{"id":471,"date":"2017-03-20T19:14:33","date_gmt":"2017-03-20T18:14:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/?p=471"},"modified":"2018-08-29T13:14:58","modified_gmt":"2018-08-29T11:14:58","slug":"ritos-de-fertilidad-en-el-roble-de-atxondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/2017\/03\/20\/ritos-de-fertilidad-en-el-roble-de-atxondo\/","title":{"rendered":"Ritos de fertilidad en el roble de Atxondo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/Atx1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-473 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/Atx1.jpg\" alt=\"Atx1\" width=\"567\" height=\"396\" \/><\/a><\/p>\n<p>Acabo de escuchar en la radio que hoy, desde hace unas horas, <span style=\"color: #993300\">estamos en primavera<\/span>. Vaya&#8230; A m\u00ed me ha hecho bastante gracia porque, sin quitar ning\u00fan m\u00e9rito a astr\u00f3nomos y wikipedistas, <span style=\"color: #993300\">la primavera ya hab\u00eda llegado a Okondo<\/span> (Araba) hace una docena de d\u00edas.<\/p>\n<p>Y es que <span style=\"color: #993300\">all\u00ed marca esos acontecimientos, desde siglos atr\u00e1s, <strong>el roble de Atxondo<\/strong><\/span>, un personaje popular del valle al que todo el mundo all\u00ed observa para ver qu\u00e9 cuenta sobre el cambio de estaci\u00f3n: nada de aburridas fechas fijas, previsibles e invariables. Porque <span style=\"color: #993300\">en Okondo la entrada de la primavera es algo en movimiento<\/span>, rebosante de vida, una jerarqu\u00eda de verdor con la que el roble de Atxondo hechiza al resto al bosque.<\/p>\n<p>Casualmente esta semana pasada he estado dos d\u00edas por all\u00ed. Pregunt\u00e9 como siempre a alg\u00fan que otro lugare\u00f1o mayor. A cualquiera, porque all\u00ed todo el mundo lo tiene interiorizado y es dogma de pueblo: en todo el monte, en todo el municipio, <span style=\"color: #993300\">el viejo \u00e1rbol de Atxondo es el que primero despierta<\/span>. Y <span style=\"color: #993300\">su verdor destaca<\/span> a kil\u00f3metros de distancia sobre el resto de la naturaleza.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed, todo muy curioso. Pero lo llamativo es que antiguamente se debieron relacionar esas peculiaridades que lo hac\u00edan diferente a la hora de desperezarse del invierno con el despertar y la prosperidad de los humanos. Y as\u00ed, <span style=\"color: #993300\">se le atribuyeron dones especiales<\/span> en lo referente a la <span style=\"color: #993300\">fertilidad y robustez<\/span> que pronto aprendieron a gozar los locales.<\/p>\n<p>Publicaba Ant\u00f3n Erkoreka hace ya 25 a\u00f1os <em>(Kobie)<\/em> que \u201c<em>Muchas culturas atribuyen a los \u00e1rboles una cualidad fertilizante<\/em> (Frazer 1981, 153-154). <em>En Euskal Herria s\u00f3lo conozco un ejemplar de \u00abarbol de la fertilidad\u00bb que es el llamado \u00ab\u00e1rbol de Atxondo\u00bb<\/em>. <em>Este espl\u00e9ndido ejemplar de roble se encuentra a la vera del antiguo camino entre Okendo<\/em> [sic] <em>y Llodio (\u00c1lava) y <span style=\"color: #993300\">era el lugar donde acud\u00edan las mujeres de los contornos a dar a luz con el fin de que sus hijos nacieran sanos y robustos<\/span><\/em>\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/beltane1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-474 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/beltane1-580x584.jpg\" alt=\"beltane1\" width=\"580\" height=\"584\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/beltane1-580x584.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/beltane1-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/beltane1-940x947.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/beltane1.jpg 953w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si ya es intrigante la exposici\u00f3n del investigador bermeotarra, mi amigo y compa\u00f1ero Juanjo Hidalgo ampli\u00f3 un poco m\u00e1s la informaci\u00f3n y la divulg\u00f3 a trav\u00e9s de la a\u00f1orada revista <em>AUNIA.