{"id":8256,"date":"2016-10-30T20:09:21","date_gmt":"2016-10-30T18:09:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=8256"},"modified":"2016-10-30T20:09:21","modified_gmt":"2016-10-30T18:09:21","slug":"gipuzkoanos-de-acero-inoxidable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2016\/10\/30\/gipuzkoanos-de-acero-inoxidable\/","title":{"rendered":"GIPUZKOANOS DE ACERO INOXIDABLE"},"content":{"rendered":"<p><strong>Domingo 30 de octubre de 2016<\/strong><\/p>\n<p>Me llam\u00f3 Javier Alday un d\u00eda del pasado setiembre. Me invitaba a comer en el batzoki de la Parte Vieja donostiarra unas buenas alubias. Cada dos mi\u00e9rcoles se re\u00fanen una serie de veteranos y arreglan el mundo. Y all\u00ed estuve con ellos. Entre otros, se encontraba presente Gerardo Bujanda, quien a sus 97 a\u00f1os, se resarci\u00f3 seguramente con las citadas alubias de las penalidades pasadas en Santo\u00f1a como gudari encarcelado. Hombre de resistencia, burukide, diputado en 1977 y referencia abertzale, nos cont\u00f3 una serie de vivencias de casi ochenta a\u00f1os de lucha consecuente.<\/p>\n<p>Yo le record\u00e9 su trabajo de corresponsal de la clandestina Radio Euzkadi, a la que llam\u00e1bamos clandestinamente La Txalupa. Nos enviaba cada quince d\u00edas una cr\u00f3nica de ambiente de lo que hac\u00edan bajo la dictadura firmando las mismas como Jon de Igeldo. La Fundaci\u00f3n public\u00f3 aquellas cartas. Naci\u00f3 en El Antiguo donostiarra.<\/p>\n<p>A su lado estaba Joseba Leizaola, hermano de Xabier. Y me acord\u00e9 de Xabier.<\/p>\n<p>Tellagorri, el gran escritor de Algorta constat\u00f3 en plena guerra mundial la habilidad de los gipuzkoanos para la diplomacia. A tal efecto, escribi\u00f3 un art\u00edculo que titulado \u00abLa importancia de llamarse Vishente\u201d dec\u00eda entre otras cosas, las siguientes:<\/p>\n<p>-\u00bfY cree usted que hay alguna diferencia entre gipuzkoanos y bizkainos a favor de aquellos?.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed y fundamental. Consiste en que mientras nosotros, los bizkainos, a un Vicente lo llamamos V\u00edsente, ellos, los gipuzkoanos, lo llaman Vishente.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY eso es todo?.<\/p>\n<p>&#8211; Oh, \u00a1important\u00edsimo!. Si usted a un Jos\u00e9, le llama Jos\u00e9, no ha hecho usted nada en absoluto pero si le llama Joshe, ver\u00e1 c\u00f3mo el interesado le sonr\u00ede, agradecido a la cari\u00f1osa gentileza. De todos modos, cuando seamos libres, nuestro cuerpo diplom\u00e1tico deber\u00e1 estar integrado exclusivamente por gipuzkoanos. Ser\u00e1 mejor para todos. Enviaremos a un donostiarra de embajador a Roma, entrar\u00e1 en el Palacio de Venecia (era 1943), con cara de coitado, pero en cuanto est\u00e9 frente al hombre del ment\u00f3n le dir\u00e1 sonriente:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Kaisho!.<\/p>\n<p>Y el presidente empezar\u00e1 a sonre\u00edr, a babear de gusto, y el jefe en el bolsillo de nuestro embajador.<\/p>\n<p>Y si enviamos a uno de Oiartzun al Vaticano, y de buenas a primeras suelta lo de:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bf Zer Barri, Padre-Shanto?<\/p>\n<p>El Papa nos dejar\u00e1 nombrar Obispos, con lo que habremos terminado para siempre con el problema de Navarra, y que no es problema de requet\u00e9s, sino de p\u00e1rrocos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Esto escribi\u00f3 Tellagorri y cada vez que lo le\u00eda me acordaba de Xabier Leizaola porque, nadie mejor que \u00e9l, hubiera servido como embajador en el Vaticano, aunque a \u00e9l, lo que de verdad le gustaba era Euzkadi, sus gentes, un concurso de bertsolaris, dos viejos discutiendo sobre pelota, el olor del talo reci\u00e9n hecho, un amanecer con niebla, el silencio del campo, el sirimiri.