Dennis Ritchie, adiós al padre de Unix

Si hace unos días nos despedíamos de Steve Jobs, cofundador de Apple y uno de los empresarios más importantes que ha dado la industria tecnológica estadounidense -además de un visionario en este sector- nos toca el turno ahora de hacer lo propio con Dennis Ritchie. Si bien mucho menos mediático que el anterior tan importante o más no sólo en el desarrollo de la informática como la conocemos ahora sino también en el concepto de software libre.

Nacido en 1941 en Bronxville, Nueva York, Ritchie es famoso, sobre todo, por su fundamental papel en el desarrollo y diseño de los sistemas operativos MulticsUnix, así como de varios lenguajes de programación entre los que destaca C, el que creó junto con Brian Wilson Kerninghan.

Entre los galardones que recibió destaca el Premio Turing de 1983 por el desarrollo de la teoría de sistemas operativos genéricos y su implantación en Unix. Además, en 1998 recibió la Medalla Nacional de Tecnología de Estados Unidos.

Su primer trabajo referido a este mundo lo consiguió en 1967 cuando entró a trabajar en los Laboratorios Bell. Estos laboratorios son varios centros de investigación sitos en 10 países y que pertenecen a la empresa Lucent Technologies, una división de Alcatel Lucent.

A los pocos meses de entrar Ritchie formó equipo con Ken Thomson con la finalidad de crear un sistema operativo alternativo. Este entorno tenía como fin superar al que era, hasta entonces, el sistema operativo más potente jamás desarrollado: Multics (acrónimo en inglés de Multiplexed Information and Computing Service). Graduado en física y matemática aplicada, Ritchie fue capaz de conjugar este proyecto con la creación de un lenguaje de programación superior al anterior B.

Como el proyecto del sistema operativo se demoraba debido a su envergadura -ya que exigía un hardware demasiado potente para los cánones de aquella época- los laboratorios suspendieron el desarrollo del mismo. A su regreso a Bell Ritchie y Wilson Kerninghan decidieron crear una versión compacta de Multics que funcionara perfectamente en dispositivos más modestos. Acababa de nacer Unix.

Además, su anterior experiencia en el campo de la programación le permitió unificar sus conocimientos en el recién nacido Unix con un lenguaje superior a B, más evolucionado y que además permitía interactuar con la máquina. La clave de toda esta historia es, sin embargo, que Bell no se dedicaba al negocio de la venta de ordenadores, por lo que distribuyeron gratuitamente versiones de Unix y del sistema de compilación C a las diferentes universidades del país. La semilla del freeware se acababa de plantar.

Sin quererlo Bell acababa de comenzar la batalla entre los sistemas operativos gratuitos y los sistemas propietarios (que años más tarde abanderan Microsoft y Apple y que sólo podrían tener una alternativa real a corto plazo en el Chrome de la poderosa Google). Curiosamente Mac OS X, el sistema operativo propietario más cerrado del entorno informático -al igual que iOS- tienen su base en Unix. El otro gran sistema operativo nacido a partir de Unix es Linux, el gran entorno operativo libre del momento. De hecho, podríamos decir que el único gran sistema operativo actual no nacido de los preceptos Unix (aunque también es el dominante) es Windows, que tiene su antecesor en el MS-DOS.

Poco a poco Unix serviría para liberar a los usuarios de la «dictadura» de los fabricantes de ordenadores, como por ejemplo, IBM. Además, su lenguaje C, que actualmente se sigue empleando para el desarrollo de aplicaciones, ha servido para el desarrollo de otros mucho más modernos, como Java.

Sólo nos queda mostrar nuestro respeto a un informático que, por desgracia, se muestra como un desconocido para un gran público que, sin embargo, disfruta de muchos de sus descubrimientos. Descanse en paz.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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