<\/em><\/p>\n<p>Contaba recogiendo las palabras de un vecino ya desaparecido, Manu Ulibarri, que <span style=\"color: #993300\">las mujeres de Okondo y de los barrios m\u00e1s cercanos de Laudio peregrinaban hasta Atxondo para pedir al roble salud y vigor para sus hijos<\/span>. Tambi\u00e9n j\u00f3venes <span style=\"color: #993300\">embarazadas<\/span> a punto de parir, que acud\u00edan <span style=\"color: #993300\">a rozarse con el gigante<\/span>, en especial en esos d\u00edas que, como ahora, estrena ropaje verde el venerado roble.<\/p>\n<p>Y hay hasta quien, por el enorme impacto que le produjo la visi\u00f3n del tan renombrado \u00e1rbol, se puso all\u00ed mismo de parto. Nos recuerda J. L. Urruela (Okondo) que \u00ab<em>Meltxora Linaza Isusi, si mal no recuerdo, fue <span style=\"color: #993300\">la \u00fanica persona de la cual se tiene constancia fehaciente de que naciese bajo el roble<\/span>. Era t\u00eda de mi aita, Juan Urruela y naci\u00f3 el 24 de febrero de 1886<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Son historias que nos repetir\u00e1n sin titubear los ancianos del lugar, rituales que por razones cronol\u00f3gicas, ninguno ha presenciado pero todos han heredado. Es tan conocido en el valle que durante algunos a\u00f1os incluso se lleg\u00f3 a hacer en torno al \u00e1rbol una peque\u00f1a fiesta, una especie de <em>basaratuste<\/em> o <em>kanporamartxo<\/em> en la que se com\u00eda tocino asado, regado con buen vino y mejor <em>txakolin.<\/em> Con txistu y <em>aurresku<\/em> bailado al \u00e1rbol. Algo, dicen, memorable.<\/p>\n<p>Cosas de la vida, aquel terreno pas\u00f3 de ser p\u00fablico a privado. Y, viendo que poco importaban ya aquellas patra\u00f1as de viejos, hace quince a\u00f1os cortaron a motosierra los robustos brazos del m\u00edtico roble, para que agonizase hasta su indefectible muerte. Y dicen que <span style=\"color: #993300\">all\u00ed qued\u00f3 llorando, inv\u00e1lido, humillado, amargada la savia que flu\u00eda por su alma<\/span>&#8230;<\/p>\n<p>Pero no contaban aquellos insensatos con que el roble de Atxondo era <span style=\"color: #993300\">la fertilidad en estado puro<\/span>. Y, cual ave f\u00e9nix, se obr\u00f3 el milagro e hizo rebrotar nuevos v\u00e1stagos que hoy se\u00f1alan su verde presencia dos semanas antes que cualquier otro roble del bosque. Igual que en los \u00faltimos siglos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/Atx2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-472 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/Atx2.jpg\" alt=\"Atx2\" width=\"378\" height=\"567\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como cada a\u00f1o, hace un par de semanas que entre los okondoarras ya se cruzaron el consabido aviso: \u201c<em>Ya se ha jodido el invierno: ya es primavera. Ya est\u00e1 verde el \u00e1rbol de Atxondo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A m\u00ed tambi\u00e9n me lo dijo el otro d\u00eda un conocido lugare\u00f1o, exultante con la buena nueva, reubicando su txapela, frot\u00e1ndosela en un movimiento circular. <span style=\"color: #993300\">Se le notaba dichoso<\/span>, afortunado por ser testigo de todo ello un a\u00f1o m\u00e1s.<\/p>\n<p>Mi visita acab\u00f3 adem\u00e1s del mejor modo posible: al lado de un fuego bajo, con unas alubias y unas patas de cerdo en \u201cel mes\u00f3n\u201d del lugar. \u00danicas tambi\u00e9n en toda Euskal Herria, como su\u00a0roble.<\/p>\n<p>As\u00ed es que, sin que nadie se ofenda, no me veng\u00e1is con celebraciones ni cuentos de que hoy ha empezado la primavera. Y encima un lunes&#8230; \u00a1Anda ya!<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/Atxondoko-haretxa-MAPA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1800 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2017\/03\/Atxondoko-haretxa-MAPA.jpg\" alt=\"\" width=\"505\" height=\"259\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2018\/02\/felix-facebook.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1758 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/arca-de-no-se\/files\/2018\/02\/felix-facebook-580x389.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2018\/02\/felix-facebook-580x389.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/arca-de-no-se\/files\/2018\/02\/felix-facebook.jpg 591w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acabo de escuchar en la radio que hoy, desde hace unas horas, estamos en primavera. 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