{"id":6630,"date":"2015-07-24T15:32:19","date_gmt":"2015-07-24T13:32:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=6630"},"modified":"2015-07-24T15:32:19","modified_gmt":"2015-07-24T13:32:19","slug":"homenaje-a-manuel-de-irujo-un-hombre-vasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2015\/07\/24\/homenaje-a-manuel-de-irujo-un-hombre-vasco\/","title":{"rendered":"HOMENAJE A MANUEL DE IRUJO, UN HOMBRE VASCO"},"content":{"rendered":"<p><strong>Viernes 24 de julio de 2015<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/files\/2015\/07\/829.15.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-6631\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/files\/2015\/07\/829.15.jpg\" alt=\"829.15\" width=\"296\" height=\"411\" \/><\/a>En noviembre de 1999 estuve en Lizarra (Estella) con Josu Erkoreka copresentando el libro de Arantza Am\u00e9zaga sobre Manuel de Irujo. Y dije \u00e9sto:<\/p>\n<p>Es un aut\u00e9ntico honor estar hoy aqu\u00ed con Vds. en casa de Don Manuel, tribut\u00e1ndole parte del necesario homenaje de reconocimiento hacia una de las personalidades m\u00e1s importantes de la pol\u00edtica nabarra, vasca, espa\u00f1ola y europea. La guerra, el largo exilio y las necesidades de una transici\u00f3n que decidi\u00f3 no mirar atr\u00e1s, hacer justicia, pasar factura o recordar el pasado inmediato ha hecho que nos hurtaran nuestra propia memoria.<\/p>\n<p>Es esta la raz\u00f3n por la que hay que felicitar a Arantza Am\u00e9zaga por romper el muro de silencio y escribir esta magn\u00edfica biograf\u00eda cuyo t\u00edtulo es toda una invitaci\u00f3n: \u201cManuel de Irujo, un hombre vasco\u201d, editado por la Fundaci\u00f3n Sabino Arana.<\/p>\n<p>Arantza no ha escrito un libro sobre un pol\u00edtico. Ha escrito fulgores de la vida de Estella, de una familia, de una causa. El pase del carlismo al nacionalismo de Daniel de Irujo, defensor de Sabino Arana y amigo del padre de Jos\u00e9 Antonio Aguirre. Nos cuenta c\u00f3mo era la Nabarra de principios de siglo y sus luchas pol\u00edticas. Nos describe delicadamente al Irujo mozo y sus amores y tristezas, al Manuel diputado en Cortes, la lucha por el Estatuto, la guerra civil y la valiente vivencia del Cuartel de Loyola. El Irujo, precio del primer Estatuto Vasco y el Irujo ministro, hombre de paz y justicia en la guerra. El pol\u00edtico republicano y ministro en el exilio. El hombre de partido y de acci\u00f3n. La Democracia Cristiana y el Movimiento Europeo, el Consejo Nacional en Londres y el hombre de las mil cartas, los art\u00edculos y la oratoria vehemente. El amigo de Castelao y el compa\u00f1ero de Aguirre, Landaburu, Leizaola y Rezola. Bittori, Gamarra, Doxandabarantz, Fortunato Aguirre. La vuelta del exilio y el ejemplo para las nuevas generaciones de la coherencia ideol\u00f3gica y la consecuencia con ideas de un hombre que como dir\u00eda Alberti: \u201cera un hombre de madrugada, comprometido con la luz primera\u201d.<\/p>\n<p>El libro de Arantza termina de una forma bell\u00edsima y delicada haciendo un canto a la paz, la concordia, al trabajo y al amor, en el d\u00eda tr\u00e1gico del asesinato de Tom\u00e1s Caballero que cuando Don Manuel lleg\u00f3 del exilio, le recibi\u00f3 en el ayuntamiento como alcalde accidental y le dijo:<\/p>\n<p>\u201cCuando anteanoche le salud\u00e9 me hizo una pregunta, que comprend\u00ed la hac\u00eda en tono recriminatorio. La pregunta fue por qu\u00e9 re\u00f1\u00edamos tanto en el Ayuntamiento de Pamplona. Yo entend\u00ed la pregunta como un consejo, de quien habiendo re\u00f1ido mucho cuando era joven, ha comprendido y sufrido las consecuencias de la intolerancia y la incomprensi\u00f3n de las razones de los dem\u00e1s. Luego en su discurso, fuerte y vibrante, impropio de un hombre de su edad, dijo que ven\u00eda sin ganas de revancha, y sus palabras se dirigieron m\u00e1s a resaltar lo que une y marginar lo que separa.<\/p>\n<p>La verdad es que tanto la pregunta como el discurso est\u00e1n en la l\u00ednea de la imagen que nos hab\u00edamos forjado de aquel hombre que tuvo que nadar en unas aguas excesivamente turbulentas, en situaciones sumamente dif\u00edciles y que supo siempre mantenerse sin renunciar a ninguna de sus ideas. Por eso, en este acto que realizamos, quisiera que se viera por encima de las idas que unos y otros profesamos, y que podemos o no compartir, el recibimiento a un gran navarro, que ha servido a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Arantza no ha escrito un libro. Ha volcado en quinientas p\u00e1ginas los desvelos, anhelos, alegr\u00edas y tristezas, planes y fracasos de tres generaciones de vascos perdedores que al final ganaron por su perseverancia y terquedad y por una jerarqu\u00eda de valores bien puesta en su sitio.<\/p>\n<p>El propio Don Manuel escrib\u00eda sobre el padre de Arantza, aquel insigne pol\u00edgrafo vasco: \u201cAm\u00e9zaga esuno de esos valores intelectuales a los que el r\u00e9gimen franquista ha forzado a vivir y morir en el exilio, privando a su pa\u00eds de origen, de los servicios que una vida normal pudiera haberle rendido. Quien necesite alientos vitales de humanismo \u2013escrib\u00eda Don Manuel- que lea el \u201cHombre Vasco\u201d de Am\u00e9zaga. Ver\u00e1 c\u00f3mo a\u00fan alientan en Edmundo esp\u00edritus nobles, que preocupados de que entre la bomba at\u00f3mica, los cerebros electr\u00f3nicos, y la tecnocracia no se marchite el sentido humano de la vida y de la historia\u201d.<\/p>\n<p>Me da la impresi\u00f3n de que Arantza, recordando a Irujo, homenajea a una generaci\u00f3n irrepetible, entre ellas, la de su aita, cuyo busto, vigila hoy desde el Abra de Bilbao, los barcos que nos unen con los siete mares.<\/p>\n<p>Durante este verano, en las universidades de est\u00edo hemos escuchado a Hugh Thomas, Castilla del Pino, Paul Preston, Stanley Payne y recientemente a G\u00fcnter Grass quejarse de lo poco que se ha estudiado nuestro pasado reciente. Reivindicaban que se pusiera fin a la amnesia colectiva sobre los a\u00f1os de la Rep\u00fablica, la Guerra Civil, el exilio y la persecuci\u00f3n franquista, recuperando la memoria an\u00f3nima de quienes vivieron una etapa marcada por la figura m\u00e1s nefasta en la historia reciente, porque de lo contrario, nada de lo que ocurre hoy se podr\u00e1 entender sin estas claves silenciadas.<\/p>\n<p>En momentos como los que vivimos, sobre todo de esperanza, a pesar de las mil dificultades de cada d\u00eda, reconforta recordar la gallard\u00eda y hombr\u00eda de bien cuando estall\u00f3 aquella inmensa locura de la guerra y a \u00e9l le toc\u00f3 ser nada menos que Ministro de Justicia de un gobierno leg\u00edtimo asediado dentro y fuera: \u201cComo hombre yo soy cat\u00f3lico, dem\u00f3crata y republicano. Como Ministro yo he venido a respetar y hacer respetar la ley. La independencia de la funci\u00f3n judicial es, para un Ministro de Justicia, un principio fundamental. Yo no ser\u00e9 Ministro de Justicia, m\u00e1s que en tanto pueda garantizar que los Tribunales de Justicia aplicar\u00e1n la ley sin que la conciencia del juez act\u00fae bajo la presi\u00f3n de cualquier poder\u201d.<\/p>\n<p>Julio J\u00e1uregui, su colaborador, contaba c\u00f3mo Irujo era el encargado de llevar al Consejo de Ministros los expedientes de los condenados a muerte para que \u00e9ste decidiera o no, proponer al Presidente de la Rep\u00fablica el ejercicio de la gracia o el indulto.<\/p>\n<p>J\u00e1uregui cuenta que invariablemente defend\u00eda la causa del reo y propon\u00eda la aplicaci\u00f3n o conmutaci\u00f3n de la pena de muerte.<\/p>\n<p>\u201cSiempre, digo bien, siempre, vot\u00f3 en contra de la ejecuci\u00f3n de la pena de muerte y siempre se pronunci\u00f3 por el indulto\u201d.<\/p>\n<p>No me corresponde extenderme m\u00e1s aunque podr\u00eda hacer un apunte sobre el viaje que le organizamos a Caracas en 1974, que fue todo un \u00e9xito y para m\u00ed la mejor clase de pol\u00edtica pr\u00e1ctica que he recibido en mi vida. Pod\u00eda apuntar una larga conversaci\u00f3n con su sobrino Pello, en la Fuente de Soda de Las Mercedes sobre el papel que Don Manuel ten\u00eda que jugar tras la muerte de Franco o la largu\u00edsima conversaci\u00f3n en casa de Mari L\u00f3 Irujo habl\u00e1ndonos de Juventud Vasca de Bilbao, Galeuzka, el proselitismo, las incomprensiones de la vida de un partido o su amistad con una Aguirre del que dec\u00eda que su forma de mirar, de dar la mano, su frescura directa y su cara limpia cautivaban y creaban confianza.<\/p>\n<p>Irujo es oce\u00e1nico y el tiempo escaso. S\u00f3lo deseo apuntar un dato sobre su regreso del exilio, aunque a \u00e9l le hubiera gustado haber vuelto acompa\u00f1ando a Leizaola, el Lehendakari.<\/p>\n<p>Hablando con su sobrino Pello, pensamos que Don Manuel no pod\u00eda regresar del exilio como uno m\u00e1s, e hicimos coincidir su regreso con la Asamblea celebrada en el Pabell\u00f3n Anaitasuna. Eran d\u00edas del regreso de La Pasionaria, Alberti, Carrillo, y le propusimos volver en una avioneta alquilada.<\/p>\n<p>A Don Manuel aquello no le gust\u00f3 nada. \u201c\u00bfUstedes no creen que eso es hacer el rid\u00edculo?\u201d. \u201cNo, Don Manuel, le dijimos. Usted tiene que volver del cielo, como le corresponde y all\u00ed abajo estar\u00e1 su gente, recibi\u00e9ndole, como usted se merece\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCuarenta a\u00f1os de exilio os saludan\u201d, dijo al llegar. Cuarenta a\u00f1os de consecuencia en la lucha por unas ideas. Cuarenta a\u00f1os de dignidad y lealtad pol\u00edtica, se cerraron el 24 de marzo de 1977.<\/p>\n<p>Y vinimos a Estella. A las seis y cuarto lleg\u00f3 a la bas\u00edlica del Puy donde fue recibido con aplausos. En la puerta de esa iglesia que domina el pueblo hab\u00eda una ikurri\u00f1a y una pancarta que dec\u00eda: Ongi etorri etxera. Lizarrakoak\u201d. All\u00ed ocup\u00f3 el lugar de preferencia junto a sus hermanos Pello Mari y Josefina y la viuda de Eusebio Irujo.<\/p>\n<p>El p\u00e1rroco de San Juan Bautista, Don Esteban Irigoyen, comenz\u00f3 la misa concelebrada mientras los txistularis de su pueblo interpretaban piezas vascas. A las siete, desde un balc\u00f3n que da a la explanada, Irujo se dirigi\u00f3 a la gente sin meg\u00e1fono que rechaz\u00f3. Agradeci\u00f3 la presencia de la gente y afirm\u00f3 que \u201cse debe andar por el mundo con los brazos abiertos para querer y amar, para forjar un nuevo mundo en la paz\u201d. Hizo hincapi\u00e9 en que su presencia era \u201cla de un estell\u00e9s m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHay momentos \u2013continu\u00f3 diciendo- de hablar y de sentir. Este para m\u00ed, divisando San Pedro y Montejurra, es un momento de sentir. Sea cual sea la situaci\u00f3n que hay\u00e1is tenido en la guerra vuestra presencia me dice que estoy en casa\u201d.<\/p>\n<p>Record\u00f3 despu\u00e9s a todos los muertos por sus ideales, refiri\u00e9ndose en especial al que fuera alcalde de Estella, Fortunato Aguirre. Volvi\u00f3 a insistir de nuevo en la alegr\u00eda que le daba estar en su ciudad. \u201cQuiero la paz en la democracia social que nos permita avanzar por el camino de la justicia sin vencedores ni vencidos. No busco el di\u00e1logo de las pistolas, sino de las gentes, porque hablando logran entenderse\u201d.<\/p>\n<p>Interrumpido en varias ocasiones termin\u00f3 diciendo que \u201cllevo con mucha honra y satisfacci\u00f3n la medalla de la ciudad que me han entregado\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente un \u00faltimo comentario.<\/p>\n<p>A Don Manuel s\u00f3lo lo retir\u00f3 de la pol\u00edtica, la salud. Logramos convencerle para que fuera candidato en aquellas primeras elecciones a senador. Y para ello, organizamos un Frente Auton\u00f3mico con el Partido Socialista y ESEI. Por el partido socialista iba Ram\u00f3n Rubial y por ESEI Goyo Monreal. Don Manuel sali\u00f3 elegido con 56.820 votos. Y aquel frente auton\u00f3mico hizo que los primeros pasos preauton\u00f3micos vascos se hicieran conjuntamente entre alaveses, gipuzkoanos, vizca\u00ednos y nabarros, cuando todav\u00eda no estaba ni contemplado el famoso acuerdo de Lizarra. PSOE, PNV y ESEI fuimos juntos a las elecciones en el Senado y no pas\u00f3 nada. Aquello fue un Frente por la democracia y la normalizaci\u00f3n pol\u00edtica. Y all\u00ed estuvo Irujo. Preocupado fundamentalmente por Nabarra. Por una Nabarra que el ve\u00eda haciendo pol\u00edtica conjuntamente con sus hermanos.<\/p>\n<p>Era el Don Manuel de siempre. Nacionalista, nabarro, humanista, dem\u00f3crata. Vasco. Abogado sin bufete. Con garra de dirigente, dedicaci\u00f3n absoluta, madera de l\u00edder, curiosidad y erudici\u00f3n hist\u00f3rica, carisma natural. Cultura human\u00edstica. Elegancia con las damas. Suavidad en el trato. Don de mando, y poder persuasivo para convencer y hacerse seguir. Y lo que es importante en un pol\u00edtico de raza: ideas claras, facilidad de palabra, pensamiento con sind\u00e9resis, poder comunicativo, y un cosa importante tras un largo y amargo exilio: sentido del humor.<\/p>\n<p>Todo esto es lo que se recoge en el libro. Si en su d\u00eda Arantza escribi\u00f3 un cuento dedicado a los ni\u00f1os titulado \u201cChispas de felicidad\u201d que mientras yo le\u00eda el libro de Irujo, daba a mis cr\u00edos el de Arantza, \u00e9sta ha sido de verdad, todo un fogonazo de felicidad encontrarme de nuevo con Don Manuel, con la familia Irujo, con Lizarra, con la buena gente que crey\u00f3, como dijo el sacerdote en su funeral, que hombres como aquel justificaban toda una generaci\u00f3n. A pesar de ser muy t\u00f3pica y muy manoseada y adem\u00e1s muy conocida, perm\u00edtanme que recuerde no solo lo que repita Arantza recordando al Fuero, que el tronco vuelva al tronco, y la ra\u00edz a la ra\u00edz, sino lo que dijo Gabriel Aresti sobre la Casa de su padre que parec\u00eda escrita por Don Manuel.<\/p>\n<p>Defender\u00e9 la casa de mi padre.<\/p>\n<p>Contra los lobos,<\/p>\n<p>contra la sequ\u00eda,<\/p>\n<p>contra la usura, contra la justicia,<\/p>\n<p>defender\u00e9 la casa de mi padre.<\/p>\n<p>Perder\u00e9 los ganados,<\/p>\n<p>los huertos,<\/p>\n<p>los pinares,<\/p>\n<p>los dividendos,<\/p>\n<p>pero defender\u00e9 la casa de mi padre.<\/p>\n<p>Me quitar\u00e1n las armas,<\/p>\n<p>y con las manos defender\u00e9 la casa de mi padre.<\/p>\n<p>Me cortar\u00e1n las manos,<\/p>\n<p>y con los brazos defender\u00e9 la casa de mi padre.<\/p>\n<p>Me dejar\u00e1n sin brazos,<\/p>\n<p>sin hombres y sin pecho,<\/p>\n<p>y con el ama defender\u00e1 la casa de mi padre.<\/p>\n<p>Me morir\u00e9,<\/p>\n<p>se perder\u00e1 mi alma,<\/p>\n<p>se perder\u00e1 mi prole,<\/p>\n<p>pero la casa de mi padre seguir\u00e1 en pie.<\/p>\n<p>Eskerrik asko!<\/p>\n<p>Don Manuel defendi\u00f3 la casa de su padre. Esta casa, y las ideas que defendi\u00f3 siguen en pie, mientras crece su recuerdo que se alarga con el tiempo, como crece la sombra, cuando el sol declina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viernes 24 de julio de 2015 En noviembre de 1999 estuve en Lizarra (Estella) con Josu Erkoreka copresentando el libro de Arantza Am\u00e9zaga sobre Manuel de Irujo. Y dije \u00e9sto: Es un aut\u00e9ntico honor estar hoy aqu\u00ed con Vds. en casa de Don Manuel, tribut\u00e1ndole parte del necesario homenaje de reconocimiento hacia una de las &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2015\/07\/24\/homenaje-a-manuel-de-irujo-un-hombre-vasco\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">HOMENAJE A MANUEL DE IRUJO, UN HOMBRE VASCO<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6630","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6630"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6630\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6632,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6630\/revisions\/6632"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}