2014, ¿qué podemos esperar?

Comienza un nuevo año y para el sector tecnológico -quizá el que más rápido evoluciona de todos- será el año de la consolidación de ciertas tendencias que llevan acompañándonos desde principios de esta década con la revolución de la movilidad. Os presentamos nuestras doce apuestas para estos doce meses.
  • Tráfico móvil: cada vez tenemos más dispositivos móviles. Cada vez hay más personas en el mundo que acceden a su primer smartphone y tableta. Cada vez son más potentes y cada vez requieren de más tráfico de datos móviles para satisfacer una demanda que se multiplicará con la entrada en enormes regiones de Asia y, en menor medida, África. En los mercados maduros el aumento vendrá por el aumento de la potencia. El último estudio de Ericsson anuncia que el consumo medio mensual por aparato en Estados Unidos superará los 4 GB este mismo año. En Europa no somos tan ávidos -probablemente por el consumo masivo de WiFi más implantado en un continente con mayor densidad de población y más urbanizado- pero pronto superaremos la barrera de los 3 GB al mes. En definitiva: cuanto más potente sea nuestro equipo más querremos hacer con él y más potencia demandaremos… y los fabricantes construirán equipos más potentes. Un bucle que (por ahora) hará crecer exponencialmente la demanda de internet en cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Nuevos iDevices: directamente ligado al anterior, Apple se encuentra en un año crucial para sus intereses. 2014 debe ser el año del carpetazo a la larga sombra de su difunto fundador. Es cierto que su concepto de empresa (diseño, sencillez y funcionalidad) seguirá impreso en el ADN de cada equipo. Pero también que es la era de Jonathan Ive, Tim Cook y compañía. Apple está relativamente por encima del mercado y es la única tecnológica capaz de crear tendencias y necesidades dentro y fuera de su mercado. Pero también es cierto que para frenar la escalada de Samsung (su único rival siendo realistas) y seguir creando fans tendrán que ofrecer una gama algo más variada -un premium nunca tiene un catálogo exagerado-. Un iPhone más grande, un reloj inteligente y un centro de ocio multimedia que aproveche el enorme potencial de iTunes y todo el ecosistema (llámese iTV o AppleTV). Sinceramente, después de ver el Mac Pro creemos que no les costará reinventarse sin perder su identidad.
  • Ofensiva Google: dominan casi todos los mercados en los que participan… pero su talón de Aquiles es su enorme dependencia de los fabricantes. ¿Es Android el sistema operativo móvil más extendido gracias al empuje de Samsung o es Samsung el primer fabricante mundial gracias al programa de Google? Esta pregunta se podría formular en casi todos los mercados. Precisamente por eso los de Larry Page comenzarán a potenciar su marca Nexus y centrarán sus esfuerzos en apuntalar productos como los Chromebooks (que poco a poco empiezan a remontar ventas) o las esperadas Google Glasses. En cuanto a servicios, el reto será el de siempre, defragmentar a sus usuarios. Una tarea titánica que les exigirá mano dura con sus socios. Si no lo consiguen, el destino de Google será el mismo que el de Microsoft… esperar a que una nueva start up -que puede que ni aún exista- les acabe comiendo la tostada.
  • Wearables: si hay algo que el espíritu de Apple nos inoculó (y también a la competencia de Silicon Valley) es que lo importante no es lo que hace un dispositivo sino lo que nosotros podemos hacer con un dispositivo. Poco a poco las bandas deportivas (o los propios smartphones), los relojes inteligentes e incluso la ropa inteligente nos acompañarán en nuestro día a día. Es probable que ahora nos parezcan elementos de ciencia ficción con un toque especialimente geek (objetivo para 2014, no usar el término friki) pero, una vez quitada esta patina, estos dispositivos se harán especialmente útiles en el día a día.
  • Imagen y socialización: a los que anunciaron la muerte de Facebook, les anunciamos su enésimo error. Facebook tendrá que reciclarse y adaptarse a las cambiantes demandas de sus miles de millones de usuarios. Lo mismo que Twitter, YouTube (¿alguien duda de que ahora es más una red social que un portal de vídeos?) y cualquier otro producto o servicio tecnológico o no. Todo lo que tiene un componente social tiene éxito porque, por concepto, los humanos somos seres sociales. Especial relevancia tendrá en este ámbito la fotografía y el vídeo. Los dispositivos de más éxito ya no son los que mejores fotos toman o mejor vídeo graban sino los que nos permiten compartirlo en cualquier lugar con quien queramos. De momento, estamos en la era de la socialización.
