{"id":3059,"date":"2020-03-29T10:11:46","date_gmt":"2020-03-29T08:11:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/?p=3059"},"modified":"2022-03-29T07:27:29","modified_gmt":"2022-03-29T05:27:29","slug":"como-fabricar-culebras-y-otras-creencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/2020\/03\/29\/como-fabricar-culebras-y-otras-creencias\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo fabricar culebras y otras creencias"},"content":{"rendered":"\n<p>La contestaci\u00f3n era oro molido. Nunca\nhab\u00edamos hablado de ello en casa, por lo que aquella respuesta me dej\u00f3\nestupefacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Era diciembre de 2018 y, en una\nvisita rutinaria a casa de mis padres, les pregunt\u00e9 por una extra\u00f1a creencia\nque el sacerdote Jos\u00e9 Miguel Barandiaran hab\u00eda recogido en s\u00fa d\u00eda de un\ninformante de Laudio \u2014J. C. de Orue\u2014 en 1935.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda en aquellos apuntes manuscritos y a\u00fan sin publicar que \u00ab<em>se cree<\/em> [en Laudio] <em>que las cerdas del caballo, depositadas en un lugar pantanoso o simplemente h\u00famedo, al cabo de tres meses, <strong>se convierten en culebras<\/strong><\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"591\" height=\"763\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Behor-ileak2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3064\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Behor-ileak2.jpg 591w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Behor-ileak2-580x749.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><figcaption>Las serpientes surgen, seg\u00fan creencias populares, del contacto del agua con los pelos de yeguas o caballos.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Sab\u00eda adem\u00e1s que aquello no era algo puntual o local sino que se trataba de una creencia generalizada, ya que ten\u00edamos otras referencias recogidas en otros pueblos por el tambi\u00e9n sacerdote R. M\u00aa Azkue: \u00ab<em>Un cabello puesto en una jofaina se convierte en culebra<\/em>\u00bb, \u00ab<em>Las crines de yegua se convierten en culebras en el agua<\/em>\u00bb, \u00ab<em>Las culebras de los arroyos son producci\u00f3n de los pelos del caballo<\/em>\u00bb entre otras (<em>Euskalerriaren Yakintza<\/em>-I, 1959).<\/p>\n\n\n\n<p>Al preguntarle \u2014y sin poner mucha esperanza en la contestaci\u00f3n\u2014, pronto respondi\u00f3 mi padre, airoso, fehaciente como pocas veces, sinti\u00e9ndose due\u00f1o y se\u00f1or del relato: \u00ab<em>S\u00ed, hombre&#8230; <strong>Yo tambi\u00e9n he visto de chaval<\/strong>. Ya me acuerdo de una vez que, cuando \u00e9ramos chavales, hizo Pedro al lado de casa. S\u00ed, unas culebras, <strong>con pelos de yegua en un bote<\/strong>&#8230; All\u00ed se ve\u00eda como se les iba haciendo la cabeza, dentro del agua. \u00a1Bah! Pero al de un tiempo nos aburrimos y lo tiramos todo<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se refer\u00eda a Pedro, el hermano\ncon el que estaba todos los d\u00edas, su gran confidente y que acababa de fallecer\nun par de meses atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"787\" height=\"591\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/04\/ARK_Celes-eta-Pedro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3106\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/04\/ARK_Celes-eta-Pedro.jpg 787w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/04\/ARK_Celes-eta-Pedro-580x436.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/04\/ARK_Celes-eta-Pedro-768x577.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 787px) 100vw, 787px\" \/><figcaption> <br>Mi padre junto a su hermano Pedro (1928-2018) charlando sobre mil y un vivencias, como aquella de que, siendo un chaval, <em><strong>fabricaba culebras <\/strong>en un bote lleno de agua<\/em>. