{"id":5427,"date":"2014-08-21T18:51:58","date_gmt":"2014-08-21T16:51:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=5427"},"modified":"2014-08-21T18:51:58","modified_gmt":"2014-08-21T16:51:58","slug":"75-anos-de-la-llegada-de-exiliados-a-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2014\/08\/21\/75-anos-de-la-llegada-de-exiliados-a-mexico\/","title":{"rendered":"75 A\u00f1os de la llegada de Exiliados a M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jueves 21 de agosto de 2014<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/files\/2014\/08\/933.14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5428\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/files\/2014\/08\/933.14.jpg\" alt=\"933.14\" width=\"980\" height=\"1278\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2014\/08\/933.14.jpg 980w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2014\/08\/933.14-580x756.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2014\/08\/933.14-940x1225.jpg 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 980px) 100vw, 980px\" \/><\/a>La acogida de M\u00e9xico a los exiliados espa\u00f1oles hace 75 a\u00f1os cobra toda su dimensi\u00f3n si se piensa que eran perseguidos en Espa\u00f1a y maltratados en Francia<\/p>\n<p>El lexic\u00f3grafo catal\u00e1n [Enlace roto.] se\u00f1ala en su impagable diccionario etimol\u00f3gico que la palabra exilio, presente en el castellano desde el siglo XIII, apenas se us\u00f3 hasta 1939. Antes se hablaba de destierro. Ha de ser especial para un fil\u00f3logo certificar en vivo c\u00f3mo se consagra una palabra \u2014en este caso, por influencia francesa\u2014, pero m\u00e1s a\u00fan protagonizar esa consagraci\u00f3n: Coromines fue uno de los 400.000 refugiados que en tan solo unos meses se lanzaron a la frontera con Francia cuando [Enlace roto.] empez\u00f3 a ser algo m\u00e1s que un temor. Ya forma parte de la historia universal de la infamia el acoso al que la aviaci\u00f3n alemana enviada por Franco someti\u00f3 a los que hu\u00edan camino de Le Boulou, Prats de Moll\u00f3 o Port Bou. Entre ellos estaba [Enlace roto.] que con 64 a\u00f1os llegaba, maltrecho, al l\u00edmite. \u201cYo no deb\u00eda salir de Espa\u00f1a\u201d, dec\u00eda. \u201cSer\u00eda mejor que me quedara a morir en una cuneta\u201d. No muri\u00f3 en una cuneta sino, d\u00edas despu\u00e9s, en el Hotel Bougnol-Quintana de Collioure, a unos pasos del cementerio en el que sigue enterrado junto a su madre, aquella mujer consumida a la que el escritor Corpus Barga llev\u00f3 en brazos desde la estaci\u00f3n de trenes hasta el pueblo. Fue en ese trayecto cuando la anciana le pregunt\u00f3 al o\u00eddo: \u201c\u00bfLlegamos pronto a Sevilla?\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s de la mitad de aquellos refugiados de la primera hora cruzar\u00eda de vuelta a Espa\u00f1a cediendo a la persuasi\u00f3n del Gobierno franc\u00e9s, que, ya en la primavera de 1938 y en previsi\u00f3n del desastre que se cern\u00eda sobre su vecino del sur, hab\u00eda endurecido las leyes de extranjer\u00eda. El resto se dispers\u00f3 por los pa\u00edses que tuvieron a bien acogerlos: la URSS, Chile, Argentina, la Rep\u00fablica Dominicana, Cuba, Colombia y, sobre todo, M\u00e9xico. Este verano la ciudad de Veracruz recuerda que hace justo 75 a\u00f1os lleg\u00f3 all\u00ed el Sinaia, el primer buque cargado de exiliados republicanos, 1599 concretamente. Uno de ellos era, y en estado de shock, el pintor Ram\u00f3n Gaya, de 29 a\u00f1os: su esposa hab\u00eda muerto en el bombardeo franquista de Figueras y \u00e9l hab\u00eda dejado a su hija Alicia, nacida en plena guerra, al cuidado de unos amigos. El exilio era un viaje a lo desconocido y la ni\u00f1a acababa de pasar una enfermedad que la dej\u00f3 en los huesos. \u201cEra todo ojos\u201d, contar\u00eda luego Gaya a Elena Aub, hija de otro exiliado ilustre. Se lo cont\u00f3 en 1981, durante una entrevista que permaneci\u00f3 in\u00e9dita hasta que la incluyeron, una vez muerto el artista, en un volumen titulado, muy a lo Juan Ram\u00f3n, Ram\u00f3n Gaya de viva voz (Pre-Textos, 2007). La larga conversaci\u00f3n \u2014100 p\u00e1ginas en un libro de 400\u2014 es toda una rareza en alguien que habl\u00f3 poco de las penurias pasadas, un relato descarnado del final de la guerra espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Para