{"id":3039,"date":"2020-03-19T12:01:25","date_gmt":"2020-03-19T11:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/?p=3039"},"modified":"2020-03-19T12:17:28","modified_gmt":"2020-03-19T11:17:28","slug":"mas-cadaveres-que-ataudes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/2020\/03\/19\/mas-cadaveres-que-ataudes\/","title":{"rendered":"M\u00e1s cad\u00e1veres que ata\u00fades"},"content":{"rendered":"\n<p>En estos dif\u00edciles d\u00edas est\u00e1 circulando por las redes el recuerdo de la mort\u00edfera gripe que sacudi\u00f3 al pa\u00eds en 1918, hace poco m\u00e1s de un siglo. Tan grande fue la mortandad \u2014la mayor conocida hasta entonces, con 260.000 fallecimientos en Espa\u00f1a\u2014 que, hasta en rincones tan apartados como los valles de Orozko hubo que recurrir el antiguo pero denostado sistema de <strong>transporte de los cad\u00e1veres sin caja<\/strong>: no hab\u00eda ni tiempo ni recursos suficientes para elaborar tantos ata\u00fades. Vamos con unos apuntes sobre ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta la modernizaci\u00f3n que en todos los \u00e1mbitos insert\u00f3 la\nIlustraci\u00f3n (siglo XVIII), lo habitual era transportar los difuntos a la vista,\namortajados y atados con cuerdas sobre unas angarillas o andas sobre las que se\ntambaleaban o empapaban en d\u00edas de lluvia. Tenebroso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>ATA\u00daDES<\/strong>. Por ello, aquella innovadora sociedad del Siglo de las Luces no pod\u00eda convivir con la vieja costumbre, carente del m\u00ednimo decoro y dignidad que exig\u00edan los nuevos aires. As\u00ed es que, paulatinamente, comenzaron a transportarse los cad\u00e1veres dentro de unas cajas de madera llamadas <em>ata\u00fad<\/em>, en la que se enterrar\u00edan los seres queridos sin tener que pasar por el funesto mal trago de ver el cad\u00e1ver. Porque ojos que no ven&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Al cambio de costumbres populares, para que se empezase a\nportear y enterrar al muerto encajado, ayudar\u00edan la nueva corriente y\nobligaciones de enterrar los cad\u00e1veres en el exterior de las iglesias y no dentro\ncomo se hab\u00eda realizado entre los siglos XIII-XIV y el XVIII. A ello ayudar\u00edan\nla epidemia de garrotillo \u2014disenter\u00eda\u2014 y de tabardillo que, en 1760 y en\n1765 respectivamente, castigaron a Orozko con numerosas p\u00e9rdidas humanas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:left\" class=\"has-drop-cap\"><strong>CEMENTERIOS<\/strong>. Sea como fuere, la moderna sociedad dieciochesca no pod\u00eda ya permitir aquellos pestilentes olores que inundaban el interior de los templos y que podr\u00edan ser un foco de propagaci\u00f3n de enfermedades. Est\u00e1 costumbre qued\u00f3 expresamente prohibida por Carlos III (1788) pero tuvo uno y mil conflictos con las insumisas feligres\u00edas rurales, muchas veces espoleadas en su rebeld\u00eda por los astutos sacerdotes que no quer\u00edan perderse las golosas ofrendas que sobre las <em>fuesas <\/em>\u2014fosas, tumbas\u2014 hac\u00edan los fieles.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"578\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Ibarra_Indalecio-Ojanguren_1952-940x578.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3040\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Ibarra_Indalecio-Ojanguren_1952-940x578.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Ibarra_Indalecio-Ojanguren_1952-580x357.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Ibarra_Indalecio-Ojanguren_1952-768x472.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Ibarra_Indalecio-Ojanguren_1952.jpg 1595w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><figcaption>Iglesia parroquial de San Bartolom\u00e9 de Olarte, en Ibarra (Orozko), con las pe\u00f1as de Itzina como fondo y los muros del tard\u00edo cementerio en primer plano. Foto de Indalecio Ojanguren, 1952.