<\/p>\n<p>A Xabier le toc\u00f3 ser el hermano mayor de una familia profundamente comprometida con la causa vasca. Sobrino de quien fuera el segundo Lehendakari e hijo de Don Ricardo Leizaola, editor vasco y hombre de mil aventuras culturales en \u00e9poca de la Rep\u00fablica. Tras pasar su primer refugio por Ustaritz lleg\u00f3 con su larga familia a Venezuela donde desde regentar el hotel Zuri\u00f1e, ser director de la revista \u00c9lite y dirigir un negocio de azulejos, hizo de todo en el mundo vasco, y en el mundo venezolano donde estuvo muy relacionado. Asentado en Donosti, fue presidente del Consejo de Administraci\u00f3n de Deia. A su fallecimiento, Deia instaur\u00f3 un premio del que ya no oigo hablar.<\/p>\n<p>Le encantaba venir a DEIA porque como sol\u00eda decir lo que a \u00e9l le gustaba era el olor a tinta fresca de prensa. Sab\u00eda d\u00f3nde est\u00e1 la noticia y sab\u00eda adem\u00e1s envolver sus escritos con la delicadeza del hombre sensible que trata con dulzura cualquier tipo de asunto.<\/p>\n<p>Xabier en el Grupo EGI de Caracas era el diplom\u00e1tico y el bombero que arreglaba los entuertos que un Grupo de aquellas caracter\u00edsticas generaba. Pero era tambi\u00e9n el nacionalista hormiga que, truene, diluvie o escampe, siempre estar\u00e1 ah\u00ed con su sonrisa de buena persona, su palabra amable y sus hechos irrebatibles.<\/p>\n<p>El donostiarra Alberto Elosegui Amundarain, hermano de Kintxo Elosegui, vive actualmente en Donosti. Encarcelado por la dictadura y perseguido por su polic\u00eda, acab\u00f3 en Venezuela trabajando en la revista Momento junto a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y Plinio Apuleyo Mendoza. Especialmente dotado para la propaganda escribi\u00f3 un trabajo sobre lo que ten\u00eda que ser la prensa clandestina: \u201dUna Voz con mil Ecos\u201d. Usaba el aforismo vietnamita de que \u201cantes de tener la fuerza has de tener la leyenda de la fuerza\u201d. Creador de la revista clandestina Gudari, promotor de la pel\u00edcula \u201cLo Hijos de Gernika\u201d y de la traducci\u00f3n del libro de Steer, fue el hombre de los programas de Radio Euzkadi y de toda acci\u00f3n clandestina de Resistencia.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Joaquin Azurza (Jota Jota) naci\u00f3 asimismo en el Antiguo donostiarra. No ten\u00eda sobre sus hombros una cabeza sino una computadora. Lo sab\u00eda todo. Hasta ruso. Ingeniero de Telecomunicaciones interrumpi\u00f3 en un Aberri Eguna la emisi\u00f3n de un programa para poner el Himno Vasco y, en unas regatas, dar noticias de la Resistencia. Refugiado en Venezuela, fue el cerebro t\u00e9cnico de La Txalupa (Radio Euzkadi) tras adquirir dos transmisores que utilizaba la Compa\u00f1\u00eda petrolera Shell (donde trabajaba) para relacionarse con sus refiner\u00edas en el Caribe, y convertirlos en los trasmisores de aquella radio clandestina llam\u00e1ndolos Pedro y Pablo.<\/p>\n<p>Jokin Inza, era de Bergara, \u201dla capital del mundo\u201d como dec\u00eda. Le llam\u00e1bamos El Gordo. Era un hombrach\u00f3n que dedic\u00f3 toda su vida a Euzkadi. Estren\u00f3 la c\u00e1rcel de Martutene y acab\u00f3 en Venezuela haciendo posible, econ\u00f3micamente hablando, montar una emisora clandestina a base de quinielas en los bares del barrio de La Candelaria y a sablazo limpio. Era de ver como aquel gigant\u00f3n, sin apenas estudios, era capaz de dirigir un Grupo como el de EGI, lleno de ingenieros, abogados, arquitectos y periodistas. Decir \u201cprecio Inza\u201d era una orden para conseguir algo gratis. Todo un personaje que hemos conocido en las Asambleas del Partido y al que la palabra \u201dabstension\u201d, dicha sonoramente, no le asustaba nada. A su esposa, Feli, el batzoki de Gros le acaba de homenajear. Con 93 a\u00f1os todos los d\u00edas tiene un recuerdo para El Gordo.<\/p>\n<p>Julene Urzelai era de Azkoitia. En tiempos de la Rep\u00fablica form\u00f3 parte del elenco de mitineros\/as del PNV junto a las oradoras Polixene Trabudua, Haydee Aguirre, Mar\u00eda Teresa Zabala, Gloria Zubia e Itziar Mujika. Mujer elegante, le tocaba los mi\u00e9rcoles ser locutora de aquella emisora donde llegaba puntualmente al estudio en el edificio Pacairigua con su bolsito como Mrs Daysi. Grababa intervenciones en euskera y castellano para toda la semana y con sus bellos ojos azules que se fijaban en todo, nos contaba lo vivido en aquella etapa, los bombardeos, y su viaje al exilio a aquella Tierra de Gracia que fue para ellos en 1939,Venezuela.