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 el relato y, pensativo,\nvolvi\u00f3 a ensimismarse mientras mov\u00eda una y otra vez, inquieto, las le\u00f1as del\nfuego bajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Pronto mi madre, que tambi\u00e9n hab\u00eda recibido con asombro aquella creencia que ella desconoc\u00eda, sin pretenderlo, volvi\u00f3 a encauzar la conversaci\u00f3n. \u00ab<em>Buf, las culebras&#8230; \u00a1qu\u00e9 asco de animales! Enseguida se met\u00edan en la cuadra para poner los huevos al calor de la basura. Y <strong>lo malo es que beb\u00edan la leche<\/strong><\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, para quien lo\ndesconozca, a pesar de no tener nada que ver con la realidad, dentro del\nconjunto de las creencias populares, se piensa que las culebras y serpientes\npierden el sentido por la leche, una tentaci\u00f3n que les resulta irresistible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"443\" height=\"787\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Aita-ama.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3061\" \/><figcaption>Mi madre (Olarte-Laudio, 1941) y mi padre (Markuartu-Laudio, 1934) frente al fuego de casa, el gran confesor de cuentos de serpientes y otras creencias. Son los de esa generaci\u00f3n, los \u00faltimos guardianes del tesoro de la cultura popular acumulada durante siglos<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">As\u00ed cont\u00f3 como a \u00abalquien conocido de no s\u00e9 qu\u00e9 caser\u00edo\u00bb \u2014porque as\u00ed de imprecisas son y han de ser esas referencias que validan todo sin ser verdad\u2014 le hab\u00eda sucedido que la vaca no daba leche, ni un d\u00eda ni al siguiente ni al otro, hasta que se dieron cuenta que hab\u00eda una culebra en la cuadra. Porque las culebras se yerguen y maman la <strong>leche de las ubres<\/strong> sin que los animales se den cuenta. Legendaria es la astucia de estos animales, como nos inculcaron desde la misma Biblia.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"787\" height=\"591\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Sugea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3062\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Sugea.jpg 787w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Sugea-580x436.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Sugea-768x577.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 787px) 100vw, 787px\" \/><figcaption>Existe la creencia generalizada de que las serpientes maman la leche de los animales. Fuera ya de Euskal Herria, se cree que tambi\u00e9n la tomaban de las madres humanas, mientras dorm\u00edan<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Aquella debilidad tambi\u00e9n se aprovechaba para sacarlas de la cuadra. Ahora al un\u00edsono y solap\u00e1ndose, los dos \u2014padre y madre\u2014 me aseguraban que <strong>se pon\u00edan varios platos<\/strong>, enfilados, con un poco de leche en cada uno para as\u00ed ir indicando a la culebra el recorrido que deb\u00eda tomar para salir hacia la calle, para alejarla del caser\u00edo. Varios platos o no, porque a veces tambi\u00e9n val\u00eda con uno solo. Y funcionaba, vaya que si funcionaba&#8230; aunque nadie lo ha visto jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Asimismo, en nuestra misma casa viv\u00eda <em>Angelita <\/em>\u2014\u00c1ngela Goiri Egia (1925-2019)\u2014 natural de los caser\u00edos de Izardui (Laudio) y que, por diversas razones de vecindario, para m\u00ed siempre hab\u00eda sido una especie de t\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo c\u00f3mo, siendo muy chavales, nos contaba con todo lujo de detalles un caso que ha ella le hab\u00edan contado recientemente. Una vez m\u00e1s, le hab\u00eda sucedido a \u00abun chaval conocido de no s\u00e9 qu\u00e9 caser\u00edo\u00bb que le mandaron ir a coger agua a la fuente. Con tan mala suerte que, fatigado, se durmi\u00f3 mientras llenaba el botijo. Recostado en el suelo, una culebra se le introdujo por la boca y se aloj\u00f3 en su interior. Nadie adivinaba a saber qu\u00e9 le suced\u00eda a aquel muchacho que, de un d\u00eda para otro, iba perdiendo salud. Hasta que a alguien m\u00e1s experto, se le ocurri\u00f3 pensar que podr\u00eda tratarse de una serpiente. Llevaron al muchacho a la fuente y lo colocaron en la misma postura, recostado y con la boca entreabierta, imitando en lo posible el estar dormido. Fuera, un plato bien colmado de leche que pronto surti\u00f3 efecto: sali\u00f3 la culebra y por all\u00ed se perdi\u00f3 entre unos matorrales. Por eso nos advert\u00eda Angelita que, como moraleja, hab\u00eda que tener cuidado de no dormirse en el monte. Y menos con la boca abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Entusiasmado con lo que me hab\u00edan\ncontado mis padres, le pregunt\u00e9 de nuevo por aquel relato de 40-50 a\u00f1os atr\u00e1s.