Nokia Lumia 2520, ¿la mejor tablet Windows?

 

 

En plena vorágine otoñal de dispositivos Apple, la semana pasada pasaron desapercibidas las presentaciones del Nokia World, el primero con los fineses bajo la tutela (y titularidad) de Microsoft. En él, además del primer phablet (el gigantesco Lumia 1520 con pantalla de 6 pulgadas y la sobresaliente calidad de construcción a la que los nórdicos nos tienen acostumbrados) llegó la primera tableta de la empresa.

 

Pocos días después de la presentación de Surface 2 y el mismo día que el mundo miraba a California para conocer los nuevos iPad (Air y Mini), la otrora líder del mercado móvil nos traía su Lumia 2520, un «top» del universo Windows que tiene en su punto de mira la versión básica de la tableta de Microsoft no sólo por pantalla sino porque, al igual que en sus terminales de gama alta, los de Espoo han apostado por un hardware de primera.

 

Su pantalla de 10,1 pulgadas -es probable que el éxito se la lleven las Mini que rondan las 7 pero para trabajar el formato de 10 sigue siendo el más cómodo y el verdadero sustituto del portátil- con tecnología IPS Clear Black cuenta con una resolución Full HD (1920×1080) y una densidad de pantalla de 218 ppp que, aunque la coloca por encima de los 208 de Surface, la deja lejos de los 264 del Air.

 

En su interior late un procesador Qualcomm Snapdragon 800 quad core a 2,2 GHz emparejado con una GPU Adreno 330 que permite mover con gran soltura los gráficos en el panel y unas transiciones entre aplicaciones a la altura de la tan anunciada fluidez de Windows 8.1. Los 2 GB de RAM redondean un hardware bastante redondo -aunque no es superior al de muchas tabletas Android, la mayor ligereza del SO hace que no se necesite más-.

 

En cuanto a la capacidad de almacenamiento, el tope de gama cuenta con hasta 32 GB que sólo se pueden aumentar mediante el Skydrive de Microsoft (o cualquier otra alternativa en la nube): aquí sí que pierde posibilidades frente a la configuración de 64 GB y la ranura de expansión de la Surface 2 más potente. Las conexiones, por cierto, disfrutan de USB 3.0, WiFi de última generación, Bluetooth 4, NFC, HDMI y, para aquellos mercados donde sea útil, tecnología LTE (estándar ya en cualquier fabricante).

 

Las cámaras -punto fuerte de cualquier equipo Nokia- no desentonan. La posterior tiene 6,7 MPx y tecnología PureView. La frontal se queda algo más escasa con sus 2 MPx. Sin embargo, ambas graban en Full HD lo que permite una mayor calidad de imagen para las vídeo llamadas o para trabajar con imágenes obtenidas con el dispositivo (aunque siempre hemos pensado que un equipo de este tamaño, con manzana o no, es francamente incómodo para tomar fotos).

 

Todo esto, como es obvio, quema bastantes recursos motivo por el cual los ingenieros de la casa han implementado una batería de 8.000 mAh con autonomía para 11 horas y hasta ¡25 días! en StandBy. Todo ello sin lastrar demasiado un peso que se queda en 615 gramos -nos parece ligera a pesar de la comparativa con el nuevo Air-.

 

¿El precio de todo esto? Si tenemos en cuenta que por arquitectura la comparativa no se hace con la versión Pro de Surface, sino con la RT «normal», la opción de Nokia es 70 dólares más cara que la nativa de Microsoft. ¿Merece la pena? Suponemos que las actualizaciones serán las mismas al pertenecer Nokia a Microsoft. Además, el fabricante europeo sigue teniendo un prurito en calidad de fabricación sólo al alcance de Apple y Sony. Apostamos por ella para ser la mejor tableta Windows. La duda es si podrán quedarse con algo de cuota en plena batalla Apple-Google-Samsung.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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