El sexto elemento

Normalmente solemos unir la imagen de Italia al de la buena comida, buen tiempo, ropa cara, bonitos coches y, sobre todo, artesanía de primera. En Sant’Agata Bolognese hay de todo esto, pero desde que en 1998 el Grupo VAG puso en manos de Audi a estos artesanos, la calidad artesana italiana recibió el toque perfeccionista alemán. El resultado, doce años después, es el nuevo Lamborghini Sesto Elemento.

Su nombre homenajea al sexto elemento de la tabla periódica: el carbono. Y denota toda la carga tecnológica y experiencia que tiene la marca del toro con el mismo. Presentado en el último Salón de París, este ejercicio de estilo pesa tan sólo 999 kilos. Nada mal para tratarse de un superdeportivo con tracción total, diferencial central de acoplamiento viscoso, autoblocante trasero… y un motor V10 de 5.2 litros y 570 CV y 540 Nm de par montado sobre un subchasis de aluminio y un cambio eGear de seis marchas.

Si hacemos las cuentas pertinentes descubrimos que la relación entre peso y potencia es de tan sólo 1,75 kilos por cada caballo (echad cuentas: un compacto pesa unos 1.300 kilos, luego vuestro coche debería tener unos 742 caballos para estar a su nivel). Las prestaciones, de infarto. En sólo 2,5 segundos supera los 100 kilómetros por hora desde parado… y aunque su velocidad punta no se ha hecho pública, desde Italia afirman que sobrepasa fácilmente los 300 kilómetros hora. Todo ello con un consumo bajo para semejantes cifras. El secreto, su ligereza.

El papel de la fibra de carbono es fundamental. Desde su uso en plásticos reforzados en el subchasis delantero, hasta el monocasco realizado íntegramente en la negra fibra. La carrocería también recibe esta especial dieta, y no os perdáis porque los tonos rojos de su parte superior: nanopartículas de cristales en este tono que brillan en función de la incidencia del Sol sobre ellas. Incluso la suspensión y las ¡llantas! se han hecho con este material.

Para el tubo de escape han echado el resto y han utilizado Pyrosic, un material novedoso compuesto de polvo de cerámica, vidrio y resina sintética que soporta hasta 900 grados centígrados.

Lo mejor es que, según Stephan Winkelmann, presidente de la marca, este modelo tiene el ADN de todos los futuros coches de la empresa.

Todo ello ha sido posible gracias al trabajo de sus dos centros de investigación: uno en Sant’Agata Bolognese, el Advanced Composites Research Center; y otro en Seattle, donde colabora con Boeing, el Advanced Composite Structure Laboratory. ¿Quién dijo que en Italia sólo hacían ropa y pasta?

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *