u201cPaz y Fueros\u201d.<\/p>\n<p align=\"right\">Deia. 13 de febrero de 1983<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 20 de enero de 2013 A\u00fan resuenan en mis o\u00eddos las palabras de un l\u00edder de la oposici\u00f3n en el Congreso diciendo que lo que hab\u00eda en el Pa\u00eds Vasco era una guerra, y que las guerras hab\u00eda que ganarlas. 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