Arduino, reinventándolo todo

No es la primera vez que hablamos de software libre en este rincón de internet, pero sí la primera que hablamos de la otra cara (libre) de la informática: el hardware libre. Se trata de Arduino, una plataforma que se sustenta sobre el binomio formado por una placa con un microcontrolador y un entorno de desarrollo libre que, gracias a su carácter multidisciplinar ha permitido crear proyectos de electrónica de lo más diverso.

 

Desde lámparas LED que adecuan su color automáticamente a partir de nuestro estado de ánimo en Twitter -se detecta por las palabras que empleamos- hasta secuenciadores de ADN pasando por juguetes creados a partir de impresoras 3D o satélites de baja altura para que los empleen los colegios. Tareas de lo más diverso que tienen como denominador común al placa redonda con la que abrimos este post.

 

Pensada y diseñada para facilitar la implementación de la electrónica en cualquier ámbito, nace bajo el paraguas de la comunidad Hardware Open Source. Todo ello permite que internet esté repleto de personas que nos pueden ayudar a llevar a cabo tareas de lo más pintoresco. Parece que, una vez más, nuestra imaginación es el único límite.

 

Una de las entidades que más ha invertido en este proyecto ha sido la Universidad de Malmö donde David Cuartielles -docente en el centro sueco- explica a DT que “cuando nació en 2005 se pensó como una plataforma que permitiera crear dispositivos electrónicos a diseñadores y artistas”. Poco tiempo después se ha transformado en una herramienta educativa indispensable.

 

Uno de sus primeros retos fue explicar el concepto de hardware libre. Mucho más familiarizados con el software, hasta que nació Arduino no había una equivalencia en el mercado físico. Cuartielles explicó a grupos como Barrapunto que habían creado un equipo físico que estaba disponible para ser utilizado por quien así lo quisiera. Podía crear su réplica, modificarlo a su antojo o partir de él para un diseño completamente nuevo. Todo valía si sumaba a la comunidad.

 

Con ayuda de Massimo Banzi, compañero suyo en el Instituto de Diseño Interactivo en Ivrea (Arduino de Ivrea fue un rey legendario de la Baja Edad Media), intentaron solventar los problemas de todos aquellos que no consiguen entender un equipo electrónico. Querían que cualquiera dispusiera de una herramienta educativa que, sin necesidad de saber de física o matemáticas les permitiera materializar casi cualquier idea que requiriera un chip.

 

Su proyecto, sin embargo, se ha vuelto mucho más relevante de lo que nunca pensaron. De unas primeras 300 placas a más de 40.000 vendidas al mes y fabricadas en Estados Unidos, Suecia, Italia, India y China. “Nuestra web recibe más de 60 millones de visitas mensuales”. ¿Los cimientos de esta excepcional acogida? La placa base más sencilla sigue costando 20 dólares.

 

El espíritu es genial: “si usted tiene una buena idea, sólo vaya y constrúyala, rásquese con sus propias uñas” exclamaba Banzi en el último TED de Edimburgo. Descargue el archivo de internet, construya su propio proyecto o tome otro que ya existe, mejórelo y vuelva a dejarlo libre para que otra persona haga lo mismo. Sólo tenemos que volver a mirar, sin miedo, qué hay dentro de las cosas. Cómo funcionan. ¿Nos pasamos al hardware?

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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