Google, todo al hardware

Casi cualquier software o servicio lanzado por los de Mountain View tiene éxito. Desde Android, que ya es el sistema operativo con más penetración en el mundo, hasta su buscador pasando por sus mapas y todo lo que rodea a un entramado de programas pensados para cambiar nuestra forma de relacionarnos con el mundo y con los dispositivos. Sólo las redes sociales lanzadas por los de Larry Page parecen no tener el éxito que se espera de una empresa que cuenta sus clientes por miles de millones.

 

No obstante, el hardware sigue siendo el gran talón de Aquiles de los californianos. El motivo por el que ni sus beneficios ni su capitalización se acercan a las de su gran rival, Apple, es precisamente ese. Las grandes estrellas del universo Google lo fabrican terceros… y lo comercializan terceros. En especial el gigante coreano Samsung. Tal es la relación de debilidad con los asiáticos que muchos se preguntan qué pasaría si un día decidieran lanzar su propio sistema operativo para desvincularse de las draconianas condiciones que la empresa del buscador impone a sus socios.

 

Ni sus mapas, servicio de correo, buscador o sistemas operativos han servido para que la gente se decante por las tabletas o los smartphones Nexus. Mucho menos por el centro de ocio Nexus Q del que hablamos hace meses… ni siquiera Google Music o Google TV han conseguido hacer frente a rivales, en principio, mucho menos magníficos: Spotify o Pandora y Apple TV (que es sin duda el mayor fiasco de ventas del catálogo de la manzana).

 

Los mercados elegidos son las consolas -donde salvo el proyecto Ouya no existe ningún dispositivo androide-, un reloj digital y un reproductor de música en streaming (¿para qué queremos los smartphones?). La idea es duplicar la estructura de producción de sus rivales de Cupertino: unificar hardware y software lo que dejaría todos los beneficios en casa y, sobre todo, permitiría un desarrollo de la plataforma Android mucho más acorde con los dispositivos. También se fijarán en la estrategia que lleva poniendo en práctica Microsoft la última década. Los equipos no tienen ningún rival de sus principales socios en el mercado (Samsung, como mucho, podría lanzar un teléfono inteligente).

 

Llama la atención, en nuestra opinión, cómo se ha enfriado el efecto Google Glass, que sigue sin fecha de lanzamiento, y, sobre todo, que repitan en algunos mercados donde otros ya cayeron estrepitosamente: Microsoft perdió cientos de millones de dólares con su fallido Zune. Es cierto que las críticas hacia los aparatos de Google han mejorado. De los calamitosos Chromebook a el bien recibido Nexus 4 (por qué han preferido vender libre un Galaxy S4 antes que lanzar su propio Nexus 5 con la tecnología de Motorola Mobility es algo que aún no entendemos) a la exitosa -en ventas y crítica- tableta Nexus 7.

 

El reloj inteligente es, de momento una carrera a ciegas. Hay rumores de que Apple lanzará el suyo en pocas semanas. También de que Samsung ya tienen preparado un smart watch que espera la llegada del californiano (y saber si hay hueco en el mercado para un dispositivo tan especial). Sony no consigue que el suyo tenga éxito… y Google, parece dispuesta a tocar todos los nichos de mercado gracias a la enorme cantidad de dinero que le da su servidor.

 

Otra cosa será el lanzamiento de un Nexus Q completamente renovado que tiene como objetivo adelantarse a la inminente entrada de Apple en los hogares. O bien vía un televisor inteligente o bien mediante un Apple TV multifunción (de verdad), la llegada de iTunes Radio no ha hecho mucha gracia en el negocio de la música en streaming. Además, la buena relación entre las discográficas y Apple parece que tendrá como siguiente parada el lanzamiento de vídeos musicales en streaming. Se aprovecha la pantalla Retina al máximo y se multiplica la experiencia musical del cliente. Sobre todo en casa.

 

La batalla más difícil, para nosotros, está en los videojuegos. Microsoft ahora es mayoritaria en Estados Unidos e iguala las ventas de la PlayStation en Europa (en Japón es casi imposible desbancar a los fabricantes domésticos). El problema es que entre Sony y los de Redmond acaparan casi en exclusiva a los grandes creadores de títulos para este formato y sin un buen catálogo da igual cuál sea el hardware o el sistema operativo. Además, si bien es cierto que en tabletas y teléfonos los usuarios prefieren juegos sencillos, el potencial de las nuevas televisiones ha hecho que los best sellers sean juegos más cercanos al cine por su calidad gráfica que a un videojuego clásico.

 

Dentro de unas semanas veremos quién fabrica estos dispositivos y, sobre todo, quién está dispuesto a comprarlos. También se pondrá a prueba si en Mountain View dicen la verdad cuando afirman que su Android se adapta a cualquier dispositivo. La batalla está servida.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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