{"id":8887,"date":"2017-04-16T12:31:03","date_gmt":"2017-04-16T10:31:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/?p=8887"},"modified":"2017-04-16T12:31:03","modified_gmt":"2017-04-16T10:31:03","slug":"el-silencio-de-dos-trompetas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2017\/04\/16\/el-silencio-de-dos-trompetas\/","title":{"rendered":"EL SILENCIO DE DOS TROMPETAS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Domingo 16 de abril de 2017<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/files\/2017\/04\/dos-trome.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-8888\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/anasagasti\/files\/2017\/04\/dos-trome.png\" alt=\"dos trome\" width=\"290\" height=\"193\" \/><\/a>En el Centro Vasco de Caracas, en una de las paredes del sal\u00f3n central, poco antes de llegar al comedor, hab\u00eda colgada una fotograf\u00eda. Pregunt\u00e9 por ella y me dijeron que se trataba de Txomin Letamendi, socio del Centro Vasco, asesinado por la polic\u00eda espa\u00f1ola en los a\u00f1os cincuenta. Casado con Karmele Urresti, prima de mi suegro, su historia siempre ha estado presente en la colectividad y en la familia e hice todo lo posible por ayudarle con alg\u00fan dato a Kirmen Uribe cuando me lo solicit\u00f3 para su novela de \u00e9xito \u201cLa Hora de despertarnos juntos\u201d.<\/p>\n<p>Es la historia novelada de una pareja vasca donde \u00e9l era trompetista y ella enfermera de la petrolera Mobil, que se hab\u00edan conocido en el Coro Eresoinka, ella cantando y \u00e9l con su trompeta, para finalmente acabar en Caracas y volver a Euzkadi por indicaci\u00f3n del Lehendakari Aguirre. Cuando hablaba de estas cosas con Uzturre, \u00e9l, que le conoci\u00f3, le llamaba Turuta, que era de la forma como le conoc\u00edan aquellos agentes de los Servicios Vascos en Madrid en la que estaban adem\u00e1s de ellos Koldo Mitxelena, Sabin Barrena, Pello Irujo, Andima Ibi\u00f1agabeitia, M\u00e1ximo Andonegi, y otros m\u00e1s que aparecen como un apunte en esta novela que describe situaciones como la de un Letamendi que tocaba su trompeta en Caracas y nada menos que en la famosa Orquesta Billos Caracas Boys y que su trabajo como trompetista le daba una tapadera extraordinaria como agente vasco, que obten\u00eda informaci\u00f3n del embajador franquista en Venezuela as\u00ed como otros importantes Servicios.<\/p>\n<p>Se pone uno a reflexionar sobre nuestros inmediatos antecesores y se colige que eran una estirpe curtida en situaciones inveros\u00edmiles as\u00ed como, de oro molido por arriesgar su vida de esa manera, cosa que le cost\u00f3 la vida a Turuta que falleci\u00f3 en Madrid en 1951 producto de las torturas y palizas de la polic\u00eda espa\u00f1ola y que adem\u00e1s hac\u00edan lo que fuera por Euzkadi. Cuando estos d\u00edas Covite habla de v\u00edctimas, estas son siempre las olvidadas.<\/p>\n<p>Terminada su lectura recib\u00ed un correo del editor catal\u00e1n, Alejandro Dardik\u00a0\u00a0 dici\u00e9ndome que acaban de editar la historia de Frances Grau, soldado republicano catal\u00e1n que acab\u00f3 encarcelado en la plaza de toros de Logro\u00f1o y en el campo de concentraci\u00f3n de Miranda de Ebro, el \u00faltimo que cerr\u00f3 el franquismo en 1947. Me contaba que estaban present\u00e1ndolo en diversos lugares y quer\u00edan hacerlo en Bilbao. Los catalanes en \u00e9sto, lo hacen mucho mejor que nosotros. Trabajan muy bien sus temas y son sensibles a la hora de trabajar y destapar una historia oculta, como la que me cont\u00f3.