Shield, la amenaza androide

Estamos, sin duda, en la semana de las grandes consolas. Microsoft ha presentado en sociedad -faltan muchas características por conocer- su Xbox One; Sony presentará su PS4 al mundo durante la final de la Champions League de este sábado… y Shield, la consola de NVidia equipada con Android ha visto la luz. Si a eso le sumamos que Nintendo tiene previsto reforzar la comercialización de la Wii U podemos confirmar los tambores de guerra entre los grandes fabricantes.

 

Presentada durante la I/O de Google por el fabricante de procesadores, esta miniconsola con Android tiene a su favor dos factores: el efecto novedad y, sobre todo, correr con el mismo sistema operativo que la mayoría de los smartphones y tabletas que se venden en todo el mundo.

 

Para los que crean que no tiene nada que hacer en cuanto a jugabilidad, el binomio Google-NVidia (¿qué se pasará por la cabeza de Sony, uno de los primeros aliados de Android?) ofrece todo el catálogo de la PlayStore, la segunda tienda de aplicaciones con más juegos del mercado.

 

En cuanto a su construcción, la compacta se desdobla en un mando -con una forma muy habitual y unos colores muy Xbox- y una pantalla de 5 pulgadas y altísima resolución donde todos los títulos brillan por su calidad. Además, en su interior han colocado el procesador NVidia Tegra 4, el más potente procesador disponible en el mercado de tabletas con Android.

 

Sus rivales son claros: la Nintendo DS, la parte «pequeña» de la Wii U, la PlayStation Vita y todo tipo de tableta en la que jugar -por supuesto iPad y cualquier tableta con Windows Phone que se aproveche de la vinculación con la Xbox-.

 

Su precio es ligeramente superior a la de sus grandes rivales. En Estados Unidos costará 349$ (que nadie crea que aquí se «quedará» en sus equivalentes 269€) pero, a cambio, ofrece muchos más juegos que la 3DS o la PSVita… y sobre todo, mucho más baratos. Más de 100.000 juegos de Google Play y la posibilidad de darse de alta en Steam, el servicio de juegos online por suscripción más exitoso de la red. Un dispositivo en el que jugar barato a Angry Birds y que podría soportar títulos mucho más potentes como Need For Speed sin ningún problema.

 

Entre sus mejores bazas una batería que llega a las 20 horas. Una cifra escandalosa para una móvil -que raras veces supera las 6 horas a pleno rendimiento en juegos- y un prodigio para una consola portátil (que a máxima exigencia se queda en 4 horas). Todo un experimento que añade a la experiencia de juego casi todas las funcionalidades Android -menos llamar por teléfono, Nokia NGage disuadió a los fabricantes-. Ahora tendrá que convencer al público para que se compren algo más grande, caro y limitado que un smartphone (¿quién pasa 20 horas jugando de continuo?).

 

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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