{"id":2566,"date":"2019-06-29T21:48:25","date_gmt":"2019-06-29T19:48:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/?p=2566"},"modified":"2019-06-30T07:20:21","modified_gmt":"2019-06-30T05:20:21","slug":"el-viaje-de-despedida-del-kuku","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/2019\/06\/29\/el-viaje-de-despedida-del-kuku\/","title":{"rendered":"El viaje de despedida del kuku"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"752\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/06\/138A7461_1_1-940x752.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2568\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/06\/138A7461_1_1-940x752.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/06\/138A7461_1_1-580x464.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/06\/138A7461_1_1-768x614.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/06\/138A7461_1_1.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Dice la tradici\u00f3n popular que el <em>kuku<\/em> \u2014cuco, <em>cuculus canorus<\/em>\u2014 es el \u00fanico animal <strong>que sabe pronunciar su nombre<\/strong>. Un don que lo hace destacar de entre el resto de bestias de la Tierra y que ya nos ofrece una pista sobre su car\u00e1cter casi humano o, yendo m\u00e1s all\u00e1, <strong>casi divino<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin ir m\u00e1s lejos, en mi entorno familiar (Laudio, \u00c1lava) siempre se ha cre\u00eddo que <strong>nos abandona el d\u00eda de hoy<\/strong>, 29 de junio, San Pedro. Y para ello, acude primero a Murueta (un cercano barrio de Orozko, Bizkaia, de fiesta en esta fecha) en donde da cuenta de una op\u00edpara merienda antes de acometer el gran viaje a no se sabe d\u00f3nde. Hay quien asegura que vuela a la misma Roma para escuchar misa en este d\u00eda del titular del Vaticano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/2017\/04\/02\/acabo-de-escuchar-al-kuku\/\">Su deseada llegada se produjo supuestamente el 25 de marzo<\/a>, coincidente con la simb\u00f3lica fecha del embarazo de la Virgen, y <strong>nos abandona hoy<\/strong>, tras impregnarnos de buena suerte, tres meses despu\u00e9s. El euskera recuerda bien esa exactitud de fechas con el refr\u00e1n <em>Sanjoanetan kuku, sanpedroetan mutu<\/em> \u1ffecu-cu por fiestas de San Juan pero mudo por las de San Pedro\u1ffe.<\/p>\n\n\n\n<p>Al sur de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, fuera ya del \u00e1mbito de la cultura vasca, se comenta que es por San Juan cuando emprende su partida: <em>Por San Juan, el cuco se vuelve gavil\u00e1n<\/em>. Y es que ha sido creencia generalizada que el cuco en realidad no migra sino que se metamorfosea para, haciendo uso de sus poderes casi m\u00e1gicos, <strong>convertirse en gavil\u00e1n<\/strong> durante el resto del a\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">No es una creencia nueva sino ya constatada hace m\u00e1s de dos milenios por Plinio el Viejo. O cuando lo cita el griego Arist\u00f3teles para explicar desesperadamente que aquella superstici\u00f3n tan generalizada en su tiempo era falsa ya que, a pesar del parecido entre ambas especies, el cuco ten\u00eda las garras mucho menores y el pico sin curvar: no era una especie sino dos. Pero no parece que tuvo mucho \u00e9xito porque, a pesar de lo evidente de su razonamiento, aquella creencia pagana en lo sobrenatural del cuco ha superado siglos, religiones y diversas culturas para continuar a\u00fan arraigada en el \u00e1mbito rural popular. Todo un milagro&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, aquella semejanza entre el cuco y el gavil\u00e1n que tanto desconcertaba a nuestros antepasados, no es sino <strong>es una estratagema de la evoluci\u00f3n<\/strong> de las especies ya que, al poner los cucos los huevos en los nidos de otras aves (no hacen su nido sino que parasitan otros de otras especies menores), ganan con ese \u201cdisfraz\u201d el tiempo necesario para hacer su puesta, pues las avecillas titulares huyen espantadas creyendo que se trata la rapaz depredadora y as\u00ed no se percatan de la fechor\u00eda que el astuto cuco les acaba de hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, de vuelta a las creencias, quiz\u00e1 la m\u00e1s asombrosa y sobrecogedora que se ha asociado