Internet, cambio de planes

Solemos hablar mucho de cómo Internet ha cambiado el mundo. El modo de acceder a la información, la manera de comunicarnos entre las personas y, sobre todo, nuestras costumbres de ocio -se sitúa ya muy por delante de la televisión como principal fuente de entretenimiento. Sin embargo, parece que no todas las personas han aceptado el cambio de la misma forma: por un lado las jurídicas, hasta que las empresas de telecomunicaciones no han visto cómo baja su facturación -a manos de los servicios de mensajería- no se han adaptado correctamente al modelo; por otro, las físicas: son muchos los que claman el tiempo que los políticos han tardado en declarar Internet como un «bien universal». Con la llegada del nuevo año ambas cosas se han cumplido.

El sistema de mensajería de las operadoras, a principios de año


En noviembre de 2010 la Asociación GSM, que agrupa a los 800 principales operadores de telefonía en el mundo decidió en la ciudad catalana de Lleida ofrecer a sus abonados un nuevo sistema de mensajería instantánea al que llamaron Rich Communications Systems Enhanced (RCS-e). En la presentación del sistema se anunció que estaría plenamente operativo a finales de este año y casi todos los participantes aplaudieron la idea.

Sin embargo, pocas semanas después, los principales operadores europeos decidieron que era necesario adelantar su lanzamiento. En especial Movistar, Vodafone y Orange -tres gigantes que tienen un importante mercado en el Estado- que veían como la alta implantación de teléfonos inteligentes entre los usuarios (más del 35% del mercado total) suponía un continuo descenso en su facturación.

La incorporación de las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea (sobre todo los multiplataforma como Whatsapp) han provocado un enorme descenso en el empleo de los tradicionales SMS con lo que las grandes empresas del mercado ven disminuir rápidamente la factura media de sus clientes.

Los datos del último informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones son definitivos: durante el tercer trimestre de 2011 las operadoras ingresaron 181,78 millones de euros en concepto de SMS y MMS. Sólo un año antes el importe ascendía a 251,38 millones. Las cifras totales de envíos son aún más llamativas: 1.882,3 millones de mensajes en los tres meses de 2011 frente a 2.185,56 en 2010.

Es por ello que tanto la multinacional estatal como sus homólogas británica y francesa apuran el lanzamiento de un servicio que, según sus propios portavoces, está prácticamente preparado. Los analistas, dan por hecho que la presentación se llevará a cabo a finales de febrero en el Mobile World Congress de Barcelona.

El nuevo sistema irá por defecto en todos los terminales de las operadoras y facilitará de forma muy intuitiva el intercambio de archivos, textos, así como datos sobre la ubicación y el estado de las redes sociales de cada usuario. La gran baza respecto a los servicios de los fabricantes -o de las aplicaciones- es que normalmente suelen ser de pago en el momento de la descarga o tener algún coste -mínimo- anual.

La banda ancha universal de un mega ya es un hecho


La otra noticia tecnológica con la que empezamos el año tiene que ver también con el acceso a internet solo que, en esta ocasión, en vez de referirse al acceso móvil tiene como sujeto los hogares. Desde ayer mismo todos los ciudadanos, independientemente cuál sea su lugar de residencia, tienen derecho a contratar un servicio de acceso a la red con una velocidad mínima de conexión de 1 megabit por segundo puesto que la prestación ha sido incluida dentro del [Enlace roto.].

La cobertura de este servicio universal (que no gratuito) lo dará Movistar durante los próximos cinco años al ser la única teleoperadora que se presentó al concurso de adjudicación. El precio máximo acordado por este servicio con el regulador es de 29,99€ al mes con una cuota de alta de 66€. Así, si el cliente quiere contratar otros servicios como telefonía fija, la cifra disminuirá levemente (19,9€ por internet y 13,81 por cuota de mantenimiento de línea).

Las tarifas, empero, han estado envueltas en polémica por su carestía. Las asociaciones de consumidores se quejan del enorme importe que suponen -y que se aprovecharán, sobre todo, de los usuarios de zonas rurales o con poca comunicación- puesto que la propia Movistar oferta tarifas mucho más bajas en las zonas urbanas del Estado, donde la competencia de las operadoras es mucho mayor. Según datos de la CMT, unas 200.000 personas se aprovecharán de esta nueva normativa ya que, al menos 350.000 no tienen posibilidad de acceder a internet desde sus hogares.

A pesar de todos estos impedimentos (incluido tener sólo 5 gigas de descarga a alta velocidad bajando luego la tasa de transferencia hasta los 128 kbps), el Estado se convierte en el tercero del mundo en considerar internet un derecho universal. Los otros dos son Finlandia y Malta.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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