  • Coches inteligentes: si la tecnología nos permite encender la calefacción o la lavadora con el smartphone, planificar una ruta, comprar entradas de cine y compartirlas con un amigo, ¿por qué no podemos tener coches más inteligentes? Con una industria volcada en la eficiencia energética y la seguridad, el siguiente paso era hibridarse con automóviles que sepan calcular rutas, nos lleven por caminos seguros y nos cuenten todo lo que ocurre en las «tripas» del capó. Las grandes del motor ya trabajan con las empresas más punteras: Toyota con Google, Volkswagen, Honda y FIAT con Apple. Los smartcars están a la vuelta de la esquina
  • Deporte y tecnología: otro plano de nuestra vida cotidiana que ha cambiado drásticamente. Cada vez somos más los que practicamos deporte y cada vez somos más los que nos aprovechamos de la inversión de I+D de las empresas del sector. Desde ropa con materiales innovadores más ligera, resistente y que nos protege (tanto del frío como del calor) hasta dispositivos que nos monitorizan o que nos sirven para compartir nuestros retos y logros deportivos. Una vez más, no tendrán más éxito los mejores sino los más sencillos, eficaces y los que nos toquen la fibra. Ése es el motivo por el que aplicaciones como Nike Plus son las preferidas por millones de usuarios en todo el mundo. La revolución deportiva ya ha llegado.
  • Centros de ocio: parece que la industria del videojuego se ha dado cuenta de que ya no vale con prestaciones. Hace falta «algo más». Sony (con su PS4) ya ha dado el paso definitivo para vincular todos sus dispositivos y hacer que sea toda una experiencia de ocio. Microsoft va por el mismo camino con la Xbox One. Ahora queda saber cómo Google y Apple intentarán ganar su batalla por el salón: el nuevo campo de guerra y, sin duda, el más suculento.
  • Mismos actores, diferente escenario: todos los mercados devoran sin piedad a los más débiles y, como los ciclos del tecnológico son más rápidos, el proceso se acelera. La última en caer fue Nokia en manos de una Microsoft que sigue viviendo del pasado y que se aferra desesperadamente a un mercado que aún la respeta. No tardará mucho en caer BlackBerry. Dos mitos hasta hace poco intocables que no se han reciclado. Lo mismo le ocurrió a Motorola y le ocurrirán a todos aquellos que no apuesten por ser diferentes. ¿Cuál será el siguiente? Parece que será un año tranquilo -excepto en Waterloo- pero nunca se sabe cuál puede ser el nuevo golpe de efecto al otro lado del Atlántico (aquí ya no queda mucho por hacer).
  • Ciudades inteligentes: aunque para muchos este concepto sea una ciudad como la que aparecía en «Los supersónicos», ciudad inteligente es la que consume menos energía, la que dispone de mejores servicios y la que está conectada a sus ciudadanos. Poco a poco, con la implantación de mejores redes y de mejores dispositivos en nuestro día a día se multiplican los servicios inteligentes. El internet de las cosas, tan futurista, lleva tiempo con nosotros y, lo más inteligente de todo, es que ni siquiera nos damos cuenta de lo fácil que son ahora algunas cosas.
  • Educación: que nuestros niños no tengan que llevar 15 kilos de papel y plástico sobre su espalda es todo un avance. Que sepan manejar dispositivos electrónicos y acceder (supervisados) a información es otro paso. Los países donde los más pequeños tienen la posibilidad de aprender a utilizar tecnologías de la información es aquella donde más rápido aprenden y se educan -no tienen que centrarse en memorizar-. Después de la fanfarria de un ordenador por alumno de hace unos años, parece que los padres se han dado cuenta de que la inversión tecnológica (una pena que aquí tenga que ser privada) es una opción que potenciará las posibilidades de los niños. Una delicia que en algunas zonas del mundo se empieza a convertir en aulas inteligentes.
  • Era no tan postPC: sin duda es la era de la movilidad y las cifras de ventas (sobre todo de ordenadores) lo demuestran. Sin embargo, también es la era en la que los fabricantes pueden centrarse en hacer mejores dispositivos ya que saben que quien se decante por un ordenador lo hará, muchas veces, buscando lo mejor -para lo básico una tableta es más que suficiente-. Para los que hayan perdido la fe les recomendamos las últimas creaciones del fabricante que mató al ordenador, Apple. El Mac Pro es la novena sinfonía de Beethoven. Los MacBook son una maravilla del diseño y la funcionalidad… y este año le toca al iMac. Ponga un ordenador en su vida. Lo agradecerá.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

2 comentarios en «2014, ¿qué podemos esperar?»

  1. Como siempre se te olvida hacer mención del software y hardware libre, que sí que van a provocar un cambio de paradigma social si somos un poco inteligentes.

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