Bien por el P.N.V.

 

Me refiero a su votación decisiva a favor de los Presupuestos del 2018. Urkullu justificó con acierto que no fue un voto a Rajoy sino al Bien Común, objetivo de la política.

No quisiera que, de nuevo, los cinco diputados del P.N.V. cargaran con la decisión de hacer prosperar o fracasar una moción de censura, cuyo adjetivo más benigno es el de “inoportuna”, creando solo por ello inestabilidad en Europa, añadida a la que ya causa Italia.

No me gusta Rajoy ni su partido, pero me fío menos de una moción de censura nacida del carácter obsesivo y acuciante del gobernar de un Pedro Sánchez sin mérito alguno para ello, ni una muestra de capacidad para tal alto puesto. Pienso que la estabilidad está más segura como está, hasta las próximas elecciones, que con una aventura y amenaza de otras varias.