{"id":8201,"date":"2016-10-15T21:44:12","date_gmt":"2016-10-15T19:44:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=8201"},"modified":"2016-10-15T21:44:12","modified_gmt":"2016-10-15T19:44:12","slug":"vascos-al-desagradecido-servicio-de-su-graciosa-majestad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2016\/10\/15\/vascos-al-desagradecido-servicio-de-su-graciosa-majestad\/","title":{"rendered":"VASCOS AL  DESAGRADECIDO SERVICIO DE SU GRACIOSA MAJESTAD"},"content":{"rendered":"<p><strong>Domingo 16 de octubre de 2016<\/strong><\/p>\n<p>Un buen d\u00eda de la d\u00e9cada de los noventa, estando en Madrid, me llam\u00f3 el periodista Manuel Campo Vidal. El escritor V\u00e1zquez Montalb\u00e1n hab\u00eda escrito un libro sobre Jes\u00fas de Gal\u00edndez, y lo hab\u00eda titulado con este nombre y quer\u00eda que mantuviera un careo en televisi\u00f3n con \u00e9l. V\u00e1zquez Montalb\u00e1n manten\u00eda que el Delegado vasco en Nueva York hab\u00eda sido un esp\u00eda y quer\u00eda que yo le contradijera. No mucho, pues era en parte verdad, como lo fue toda aquella generaci\u00f3n al servicio de los aliados. Ante la oferta yo deseaba marcar el perfil intelectual, de escritor y el de dem\u00f3crata de Gal\u00edndez frente a un dictador, Rafael Le\u00f3nidas Trujillo, que termin\u00f3 secuestr\u00e1ndolo en Nueva York y asesin\u00e1ndole en Rep\u00fablica Dominicana en 1956. Ha hecho sesenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>All\u00ed fui, mantuvimos el careo, y al d\u00eda siguiente recib\u00ed una extra\u00f1a llamada de un se\u00f1or que hab\u00eda visto el programa y me dec\u00eda me llamaba desde Alicante y deseaba hablar conmigo porque ten\u00eda \u201ccara de buena persona\u201d. \u201dNo me conoce caballero\u201d le dije. \u201dSe de estudiar comportamientos y semblantes y por eso quiero hablar con usted\u201d me contest\u00f3. Me intrig\u00f3. En Madrid no se reciben llamadas de este tipo.<\/p>\n<p>Me dijo que \u00e9l hab\u00eda sido el responsable de los servicios de informaci\u00f3n ingleses, MI6, durante la II Guerra Mundial desde su consulado en Bilbao, abarcando todo el Norte y Pirineos y que deseaba contar el trabajo que hab\u00edan hecho, \u00e9l y un grupo de vascos sin el menor reconocimiento por parte de las autoridades brit\u00e1nicas. Y me puso el ejemplo de Flavio Ajuriaguerra, hermano de Juan, l\u00edder del PNV condenado a muerte, que se present\u00f3 un buen d\u00eda en el consulado y se ofreci\u00f3 a trabajar por la causa aliada. De all\u00ed naci\u00f3 una gran amistad y sobre todo una red de nacionalistas vascos que hab\u00edan luchado en la guerra civil espa\u00f1ola y empezaban a salir de las c\u00e1rceles y que estaban dispuestos a hacer el trabajo de <em>\u201cObservadores\u201d<\/em> como as\u00ed les llamaba a aquellos esp\u00edas.<\/p>\n<p>Me cont\u00f3 asimismo que Flavio tras realizar un magn\u00edfico trabajo, sabi\u00e9ndose enfermo terminal, fue consultado por las autoridades brit\u00e1nicas por si estaba dispuesto a recibir la Orden del Imperio Brit\u00e1nico, protocolo necesario antes de recibir una condecoraci\u00f3n. Flavio contest\u00f3 afirmativamente pero poniendo una condici\u00f3n: \u201cDeseo que cuando fallezca se ponga en la esquela <em>\u201cFlavio Ajuriaguerra, Orden del Imperio brit\u00e1nico\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Pat Dyer curs\u00f3 la petici\u00f3n pero se encontr\u00f3 con una respuesta que no esperaba. Los ingleses, no deseaban tener ning\u00fan incidente con la dictadura franquista, y le negaron a Flavio su petici\u00f3n y \u00e9l se neg\u00f3 a recibir dicha condecoraci\u00f3n. Flavio con aquel gesto quiso hacer un acto de propaganda, que los ingleses no aceptaron.<\/p>\n<p>Eso le marc\u00f3 a su amigo Pat. Y por eso me llamaba, ya que se encontraba en la d\u00e9cada de los setenta y quer\u00eda hacer lo que no hacen los esp\u00edas: \u201dContar sus secretos\u201d.