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Como muestra, la parroquia que nos ocupa, la de San\nBartolom\u00e9 de Olarte en el barrio Ibarra (Orozko, Bizkaia) no construy\u00f3 el\ncementerio exterior hasta 1871, tras m\u00e1s de un siglo de reiterados\nincumplimientos de la orden. Probablemente todos los cad\u00e1veres que hasta el\nnuevo recinto llegaban, lo har\u00edan ya dentro de un fastuoso ata\u00fad. Hasta que el\ndevenir de los acontecimientos hizo retomar las costumbres usadas desde siglos\natr\u00e1s&#8230;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"568\" height=\"787\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Bizkaiko-eginbeharrak-1918-izurritea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3041\" \/><figcaption>Portada del manual biling\u00fce con consejos para hacer frente a la devastadora \u00abgrippe\u00bb de 1918, publicado por la Diputaci\u00f3n Foral de Bizkaia, en cuyo archivo conserva el documento mostrado. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Era mayo de 1918 cuando se detect\u00f3 en Espa\u00f1a el primer caso de la que se llamar\u00eda la <em><strong>grippe <\/strong><\/em><strong>espa\u00f1ola<\/strong>, a pesar de haberse originado en Estados Unidos. Y su letal poder recorri\u00f3 y asol\u00f3 toda la geograf\u00eda, en la epidemia m\u00e1s grave sufrida por la humanidad en el siglo XX. De su mano tambi\u00e9n se encaprich\u00f3 de los rincones de Orozko \u00ab<em>Balbe\u00bb<\/em>, como aqu\u00ed denominan a la personificaci\u00f3n de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>SIN ATA\u00daDES<\/strong>. Tan fulgurante y cuantioso fue el n\u00famero de fallecimientos que en lugares como este que acabamos de citar de Orozko se vieron sorprendidos, sin tiempo ni material para fabricar los ata\u00fades necesarios, por lo que recurri\u00f3 a retomar el sistema antiguo que ya tan solo los m\u00e1s ancianos recordaban. As\u00ed lo confirman diversos orozkoarras en las variadas encuestas etnogr\u00e1ficas realizadas durante todo el siglo XX y la memoria actual de muchos habitantes que escucharon con asombro lo que en su d\u00eda les contaron los mayores.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera referencia escrita de esas informaciones se la debemos al lugare\u00f1o de Ibarra (Orozko, Bizkaia) Pedro M\u00aa de Sautua al que el sacerdote de su parroquia \u2014Juan Jos\u00e9 de Bastegieta\u2014 le pregunt\u00f3 en junio de 1923 sobre los ritos y costumbres funerarias de los barrios de Urigoiti, Ibarra&#8230; del municipio vizcaino. Todo a petici\u00f3n de otro joven sacerdote, el gran Jos\u00e9 Miguel Barandiaran, que en el mismo a\u00f1o publicar\u00eda los datos recabados en el <em>Anuario de Eusko Folklore<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Relataba que \u00ab<em>en otro tiempo<\/em> [en referencia a 1918 y quiz\u00e1 a recuerdos anteriores] <em>en que los cad\u00e1veres eran conducidos en andas, ataban a \u00e9stas el cuerpo del difunto, pasando <strong>una cuerda por los pies, cintura y manos<\/strong>. En el p\u00f3rtico lo soltaban y dej\u00e1banle los brazos tendidos a ambos lados del cuerpo. (Hoy se los cruzan sobre el pecho). Ahora el cad\u00e1ver es colocado en una caja larga<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"787\" height=\"514\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza-tris.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3042\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza-tris.jpg 787w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza-tris-580x379.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza-tris-768x502.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 787px) 100vw, 787px\" \/><figcaption>Portando un cad\u00e1ver a la iglesia a la antigua usanza: sin ata\u00fad, sobre unas andas y supuestamente atado \u00abcon una cuerda por los pies, cintura y manos\u00bb. Iglesia de Alaitza, \u00c1lava.