<\/p>\n<p>El catal\u00e1n me ped\u00eda fuera a la p\u00e1gina 70 y leyera lo que all\u00ed se hab\u00eda escrito. Y, como al poco me mand\u00f3 el libro, lo hice. Qued\u00e9 impresionado. Dec\u00eda:<\/p>\n<p><em>A veces se formaba un corrillo ante el mapa de Espa\u00f1a pintado en la pared, donde a diario se trazaban las variaciones que ten\u00edan lugar en el frente de Catalu\u00f1a, el \u00fanico que ofrec\u00eda un movimiento continuo. De este modo, los prisioneros pod\u00edan seguir el avance de las tropas nacionales y escribir a la familia reclamando avales para salir del campo. De pronto, sin aviso previo de ninguna clase, los golpes de vara indicaban que se hab\u00eda escogido un mal momento para detenerse a mirarlo. Otras veces, cuando los sargentos consideraban que la gente no cruzaba con la debida celeridad una puerta de la plaza \u2014por lo dem\u00e1s demasiado estrecha para permitir el paso simult\u00e1neo de tantos hombres\u2014, descargaban el garrote contra las espaldas de los que estaban m\u00e1s cerca, de forma que los bastoneados se afanaban en empujar\u00a0\u00a0 a los de delante\u00a0\u00a0 para que se dieran prisa. <\/em><\/p>\n<p><em>Cierto d\u00eda que el corneta se puso enfermo, los garrotazos hicieron de toque de diana con mayor eficacia que las notas del instrumento. El corneta enfermo fue reemplazado por un muchacho vasco de quien se dec\u00eda que hab\u00eda estado a las \u00f3rdenes directas del presidente Aguirre. Nunca llegu\u00e9 a entender por qu\u00e9 el presidente necesitaba a un hombre que supiera tocar la corneta. El caso es que aquel mozo protagoniz\u00f3 una de las escenas m\u00e1s impresionantes que vi en la plaza de toros de Logro\u00f1o convertida en campo de concentraci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>El muchacho se pas\u00f3 el d\u00eda interpretando los toques \u2014con verdadera maestr\u00eda, por cierto\u2014, hasta que lleg\u00f3 la hora de ejecutar el himno nacional espa\u00f1ol. Ante los prisioneros formados en la arena, el corneta se neg\u00f3 en redondo a interpretarlo. Los sargentos echaron a correr al momento con las varas en alto. <\/em><\/p>\n<p><em>A pesar de la amenaza, el chico se reafirm\u00f3 en su actitud y aguant\u00f3, impert\u00e9rrito, un chaparr\u00f3n de garrotazos, tras el cual sigui\u00f3 neg\u00e1ndose a tocar.<\/em><\/p>\n<p><em>Los bastonazos se redoblaron, con tanta furia que a uno de los sargentos se le rompi\u00f3 el garrote y empez\u00f3 a arrearle patadas. Una de ellas fue a parar a la entrepierna y derrib\u00f3 al muchacho como si fuera un saco. Los puntapi\u00e9s se hicieron m\u00e1s intensos y se dirigieron all\u00ed donde m\u00e1s da\u00f1o pod\u00edan hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente le preguntaron si estaba dispuesto a interpretar el himno, y el chico hizo una ligera inclinaci\u00f3n de cabeza. Le ayudaron a levantarse, lo apoyaron de espaldas contra la barrera y le pusieron la corneta en la mano. El silencio era tan absoluto que pod\u00eda o\u00edrse el latido de los corazones de los prisioneros en formaci\u00f3n en el c\u00edrculo de la plaza. El muchacho levant\u00f3 el instrumento con dificultad, se lo llev\u00f3 a los labios, abri\u00f3 la boca y vomit\u00f3 un chorro de sangre que dej\u00f3 la corneta te\u00f1ida de rojo. Luego cay\u00f3, inerte.