<\/p>\n<p>De todo eso quer\u00eda hablarme Pat Dyer que as\u00ed se llamaba el esp\u00eda ingl\u00e9s y de c\u00f3mo hab\u00edan organizado durante casi una d\u00e9cada un servicio ejemplar, eficaz y que rindi\u00f3 muchos servicios a \u201cSu Graciosa Majestad\u201d y a la causa aliada durante la guerra.<\/p>\n<p>La historia era apasionante y consult\u00e9 la misma con Xabier Arzalluz y Luis Mar\u00eda Retolaza quienes conoc\u00edan a Pat y les pareci\u00f3 magn\u00edfica la idea de escuchar las historias de Dyer. Llam\u00e9 a Koldo San Sebasti\u00e1n, apasionado y erudito en estos temas, y nos presentamos en casa de Pat Dyer en Mungia. Ten\u00eda otra villa en Murgu\u00eda ya que estaba casado con Lolita Eguidazu hermana de quien fuera presidente del Athletic Club de Bilbao.<\/p>\n<p>All\u00ed fuimos a la hora del t\u00e9, en tres sesiones ante un flem\u00e1tico, socarr\u00f3n e ingenioso ingl\u00e9s nacido en Bilbao, ya que su abuelo Sidney hab\u00eda llegado en 1884 acompa\u00f1ado de su jovenc\u00edsima esposa, una Doxford de Sunderland. Con ellos ven\u00eda un ni\u00f1o de un a\u00f1o. Desde su llegada Dyer se dedic\u00f3 al comercio del mineral del hierro. Lo compraba directamente a los propietarios mineros y lo vend\u00eda a las fundiciones del sur de Gales. Fue c\u00f3nsul honorario de Gran Breta\u00f1a y cuando volvi\u00f3 en 1916 a Cardiff dej\u00f3 a su primog\u00e9nito a cargo de los negocios de la familia que lo mantuvieron hasta 1936. Al comenzar la guerra civil, el bloqueo del Puerto de Bilbao puso fin al comercio del mineral de hierro con el Reino Unido, falleciendo en noviembre de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Williams Dyer ten\u00eda una excelente reputaci\u00f3n en Bilbao. Hab\u00eda sido uno de los fundadores y jugadores del Athletic, formando parte del equipo que hab\u00eda ganado la copa en dos ocasiones. Fue adem\u00e1s un buen tenista y en los veranos jugaba al criquet con la comunidad brit\u00e1nica. Fue asimismo una autoridad en relaci\u00f3n con los toros habiendo sido uno de los fundadores del Club Cocherito.<\/p>\n<p>En 1916 nac\u00eda en Las Arenas, Arthur Patrick Dyer, hijo de Williams y nieto de Sidney. Con solo nueve a\u00f1os Pat fue enviado a Saint Edmund\u00b4s College, en el norte de Londres, donde permaneci\u00f3 durante diez a\u00f1os. Destac\u00f3 en los deportes siendo durante varios a\u00f1os el capit\u00e1n del equipo de rugby. Como se ve una familia inglesa de manual, en un ambiente bilba\u00edno, asimismo de manual.<\/p>\n<p>Cuando Inglaterra declar\u00f3 la guerra a Alemania tras la invasi\u00f3n de Polonia en 1939, Pat Dyer se present\u00f3 voluntario para servir en el Ej\u00e9rcito brit\u00e1nico. Sin embargo fue destinado al Minister of Economic Warfare (Ministerio de la Guerra Econ\u00f3mica) y casi inmediatamente destinado al Consulado brit\u00e1nico en Bilbao.<\/p>\n<p>Conoc\u00eda la ciudad, el idioma, la sociedad y hab\u00eda nacido en Las Arenas. El esp\u00eda perfecto. Al poco se hizo con las riendas de una informaci\u00f3n sensible que abarcaba todo el movimiento de barcos del puerto, el trasiego de personas en los hoteles y los movimientos del consulado italiano y alem\u00e1n en Bilbao y las relaciones con el espionaje norteamericano que pululaba asimismo por Bilbao, sin dejar de vigilar una tienda de m\u00e1quinas de escribir en la calle Ledesma, tapadera del agente nazi que hab\u00eda sido traductor de la Legi\u00f3n C\u00f3ndor. Y como en esa tienda hab\u00eda un vasco nacionalista, lo captaron.