a esta ave casi divina, es <strong>la capacidad para dar o quitar vida<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En efecto, dentro de las creencias c\u00e9lticas europeas y en las que tanto tenemos para hurgar si pretendemos conocer en profundidad nuestra cultura, se cre\u00eda que el cuco era un animal al servicio de hadas y otros n\u00famenes mitol\u00f3gicos. Y que ten\u00edan la <strong>capacidad exclusiva para volar entre el mundo de los muertos y el de los vivos<\/strong> tantas veces como quisieran. Dispon\u00edan incluso de la capacidad de para profetizar y adivinar la duraci\u00f3n de la vida de una persona o animal, cuando ser\u00edan padres, etc. Era por tanto un ser que enlazaba el presente con el futuro como ning\u00fan otro animal.<\/p>\n\n\n\n<p>No es extra\u00f1o por tanto que, tras un salto de varios milenios, observemos a\u00fan actualmente que es suficiente con que un enfermo <strong>escuche el primer canto del cuco<\/strong> para librarle del riesgo de fallecimiento. Al igual que cualquier animal dom\u00e9stico moribundo sanar\u00e1 si tiene la fortuna de escuchar el caracter\u00edstico canto del <em>ku-ku<\/em>. Son estas creencias a\u00fan corrientes y que, sin ir m\u00e1s lejos, escucho en mi entorno habitualmente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Tampoco creo que sea casualidad que, esa ave que porta la vida y la buena suerte, aparezca entre nosotros, seg\u00fan las conjeturas populares, el d\u00eda del <strong>embarazo de Mar\u00eda<\/strong>, el 25 de marzo. El comienzo de la vida, el arrancar de la naturaleza, el inicio de la primavera&#8230; aquello que tra\u00edan las aves migratorias, <em>txori onak<\/em>, y que se convert\u00eda en prosperidad y  felicidad, <em>zoriona<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Por otra parte sabemos que en las H\u00e9bridas \u2014archipi\u00e9lago en la costa occidental de Escocia\u2014 cuando alguien <strong>escuchaba el cuco sintiendo hambre era un mal augurio<\/strong> y los problemas y desgracias recaer\u00edan uno tras otro sobre \u00e9l. Pero suced\u00eda lo contrario si se escuchaba con la tripa llena, saciado. Sin duda alguna es la misma superstici\u00f3n, tan extendida entre nosotros, de la necesidad de disponer dinero en el bolsillo cuando se le escucha por primera vez. Por cierto, no podemos dejar de hablar de Escocia sin citar las grandes piedras rituales cuyo origen se atribuye a un culto a la llegada del <em>kuku<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Para finalizar, es su partida la que <strong>marca la entrada al verano<\/strong>, el fin de las estrecheces para dar paso a la abundancia que la naturaleza ya ofrece a raudales. <em>Kukua etorri, gosea etorri; kukua joan, gosea joan<\/em> dec\u00edan nuestros antepasados vascos: \u1ffevenir el cuco y viene el hambre; marchar el cuco y marcha el hambre\u1ffe. Por eso <strong>el verano y el posterior oto\u00f1o son dos estaciones sin apenas rituales populares<\/strong>, porque no hay que pedir al destino una buena suerte que ahora campa por s\u00ed sola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Y poco m\u00e1s que a\u00f1adir. Tan solo el deseo de que nuestro <em>kuku <\/em>se est\u00e9 dando ahora un buen banquete en Murueta de Orozko. Tambi\u00e9n voy yo dentro de un rato a aquella romer\u00eda, con la ilusi\u00f3n de verlo antes de convertirse en gavil\u00e1n, antes de que emprenda el vuelo al mundo de los muertos, el de nuestros antepasados, esos que tanto a\u00f1oramos y a los que tanto debemos en este tipo de creencias y supersticiones populares que no podemos olvidar. La vida o la muerte&#8230; el ser o no ser: esa es la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"591\" height=\"396\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2018\/08\/felix-facebook2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2147\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2018\/08\/felix-facebook2.jpg 591w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2018\/08\/felix-facebook2-580x389.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dice la tradici\u00f3n popular que el kuku \u2014cuco, cuculus canorus\u2014 es el \u00fanico animal que sabe pronunciar su nombre. 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