<\/em><\/p>\n<p>Terrible historia de este otro Trompeta, muerto salvajemente como Txomin Letamendi y del que desconocemos su nombre. Y me imagino que habr\u00e1 muchos m\u00e1s. El hecho de que perduraran hasta 1947 aquel nefasto centro de apresamiento y salvajismo nos da cuenta del ensa\u00f1amiento del r\u00e9gimen que buscaba controlar, depurar y, en \u00faltimo extremo, eliminar a la poblaci\u00f3n fiel a la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Los historiadores nos dicen que hubo nada menos que 200, contando plazas de toros, escuelas lazaretos, hospitales, etc, habilitados como centros de tr\u00e1nsito y detenci\u00f3n as\u00ed como de un maltrato infinito. Llegaban en trenes de ganado, la comida era horrorosa, las palizas continuas, el hacinamiento la norma, el tifus y enfermedades de todo tipo eran la constante y el salir con vida o sin secuelas, todo un milagro. Hasta aquellos curas de la Cruzada, comenzaban sus sermones anticristianos dici\u00e9ndoles: \u201dSrs. asesinos\u2026\u2026\u201d. Nos sabemos los nombres de Dachau, Treblinka, Sobibor, Auswitch y todos los campos nazis de la guerra mundial, pero nada sabemos de los campos de exterminio espa\u00f1oles que no buscaban la \u201csoluci\u00f3n final\u201d contra los jud\u00edos, pero que no desentonaban en su b\u00fasqueda de romper cualquier oposici\u00f3n al r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>El libro de Grau, \u201dCautivos y Desarmados\u201d lo presentamos el jueves 6 en la librer\u00eda Elkar del Casco Viejo de Bilbao, teniendo de fondo la llegada de la Korrika y de la Vuelta Ciclista al Pa\u00eds Vasco. Fuera bull\u00eda la gente y dentro, unas treinta personas record\u00e1bamos a aquella generaci\u00f3n que muri\u00f3 sin haber visto reconocido absolutamente nada. En primera fila la viuda de Grau y sus hijos que hab\u00edan venido desde Barcelona. A mi lado Pedro Ibarra que hizo un buen an\u00e1lisis sobre lo que es la Memoria Hist\u00f3rica y lo poco que se est\u00e1 haciendo en este campo concreto. La \u00fanica noticia que yo ten\u00eda de esta materia era lo o\u00eddo en casa a mis t\u00edos Jos\u00e9 Mari e Imanol, que hab\u00edan estado en Batallones de Trabajadores, as\u00ed como a mi aita sobre el Grupo del PNV que se march\u00f3 a Venezuela porque los iban a ingresar en el Campo de Gurs, cerca de Bayona, y por haber le\u00eddo el libro de Joseba Egiguren que escribi\u00f3 un buen libro sobre el Campo de Concentraci\u00f3n de Ordu\u00f1a (1937-1939) que funcion\u00f3 en el Colegio de los Jesuitas donde estudiaron Sabino Arana, Manuel de Irujo y Jos\u00e9 Antonio Aguirre nada menos y donde all\u00ed no hay ni una bendita placa. La historia borrada y desconocida por todos.<\/p>\n<p>Preparando la intervenci\u00f3n me enter\u00e9 de como la Plaza de Toros de Logro\u00f1o hab\u00eda sido derruida en 2002 y como un grupo quiso preservar el mapa que se alude en la historia del Trompeta asesinado. Lo trocearon en 34 piezas, pero el PP, el mismo partido tan sensible a las v\u00edctimas de ETA, mand\u00f3 echarlo en un almac\u00e9n municipal. Doce a\u00f1os despu\u00e9s y una asociaci\u00f3n como La Barranca logr\u00f3 en 2015 recuperar el Mapa de los Presos. Dec\u00edan los concejales del PP que carec\u00eda de valor. Lo mismo que nos dec\u00eda Mayor Oreja sobre el bombardeo de Gernika:\u201dNo queremos hablar de lo que pas\u00f3 en Gernika en el 36 porque este pa\u00eds tiene que saber mirar al futuro y para ello en muchos casos, saber olvidar el pasado, porque el pasado es el miedo\u201d.<\/p>\n<p>En este Aberri Eguna, me encantar\u00eda que en alg\u00fan lugar, un trompetista tocara la impresionante balada del Silencio en honor de estos dos h\u00e9roes.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 16 de abril de 2017 En el Centro Vasco de Caracas, en una de las paredes del sal\u00f3n central, poco antes de llegar al comedor, hab\u00eda colgada una fotograf\u00eda. 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