Grafeno, IBM cumple su promesa

El grafeno y sus posibilidades fueron tratados en uno de los primeros posts tecnológicos de esta bitácora. Un material cuyo descubrimiento -y sobre todo el de sus aplicaciones- nos acercaron a un futuro que hace poco nos parecía impensable. Los dos premios Nobel que lo habían acercado a nuestras vidas nos advertían de que lo más maravilloso de todo esto es que su plazo de aplicación en la tecnología «doméstica» iba a ser mucho más rápido que con cualquier otro elemento anterior -el silicio-. Tenían razón. Sólo un año y cuatro meses después de que los científicos de IBM presentaran el primer transistor de este material capaz de funcionar a una frecuencia de 100 Ghz, la misma centenaria compañía ha presentado el primer circuito integrado de grafeno que permitirá fabricar procesadores, sensores y sistemas de comunicación mucho más rápidos que los actuales.

Este hito, desvelado por la revista Science, nos habla de un mezclador de radiofrecuencia de banda ancha construido sobre «una oblea de silicio» que trabaja a 10 Ghz. Sin embargo, la importancia de este avance -tan complicado de entender para los que somos ajenos a la ciencia- radica en sus aplicaciones cotidianas (donde la gran mayoría de las personas disfrutamos de lo que descubren los científicos).

Elisa Martín Garijo, directora de Tecnología e Innovación de la multinacional estadounidense, lo explica así: «este mezclador supone el primer paso para demostrar que ya podemos fabricar circuitos integrados de grafeno. Y de la misma manera en que se fabrican los de silicio -presentes en el corazón de casi todos nuestros dispositivos-, porque el mismo proceso sirve para ambos materiales. El próximo paso será fabricar el chip de grafeno«.

Hablan de primer paso porque este circuito de grafeno ha sido creado en un laboratorio y su capacidad de cálculo todavía es bastante limitada. No obstante, explican que ya se puede emplear en «sensores, dispositivos móviles y pantallas«.

Las esperanzas puestas en el grafeno, carbono en estado puro aislado hace sólo siete años por Andre Geim y Kostya Novoselov, radican en sus características físicas a medio camino entre semiconductor y metal, así como su resistencia -200 veces superior a la del acero-, gran flexibilidad y conductividad eléctrica.

Martín Garijo dice que su empleo permitirá crear dispositivos electrónicos cada vez más pequeños y baratos gracias a su «extraordinaria conductividad«, si bien, anticipa que convivirá bastante tiempo con el silicio. IBM ha cumplido su promesa, el futuro está llegando.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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