los que no ten\u00edan a nadie que respondiera por ellos, la estampida hacia la frontera desembocaba en campos de concentraci\u00f3n improvisados en las playas donde los adultos aguantaban lo inaguantable y los ni\u00f1os mor\u00edan como chinches: el \u00edndice de mortalidad infantil lleg\u00f3 al 97%. A Gaya le toc\u00f3 Saint Cyprien. La gente sobreviv\u00eda tirada en la arena, sucia, hambrienta, en condiciones insalubres y con el viento de los Pirineos soplando sobre vivos y muertos. Era el mes de febrero. \u201cLlegamos a tener que cavar hoyos para no sufrir el viento\u201d, le cuenta a Elena Aub. \u201cEsos hoyos eran una especie de tumbas que se llenaban de agua; hab\u00eda que salir y hacer otro hoyo un poco m\u00e1s adentro\u201d. A veces, \u00e9l y sus amigos usaban como aislante un lienzo que le hab\u00eda encargado el Estado Mayor republicano meses atr\u00e1s, el primero de un d\u00edptico: La guerra y La paz. Solo pint\u00f3 la guerra. En una escena de pavorosa actualidad, Gaya relata c\u00f3mo algunos se tiraban al agua para intentar salir del campo a nado. \u201cEntonces los guardias desde unas barcas les disparaban y los dejaban all\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Esta era, agravada m\u00e1s tarde por el hostigamiento del gobierno de Vichy, la situaci\u00f3n de los refugiados cuando M\u00e9xico se convirti\u00f3 en la tabla de salvaci\u00f3n de muchos. Por un lado, dio asilo a los que se marchaban. Por otro, protegi\u00f3 a los que se quedaban. Dio incluso dignidad a los muertos: fue la bandera del \u00e1guila y la serpiente la que cubri\u00f3 el ata\u00fad del presidente Aza\u00f1a cuando las autoridades francesas prohibieron que lo cubriera la republicana. La moderna proliferaci\u00f3n de muros fronterizos est\u00e1 a punto de llevar al terreno de la literatura fant\u00e1stica la actitud de los mexicanos, que no se limitaron a cuidar de los suyos \u2014nadie les hubiera pedido m\u00e1s\u2014 en una Europa nuevamente dispuesta a la masacre.<\/p>\n<p>Hasta hace unas semanas pudo verse en el Instituto de M\u00e9xico en Espa\u00f1a \u2014frente al Congreso de los Diputados, precisamente\u2014 una exposici\u00f3n con las fotograf\u00edas que los desterrados espa\u00f1oles regalaron a su protector, el c\u00f3nsul Gilberto Bosques. Fue \u00e9l el encargado de alquilar dos castillos en las afueras de Marsella para alojar all\u00ed a los espectrales habitantes de los campos de concentraci\u00f3n. Higiene, comida y trabajo fue la receta para resucitarlos. Los refugiados \u2014agricultores, m\u00e9dicos, maestros, lo que fueran\u2014 cobraban por sus labores en los castillos a cambio de donar a la comunidad la paga de un d\u00eda. Bosques, al que llaman el Schindler mexicano, terminar\u00eda firmando 40.000 visados a europeos perseguidos: republicanos, jud\u00edos\u2026 Cuando quisieron agradecerle un arrojo que le cost\u00f3 ser confinado por los nazis bajo arresto domiciliario, respondi\u00f3: \u201cNo fui yo, fue M\u00e9xico\u201d. Muri\u00f3 en el verano de 1995. Estaba a punto de cumplir los 103 a\u00f1os pero no alcanz\u00f3 a ver c\u00f3mo en 2003 una rinc\u00f3n del distrito 22 de Viena recib\u00eda el nombre de Paseo Gilberto Bosques (a un paso del Danubio y de la Leonard Berstein Strasse). No se tiene noticia de que en Espa\u00f1a suceda algo parecido. \u00a0Javier Rodr\u00edguez Marcos<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jueves 21 de agosto de 2014 La acogida de M\u00e9xico a los exiliados espa\u00f1oles hace 75 a\u00f1os cobra toda su dimensi\u00f3n si se piensa que eran perseguidos en Espa\u00f1a y maltratados en Francia El lexic\u00f3grafo catal\u00e1n [Enlace roto.] se\u00f1ala en su impagable diccionario etimol\u00f3gico que la palabra exilio, presente en el castellano desde el siglo &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2014\/08\/21\/75-anos-de-la-llegada-de-exiliados-a-mexico\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">75 A\u00f1os de la llegada de Exiliados a M\u00e9xico<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5427","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5427"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5429,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5427\/revisions\/5429"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}