Amazon, más allá de los números

 

 

Amazon es, probablemente, una de las empresas más escrutadas y criticadas por los inversores. A pesar de ser una tecnológica su modelo de negocio no es exactamente el mismo que el de las empresas de éxito de Silicon Valley. Como alguna vez le han criticado a los padres del Kindle (EL libro electrónico con mayúsculas), Amazon se comporta muchas veces como el Wal Mart del siglo XXI. El gran almacén donde podemos encontrar y comprar todo. El problema es que este gran retailer casi no fabrica nada por su cuenta. Nada que le dé un valor añadido y diferenciado frente a sus rivales.

 

Y, precisamente por todo eso, sus títulos han dejado de estar entre los favoritos del parqué. Desde que la empresa de Jeff Bezos salió a Bolsa su valor bursátil se ha multiplicado por 10. Sin embargo, un sólo día después de presentar unos beneficios de 202 millones de dólares -frente a las pérdidas de 30 de un año antes- las acciones se desplomaban un 12%. ¿Por qué?

 

A simple vista, la gran tienda de internet presenta una salud de hierro. Su facturación a lo largo de 2013 ha crecido un 18% hasta situarse en los 55.000 millones de euros. De hecho, tan sólo Alibaba -el equivalente chino de Amazon, eBay y PayPal, todo junto- disfruta de unos ingresos mayores. La filial de Yahoo! crece a un ritmo que sorprende a propios y extraños pero es muy débil fuera de su mercado doméstico. Todo lo contrario que los de Seattle.

 

El problema es que el faraónico proyecto de Jeff Bezos de levantar almacenes gigantescos por todo el planeta para, literalmente, llegara  todos los rincones, se está comiendo el margen de beneficios. Desde 2008 los ingresos de Amazon se han triplicado pero sus beneficios casi ni se han duplicado. Además, todavía no está claro el éxito de su estrategia con los Kindle. Se venden a un precio sin rival -la competencia dice que por debajo del precio de coste- y los de Bezos nunca han mostrado a los inversores las cifras de facturación de su tienda para estos dispositivos.

 

Para aplacar a los inversores y analistas la empresa está estudiando aumentar el precio de la tarifa plana de envíos de los 25 a los 40 dólares y la del servicio Prime (su sistema multimedia) hasta los 75 dólares. Sin embargo, esto parece que no será suficiente ya que el crecimiento de sus clientes y de sus ingresos es el más “plano” en más de un lustro y aumentar las cuotas puede hacer que los clientes se decanten por otros servicios similares más pequeños que tienen ofertas mejores con el fin de hacerse un hueco. De momento, para el primer trimestre de este 2014 comienzan los rumores de un crecimiento negativo. Malos tiempos para un gigante con pies de barro.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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