<\/p>\n<p>Martin de Ugalde naci\u00f3 en Andoain. Llegado a Caracas fue el primer Presidente de Euzko Gaztedi del Centro Vasco. Escritor y activista de la promoci\u00f3n del euskera, nos llam\u00f3 en el Aberri Eguna de 1974 a la Txalupa dando la noticia de que el Lehendakari Leizaola hab\u00eda pasado clandestinamente a Euzkadi continental (as\u00ed se le llamaba entonces) para decir a la juventud, ante el \u00c1rbol donde hab\u00eda jurado su cargo, que la hora llegaba y se aprestaran a la lucha democr\u00e1tica. Martin era su Vicepresidente. Fue director de la revista Alderdi, escribi\u00f3 un libro que hizo furor \u201cHablando con los Vascos\u201d adem\u00e1s de su Historia de Euzkadi y asimismo trabaj\u00f3 en Deia.<\/p>\n<p>Joseba Rezola era de Ordizia. Y de Ordizia era el Grupo que se llev\u00f3 a Bilbao a trabajar en la Secretaria de Defensa, uno de ellos Periko Beitia. Encarcelado en Santo\u00f1a, perseguido, escapado,al fallecimiento de Landaburu fue designado Vicepresidente del Gobierno Vasco. Era la gran referencia. Mandaba noticias a todas horas. Firmaba como Imaz. Cre\u00eda en la necesidad de la comunicaci\u00f3n constante. Nos mim\u00f3 informativamente. Dec\u00eda que la Txalupa era \u201cla cuarta rueda de la Resistencia\u201d. Viv\u00eda modestamente con su admirable esposa Aurora en la Rue Sopite de Donibane Lohitzun, donde cada refugiado ten\u00eda un plato de sopa. Solo le vi una vez, aunque me cartee con \u00e9l, centenares de veces. Me impresionaron sus taladrantes ojos azules. \u201d\u00bfEs usted Ignacio Romero?\u201d, me dijo cuando le visit\u00e9. \u201dCon ese nombre me lo imaginaba con bigote y una guitarra\u201d. Fue un l\u00edder clave, entregado, al que Steer ensalz\u00f3 muy expresivamente en su libro.<\/p>\n<p>Todas estas personas que he nombrado son gipuzkoanos. La mayor\u00eda ha fallecido. Pocos saben ya de ellos. Y su calidad humana era desbordante. El dato de su gipuzkoania, enmienda la especie de que todo lo hace Bizkaia y los bizkainos. Que tambi\u00e9n, pero en el caso de La Txalupa, menos. Y quedan muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Oteiza que la aventura pod\u00eda ser loca, pero los aventureros hab\u00edan de ser cuerdos. Y cuerdos fueron estos motorcitos de una historia poco conocida pero que explica la actual.<\/p>\n<p>El t\u00edo de Javier Alday fue el diputado durante la Rep\u00fablica, Juan Antonio Kareaga. Uzturre contaba que \u00e9ste sol\u00eda decir que los jelkides, cuando fallecen, no van ni al cielo, ni al infierno, ni al purgatorio sino al limbo y all\u00ed se pasan toda la eternidad cantado el \u201cAgur Jaunak\u201d.<\/p>\n<p>Un humor un poco exagerado, pero ven\u00eda a decir que esa mezcla de bondad, entrega, una cierta ingenuidad para empresas quijotescas y buenas intenciones nunca era correspondida en vida. Y as\u00ed es. Por eso est\u00e1n todos en un merecido cielo, gracias a que, pronto, llegaremos a tener, incluso, un embajador en el Vaticano. Y ser\u00e1 gipuzkoano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 30 de octubre de 2016 Me llam\u00f3 Javier Alday un d\u00eda del pasado setiembre. Me invitaba a comer en el batzoki de la Parte Vieja donostiarra unas buenas alubias. Cada dos mi\u00e9rcoles se re\u00fanen una serie de veteranos y arreglan el mundo. Y all\u00ed estuve con ellos. Entre otros, se encontraba presente Gerardo Bujanda, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2016\/10\/30\/gipuzkoanos-de-acero-inoxidable\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">GIPUZKOANOS DE ACERO INOXIDABLE<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8256","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8256"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8257,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8256\/revisions\/8257"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}