IBM, el resurgir de los Blue Chips

Durante años la fortaleza o debilidad de los títulos de IBM fue un fiel reflejo de lo que pasaba en Wall Street y en la economía americana. La centenaria empresa que conmocionó el mundo cuando decidió deshacerse de su división de hardware cuando era el primer fabricante mundial para centrarse en la consultoría no sólo es una de las que mejor ha superado la crisis financiera que nos azota desde 2008, sino que se ha convertido en el gran motor que tira de la Bolsa estadounidense.

 

Si tomamos como referencia el máximo histórico que marcó el parqué en octubre de 2007, los Blue Chips valen ahora más del doble. Si analizamos las razones por las que el Dow Jones ha conseguido remontar desde el pozo en el cayó en 2009 para situarse en niveles previos a la crisis veremos que el gigante azul ha aportado -en solitario- 942 puntos a esa subida con una apreciación del 150%.

 

La clave para este comportamiento inquebrantable lo dio hace poco Ginni Rometty, su CEO: «los datos son el nuevo recurso natural». Ellos, sin duda, son los que mejor los explotan. En un momento en el que las grandes tecnológicas han hecho que gran parte de la economía -y de nuestra vida diaria- gire en torno a smartphones, tabletas, portátiles… y las redes sociales e internet se muestran como escenarios determinantes para el desarrollo del mercado publicitario y el comercio, la gestión de los datos (los famosos Big Data y Small Data) se muestra como una ventaja competitiva determinante para las empresas que se dediquen a ello.

 

Es cierto que IBM no es la única empresa que se dedica a ello. Oracle, SAP, Cisco Systems y HP también están en un negocio que, de momento, crece a un ritmo extraordinario. Cada vez hay más datos y éstos se multiplican más rápidamente. La clave para el excelente comportamiento de IBM reside en el mantra que abanderó Thomas J. Watson -su fundador- y que Rometty lleva hasta la última consecuencia: «no hay que ser conformista, hay que arriesgar». En 2012, la facturación se disparó hasta los 104.500 millones de dólares y los beneficios superaron los 16.000 millones.

 

Como bien explica Sandro Pozzi en su reportaje en El País, IBM ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos creando nuevos mercados. No basta con adaptarse a ellos. En ocasiones hay que generar nuevos espacios donde ser el líder y generar riqueza. La fecha tope para la reestructuración de la empresa era 2015. Sin embargo, el éxito ha llegado mucho antes. Ofrecer servicios integrados a otras compañías es algo que todavía está en pleno desarrollo y que, seguro, les permitirá crecer aún más.

 

IBM vuelve a ser una empresa respetada por todos. Su marca es la segunda más valiosa del informe de Interbrand y los que anunciaron su suicidio por vender su división de hardware ven ahora que es el único gigante que aguanta el ritmo de las nuevas empresas tecnológicas -como Google- mientras otros dinosaurios intentan quitarse la «grasa» que no les permite avanzar con los tiempos -léase, HP-.

 

Un buen ejemplo de esta estrategia es la supercomputadora Watson que, según la CEO, estrena la «tercera era tecnológica». En la primera los ordenadores enumeraban. En la segunda, la actual, los dispositivos ejecutan órdenes. Watson es la primera de una nueva generación que aprende de su entorno mediante el análisis de datos que se le facilitan gracias a lo que es capaz de tomar decisiones discriminando varias opciones.

 

Sus vías de crecimiento son inusitadas. IBM acaba de retocar sus previsiones de facturación para el área de análisis de datos. De los 5.000 millones de dólares que predijo (y superó en 2010) a los más de 20.000 millones que presupone en 2015. Si tenemos en cuenta que los 16.000 millones los ha superado con tres años de antelación todo parece posible. Incluso que entre en el accionariado de Twitter una herramienta muy útil pero muy mal gestionada que, de momento, sólo acumula pérdidas astronómicas.

 

La colaboración hombre-máquina para el análisis de los Big Data ha pasado de verse como una amenaza a tratarse como una oportunidad. En la campaña presidencial de Obama se analizaron 66.000 datos diarios para saber cuál era el modo más optimo de mover personas y capitales. Dell que se ha especializado en servidores -y empieza a deshacer su negocio de hardware- busca nuevas formas de invertir su dinero en el análisis de datos y busca clientes en la Administración: desde la gestión del tráfico rodado hasta la gestión de llamadas de emergencias o políticas contra el crimen.

 

El valor ya no es lo que sabemos de algo. Ni siquiera lo que generamos. El valor reside en lo que compartimos, enriquecemos y volvemos a enriquecer. Las grandes tecnológicas comienzan a fijarse en las redes sociales como una nueva vía de explotación de datos. Seguro que IBM volverá a estar ahí la primera. Seguro que Watson también.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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