Apple, presente y futuro (y II)

Después de hablar ayer del presente y el futuro más inmediato de la empresa de Cupertino, ahora nos toca analizar su futuro a medio plazo. Sus cimientos son sólidos, pero ya hemos visto más veces «caer» a empresas con un porvenir prometedor que se quedaron «huérfanas» de sus creadores antes de lo previsto. El ejemplo más simbólico, sin duda, es Microsoft. Gran dominadora de la informática en los años ’90 y principios de los 2000, la empresa creada por Bill Gates todavía no ha superado su retiro y sustitución por Steve Ballmer. Una compañía que desde sus orígenes se caracterizó por su dinamismo cede ahora ante el paso firme de la competencia mientras lanza productos que, aunque buenos, nunca acaban de satisfacer completamente al público.

Sin embargo, Steve Jobs ha decidido dejar todo «atado y bien atado» -permitidme la «histórica» frase- cuando eligió la figura de Tim Cook. Por un lado, ha confiado ciegamente en un segundo de abordo que ha sido más bien el primero durante los últimos años y que ha llevado el timón de Apple en todos y cada uno de sus éxitos desde 2008. Por otro lado, es tal el margen de maniobra sobre sus rivales en algunos sectores -telefonía, tabletas, portátiles y ventas de contenidos en la red mediante iTunes- que su renta le servirá para garantizarse el éxito con sólo renovar adecuadamente los productos.

Por ello, el nuevo objetivo de Apple se centra en un segmento de mercado que, de momento, no domina: las empresas. Un territorio que suele obsequiar a sus «visitantes» con pingües beneficios y del que todavía viven (y muy bien) Microsoft, Oracle o RIM. La clave de todo esto es que Apple ha entrado en este potente nicho de mercado sin ni siquiera proponérselo.

En la última presentación de resultados de los de Cupertino las cifras eran claras -y así lo hicieron saber-. Cada vez son más las empresas que adquieren un «i» para realizar sus trabajos. Ordenadores iMac, portátiles MacBook, tabletas iPad o teléfonos de empresa iPhone. La razón es obvia, en un mundo empresarial que demanda -al igual que los paganos- compartir información de modo inmediato es necesario disponer de equipos rápidos y fiables y, por su arquitectura, los de Apple son imbatibles. Peter Oppenheimer, director financiero de los de la manzana, fue tajante: «el 86% de las empresas de la lista Fortune 500 USA ya están usando o haciendo pruebas con el iPad como herramienta de trabajo. La progresión es evidente -siguió- frente al 75% del año anterior». En el resto del mundo -explicó- la cuota de penetración en el Global 500 fue del 47%. Nada mal para los que acusan a la tableta de un dispositivo inútil que sólo sirve para conectarse a la red y depende de un ordenador.

En cuanto al talismán de los californianos, el iPhone, los resultados fueron similares: un 91% de las empresas estadounidenses y un 57% en el resto del mundo. Entre las multinacionales que se han sumado a la fiebre de la manzana Oppenheimer citó a AXA, Crédit Agricole, Nestlé, Dow Chemical, GlaxoSmithKline, Comcast, Boston Scientific o Xerox. La verdad no parecen malos clientes por su número de trabajadores.

Este territorio, que durante años fue coto privado de las BlackBerry de RIM no sólo está sirviendo para familiarizar a las empresas con los artilugios de los de Jobs -perdón, Cook-, sino que hace que aumente la distancia frente a los dispositivos Android e, indirectamente, que tanto familiares como amigos se habitúen a su uso, un factor clave para la adopción de un dispositivo muy por encima de las modas o el diseño.

Como hemos dicho, las cifras internas de la empresa hablan por sí solas. Cuatro de cada diez teléfonos vendidos por Apple, fueron a empresas. El 95% de las tabletas «activadas» por compañías el año pasado fueron iPad -y las tabletas representan más del 25% de los dispositivos móviles usados por las grandes empresas-. De nuevo, la clave reside en su velocidad de uso, su manejo intuitivo y el secreto mejor guardado de Apple: su AppStore. Las empresas ven en estos pequeños «ordenadores portátiles» la herramienta perfecta gracias a las miles de aplicaciones específicas para sus trabajadores. Además, si necesitan una, ellas mismas pueden crearla.

Por otro lado, la implantación de esta tecnología no sólo está reforzando a Apple, sino que está creando todo un ecosistema de empresas satélite dedicadas a la creación de aplicaciones de gestión para las compañías, de programas especializados para cada sector económico y para cada trabajo. Miles de puestos de trabajo y miles de millones de dólares de negocio en cualquier punto del Planeta: desde Silicon Valley hasta el Parque Tecnológico de Zamudio -Anboto o Ideateca, por ejemplo-. Hasta el momento ni RIM, ni Microsoft ni Oracle habían conseguido este efecto simbiótico.

Parece que ya nadie se sorprende de que Apple tenga en el mundo empresarial su nuevo objetivo. Ahora que ya ha sustentado su liderazgo en el consumo de masas, el reto de los de Cook es hacerse con las grandes corporaciones que, aunque reticentes a los grandes cambios, han sucumbido a dispositivos eficientes que facilitan el trabajo a sus empleados. Parece que el futuro de Apple también está garantizado… y este lo cimentó el propio Cook. Felicidades Tim.

PD: Apple busca experto en seguridad


Para los suspicaces que acusamos a Apple de una «operación de marketing encubierta» con el incidente del Tequila lounge de San Francisco -en el que por segunda vez en dos años se perdió el prototipo de un iPhone- la empresa de Cupertino ha hecho pública una llamativa oferta de empleo: «Director de Seguridad de nuevos productos».

Las condiciones también quedan claras en el anuncio: el 30% del tiempo el director estará de viaje y el resto supervisando que la propiedad intelectual de Apple no se infrinja, así como protegiendo productos que no han llegado al mercado. Se requieren cinco años de experiencia en un puesto similar y capacidad de trabajo en equipo. Si os gusta la empresa y el empleo, aquí tenéis una buena oferta.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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