<\/p>\n<p>Hay que recordar que te\u00f3ricamente Espa\u00f1a era pa\u00eds neutral, pero que los ingleses ten\u00edan la mosca detr\u00e1s de la oreja temiendo que en cualquier momento entrara en guerra con los nazis y fascistas, ocuparan Gibraltar y el norte de \u00c1frica. De hecho aquellos dos fachas vascos Areilza y Castiella ya hab\u00edan preparado sus \u201creivindicaciones de Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Pat nos cont\u00f3 historias de todo tipo como para hacer diez pel\u00edculas, admirando siempre la discreci\u00f3n, la entrega y la profesionalidad de gentes vocacionales como los antiguos gudaris con los que teji\u00f3 una red magn\u00edfica y que a pesar de que hab\u00edan perdido una guerra confiaban que el fin de la guerra mundial diese la libertad a Euzkadi y que la Rep\u00fablica volviera a Espa\u00f1a. La traici\u00f3n aliada y el reconocimiento a Franco les cre\u00f3 una desaz\u00f3n muy intensa.<\/p>\n<p>Fruto de aquellas conversaciones ha sido nuestro librito <em>Nuestro Hombre en Bilbao<\/em>, remedando el de <em>Nuestro Hombre en La Habana<\/em> de Graham Greene con una historia m\u00e1s o menos parecida y que presentamos el mes de junio en Bilbao y hace dos semanas en Donosti.<\/p>\n<p>Con el texto en su d\u00eda fui donde el embajador ingl\u00e9s en Madrid Sim\u00f3n Manley. Me atendi\u00f3 muy bien, me dio un caf\u00e9 con leche con pastas, pero no me hizo el menor caso. Lo mismo me ha ocurrido con nuestro amigo Derek Doyle en el consulado brit\u00e1nico de Bilbao, donde Pat trabaj\u00f3, encontr\u00e1ndome con la fr\u00eda indiferencia que Pat Dyer denunciaba sobre los suyos. Una l\u00e1stima porque estoy completamente seguro que en la Patria de John Le Carr\u00e9, donde tanto gustan estas historias, este librito traducido al ingl\u00e9s tendr\u00eda su lugar y Pat Dyer y aquellos vascos \u201cal servicio de su Graciosa Majestad\u201d, fundamentalmente la libertad, quedar\u00edan satisfechos.<\/p>\n<p>Wolframio, pasaportes falsos, informaci\u00f3n sobre convoyes, datos que trajeron los \u201cNi\u00f1os de la Guerra\u201d de Rusia, cuadros en el Dep\u00f3sito Franco del Museo de Rotterdam, motores Messerschmitt en Dos Caminos, una Madame del PNV en la calle San Francisco de patrona de Eusebito Zubillaga, Juan Ajuriaguerra dando las \u00f3rdenes desde la c\u00e1rcel de Burgos, un agujero en la pared de Casa Marceliano en Iru\u00f1a donde oficiales de la SS se daban sus buenas comilonas, Manolo el del Puerto controlando a todos los Pr\u00e1cticos, el torp\u00f3n agente gringo, el portero del Banco Vizcaya al que los nazis saludaban creyendo era un general por su largo abrigo, el director de la Gaceta que casi acaba con su nariz aplastada por el c\u00f3nsul ingl\u00e9s, la red hasta Paris, los aviadores que dorm\u00edan en Las Arenas\u2026..<\/p>\n<p>No es muy com\u00fan que un esp\u00eda te cuente sus secretos. Pat Dyer lo hizo, me imagino que pidiendo permiso al MI6, ya que despu\u00e9s de Bilbao hizo trabajos en Am\u00e9rica del Sur como diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una de las mil historias que ocurrieron aquellos a\u00f1os y que ha estado sepultada por el silencio del tiempo y de unos intereses que ojal\u00e1 este librito logre romper.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 16 de octubre de 2016 Un buen d\u00eda de la d\u00e9cada de los noventa, estando en Madrid, me llam\u00f3 el periodista Manuel Campo Vidal. El escritor V\u00e1zquez Montalb\u00e1n hab\u00eda escrito un libro sobre Jes\u00fas de Gal\u00edndez, y lo hab\u00eda titulado con este nombre y quer\u00eda que mantuviera un careo en televisi\u00f3n con \u00e9l. V\u00e1zquez &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2016\/10\/15\/vascos-al-desagradecido-servicio-de-su-graciosa-majestad\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">VASCOS AL  DESAGRADECIDO SERVICIO DE SU GRACIOSA MAJESTAD<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8201","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8201"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8201\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8202,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8201\/revisions\/8202"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}