MeeGo, ese objeto de deseo

En febrero de este mismo año la industria tecnológica europea sufrió un grave traspiés. Nokia, uno de sus máximos exponentes -probablemente el mayor- cedía ante la presión de los mercados y sus propios accionistas y llegaba a un acuerdo con Microsoft para el suministro de un sistema operativo que le permitiera hacer frente a los dos referentes de Silicon Valley: Apple, creador del concepto todo-en-uno para móviles y Google, dominador absoluto de un mercado que sólo un lustro antes era el patio de recreo de los finlandeses.

Ese mismo día Symbian, la gran apuesta de Nokia, SonyEricsson, Alcatel, etc. parecía condenado a desaparecer. Su interfaz y sus aplicaciones (a pesar de Ovi) no estaban a la altura y sólo una unión desesperada con el gigante de Redmond -otra multinacional en apuros a la que la «movilidad» le había pillado en fuera de juego- parecía una buena alternativa.

No obstante, desde el principio parecía que el gran damnificado sería MeeGo. A pesar de su implantación -a modo de réquiem- en el novedoso N9 de los lapones, el software europeo no tenía ni un cliente para venderse. Nokia debería abandonarlo al cobijo de los de Windows y los demás fabricantes tenían un robot verde en su pantalla.

La guerra Samsung-Apple una nueva esperanza


Sin embargo, la enconada batalla entre Apple y Samsung se convirtió en una oportunidad para el entorno operativo. Tras los varapalos sufridos por los coreanos en Australia, Alemania y Estados Unidos -donde se ha bloqueado la importación y comercialización de la tableta Galaxy- Samsung llegó a la conclusión (los jueces también) de que el problema no era sólo la apariencia del hardware. Algunas partes del interfaz de Android tenían demasiada inspiración en iOS. Además, la nueva «relación» entre Google y Motorola ya no le garantizaba ser el banco de pruebas de todas las novedades del entorno de los californianos. Necesitaban un sistema operativo de garantías -su Bada es muy poco intuitivo, lento, casi sin aplicaciones e incapaz de «pelear» con las dos referencias del mercado-. Fue aquí donde surgió la alternativa.

La primera opción que apareció en los medios de comunicación fue WebOS. La «espantada» de Hewlett-Packard del mercado de ordenadores y periféricos hizo pensar en Wall Street que Samsung sería el comprador perfecto. A pesar de ello, Samsung se apresuró a principios de este mes a anunciar que no guardaban ningún interés en llegar a un acuerdo con HP por su sistema operativo. Sus ojos están puestos en el programa desarrollado entre Nokia e Intel.

Pero la solución parece que no será tan fácil. La compra de Motorola Mobile por parte de Google ha resultado en una avalancha de movimientos en el sector: HTC, también uno de los principales clientes de la empresa del buscador, ha anunciado su [Enlace roto.] independiente de Android. A pesar de trabajar también con Windows Phone, parece que una posible unión Nokia-Windows (más allá de acuerdos puntuales se baraja una fusión) también dejaría a los taiwaneses en una situación de desventaja con los europeos. Todos los indicios parecen llevar, esta vez sí, hasta WebOS. Además, su interés por adentrarse en el negocio de los ordenadores podría hacer que HP estuviera dispuesta a negociar una operación que le haría rentable la compra de Palm hace unos meses por 1.200 millones de dólares.

Así mismo, el co-creador de MeeGo también parece haber cambiado de opinión respecto a hace unos días. Después de anunciar que se volcaría en el desarrollo de Android y Windows Phone -parece que Apple se las arregla muy bien sola- Dough Fisher, gerente de software de la compañía se ha retractado  y ha dicho que Intel está completamente comprometida en el desarrollo de su programa. Su valor de mercado está creciendo rápidamente y ante la debilidad de Windows -su principal cliente- parece que cualquier compañero de viaje puede ser bueno. La mala noticia para Samsung es que sus vecinos coreanos LG tienen mucha mejor relación con la empresa de procesadores y componentes y se presentan como socios preferenciales en esta operación.

Con un mapa de relaciones fabricantes-programadores que parece cambiará rápidamente los próximos meses parece claro que la situación dominante de Android se pondrá en entredicho. Acosado por demandas y sentencias por violación de patentes, el programa de Google no consigue hacerse un hueco en el mercado de tabletas ni de ordenadores. Sus principales clientes, Samsung, HTC y LG parecen dispuestos a buscarse nuevos compañeros de viaje y Apple y Microsoft, sus grandes rivales tienen un futuro ligeramente más despejado. Quién lo iba a decir en agosto cuando compró Motorola.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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