\nNo lo recordaba ya. Falleci\u00f3 unos meses despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"771\" height=\"622\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Angelita.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3063\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Angelita.jpg 771w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Angelita-580x468.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/03\/ARK_Angelita-768x620.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px\" \/><figcaption>Angelita Goiri (1925-2019) junto a su esposo L\u00e1zaro, a la que le volv\u00ed a preguntar por sus lejanos relatos de serpientes<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el olvido fue una respuesta natural pues, siendo como era buena cristiana e intuyendo su final, no olvidar\u00eda la maldici\u00f3n b\u00edblica lanzada sobre el reptil: \u00ab<em>Enemistad pondr\u00e9 entre ti y la mujer, entre tu prole y su prole<\/em>\u00bb. Y es que desde entonces la serpiente pas\u00f3 a ocupar para siempre un lugar maldito en su relaci\u00f3n con los humanos. De ah\u00ed que nadie quiera saber nada de ellas salvo en cuentos y creencias.<br>Desgraciadamente, en breve <strong>habr\u00e1n dejado para siempre las culebras de beber platos de leche<\/strong>. M\u00e1s a\u00fan si eran culebras de aquellas que se met\u00edan en el caser\u00edo, aquellas que <strong>se fabricaban con pelos de yegua<\/strong> metidos en un bote de agua&#8230;<br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/04\/Ostoak-banatzeko.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"411\" height=\"88\" data-id=\"3135\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2020\/04\/Ostoak-banatzeko.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3135\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><br><strong>Notas<\/strong>: Aunque sea una creencia propia de Vasconia, no es exclusiva de ella, ya que es algo compartido en el tercio oeste de la pen\u00ednsula as\u00ed como en varios pa\u00edses de Sudam\u00e9rica.<br><br>De las serpientes que beb\u00edan de los pechos de las mujeres, se dice que insertaban la cola en la boca del beb\u00e9 para enga\u00f1arlo y para que as\u00ed no despertase a la madre. Otra muestra de su legendaria astucia&#8230;<br><br>Por otra parte, al introducir los pelos en agua se retuercen y pueden dar la sensaci\u00f3n de movimiento. O quiz\u00e1 se relacione esta creencia con algunos animalillos que habitan en el agua no corriente de algunas fuentes.<br>Quiz\u00e1 de ah\u00ed la costumbre, tambi\u00e9n del \u00e1mbito vasco, de purificar con una expresi\u00f3n jaculatoria (am\u00e9n, Jes\u00fas&#8230;) aquellas aguas que se cog\u00edan tras la oraci\u00f3n que anunciaba la llegada de la noche. O introducir un tiz\u00f3n encendido en el recipiente, haciendo con \u00e9l la se\u00f1al de la cruz.<br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"591\" height=\"396\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/07\/felix-facebook2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2584\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/07\/felix-facebook2.jpg 591w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2019\/07\/felix-facebook2-580x389.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La contestaci\u00f3n era oro molido. Nunca hab\u00edamos hablado de ello en casa, por lo que aquella respuesta me dej\u00f3 estupefacto. 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