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n R. M\u00aa Azkue recogi\u00f3 en su obra <em>Euskalerriaren Yakintza<\/em> esa costumbre que no era extra\u00f1a en los valles apartados: \u00ab<em>Antiguamente, por lo menos algunos bizka\u00ednos, nabarros y guipuzcoanos, <strong>no sol\u00edan llevar los cad\u00e1veres al cementerio en ata\u00fades, sino en grandes lienzos<\/strong> (en sudarios). En Ezkioga (G) este lienzo ten\u00eda por nombre katon; en Larraun (AN), el lienzo de las manos; en Arratia (B), s\u00e1bana de las andas<\/em> [en euskera lo da como <em>anda-izara<\/em>]. <em>Lo mismo se hac\u00eda un tiempo<\/em> [atr\u00e1s] <em>en Zuberoa<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ade asimismo el anciano de Orozko que el cortejo hasta la iglesia en donde se oficiar\u00eda el funeral corr\u00eda a cargo de \u00ab<em>cuatro hombres (casados o solteros, seg\u00fan el estado del difunto) los encargados de conducir el cad\u00e1ver: en hombros, si es de persona mayor; y si es de ni\u00f1o, en las manos. Para mayor comodidad, la base de la caja o del f\u00e9retro se halla provista de cuatro palos o agarraderos, dos en cada lado. La orientaci\u00f3n del cad\u00e1ver, al conducirlo, ha de ser fija: los pies delante y la cabeza detr\u00e1s<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>ANDAS<\/strong>. Aquel sistema de transporte se llamaba <em>andas<strong>.<\/strong><\/em> Y es mucha la gente que a\u00fan lo recuerda o ha usado. El <em>anda <\/em>es en s\u00ed un sistema de parihuelas o angarillas para facilitar el trasporte de cualquier peso por entornos de geograf\u00eda complicada. Siempre suele usarse en plural \u2014<em>andas<\/em>\u2014 y en nuestros pueblos hace referencia exclusiva al uso de ese artilugio para transportar los f\u00e9retros o cad\u00e1veres entre la casa y la iglesia o cementerio.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"506\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Che-Guevara-andas-940x506.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3043\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Che-Guevara-andas-940x506.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Che-Guevara-andas-580x312.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Che-Guevara-andas-768x414.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/Che-Guevara-andas.jpg 980w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><figcaption>El transporte de finados en andas era muy usado en lugares poco accesibles. Porteo del cad\u00e1ver del Che Guevara tras su  ejecuci\u00f3n en Bolivia el 9 de octubre de 1967.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>ANDABIDEAK<\/strong>. El transporte de un cad\u00e1ver hasta la iglesia se hac\u00eda siempre por unos caminos, llamados \u00abcaminos de andas\u00bb o <em>andabide<\/em> o <em>hilbide<\/em>\u00bb que ten\u00edan una servidumbre espec\u00edfica para ello. Aunque no son necesariamente lo mismo, normalmente suelen coincidir con los caminos a la iglesia, en numerosas ocasiones reflejados por top\u00f3nimos como <em>elespide<\/em>, que no es sino \u00ab<em>eliza bide<\/em>\u00ab, &#8216;camino a la iglesia&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>Al edificar un caser\u00edo nuevo, el transporte del primer fallecido de la casa era el que determinaba el discurrir del andabide, un camino que a partir de entonces ser\u00eda intocable e inalterable y que usar\u00edan para ese menester por todas las generaciones posteriores. Era <strong>la l\u00ednea m\u00e1gica <\/strong>que un\u00eda el hogar de la familia, <em>etxea<\/em>, con la iglesia, la casa de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ser\u00eda <strong>la v\u00eda que una y otra vez recorrer\u00edan las \u00e1nimas <\/strong>de aquellos difuntos, porque con su fallecimiento no se desligaban de la casa, y se les ten\u00eda presentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>BIDEKURTZEAK<\/strong>. Los que portaban el cad\u00e1ver eran los anderos \u2014<em>andari(ak)<\/em> en euskera\u2014, que iban haciendo paradas por el trayecto para, adem\u00e1s de descansar, obrar una serie de rezos rituales con los que ayudar al tr\u00e1nsito del alma del fallecido. Estos descansos y rezos sol\u00edan llevarse a cabo en las encrucijadas de los caminos, <em>bidekurtzeak<\/em>, lugares perfectamente definidos y consensuados por la tradici\u00f3n. En esos cruces <strong>era costumbre poner una cruz<\/strong> para memoria de todos los difuntos y para rezar un responso. Pero tambi\u00e9n para purificar el entorno y orientar a las almas errantes, ya que en lugares as\u00ed, desorientadas, era donde m\u00e1s se aparec\u00edan a los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><strong>CORTEJO F\u00daNEBRE<\/strong>. Podemos incluso viajar con la imaginaci\u00f3n y recrear aquellos m\u00faltiples cortejos f\u00fanebres de aquella poblaci\u00f3n que de diezmaba con la gripe. \u00ab<em>Poco antes de la hora <\/em>\u2014dec\u00eda el entrevistado Sautua\u2014 <em>se\u00f1alada para la conducci\u00f3n, van llegando a la casa mortuoria muchos de los parientes, amigos y vecinos del difunto. Despu\u00e9s llega un sacerdote de la parroquia con un monaguillo que conduce una cruz y contesta a aqu\u00e9l al rezarse los responsos. En seguida parte el monaguillo con la cruz; inmediatamente siguen varios hombres (casados o solteros, seg\u00fan el estado del difunto) con sendas hachas encendidas; detr\u00e1s el sacerdote con sobrepelliz y estola, y a continuaci\u00f3n el cad\u00e1ver, conducido como se ha dicho antes. Detr\u00e1s del cad\u00e1ver siguen las mujeres, empezando por las parientas m\u00e1s pr\u00f3ximas al difunto; despu\u00e9s los hombres, tambi\u00e9n seg\u00fan el orden de parentesco, de amistad, etc. Antes los hombres vest\u00edan capa y sombrero; hoy llevan traje de fiesta ordinario<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"787\" height=\"525\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza_andak.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3044\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza_andak.jpg 787w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza_andak-580x387.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Alaitzako-eliza_andak-768x512.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 787px) 100vw, 787px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ay, \u00a1qu\u00e9 ingrata ha sido siempre la muerte! Porque todos los actos en la vida en cierta manera los buscamos, menos <strong>el fallecimiento que nos busca \u00e9l a nosotros<\/strong>, a traici\u00f3n, como bien citan los mayores del lugar. Por eso las defunciones son tan injustas pero a su vez tan justas. Ya nos lo dijo <strong>don Quijote<\/strong> (2\u00aa parte, 1615) a trav\u00e9s de la pluma de Cervantes, pues envuelto en sudario o encajado en ata\u00fad, al final estamos desnudos ante el acto m\u00e1s relevante de la vida, la misma muerte:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u2026<em>y al dejar este mundo y meternos tierra adentro, por tan estrecha senda va el pr\u00edncipe como el jornalero. Y no ocupa m\u00e1s pies de tierra el cuerpo del Papa que el del sacrist\u00e1n, aunque sea m\u00e1s alto el uno que el otro, que al entrar en el hoyo, todos nos ajustamos y encogemos o nos hacen ajustar o encoger, mal que nos pese.<\/em>..\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Descansen en paz&#8230;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"591\" height=\"396\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/07\/felix-facebook2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2584\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/07\/felix-facebook2.jpg 591w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/07\/felix-facebook2-580x389.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos dif\u00edciles d\u00edas est\u00e1 circulando por las redes el recuerdo de la mort\u00edfera gripe que sacudi\u00f3 al pa\u00eds en 1918, hace poco m\u00e1s de un siglo. 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