Surface Pro 3, en busca de su identidad

Microsoft es, sin duda, uno de los gigantes de la industria tecnológica. Eso hace que, aunque no pase por su mejor momento debido a su lenta adaptación a la tan cacareada era postPC, en los últimos meses haya lanzado productos muy a tener en cuenta.

La llegada de los smartphones y, sobre todo, de las tabletas, se unió al lento pero inexorable retroceso de los de Redmond en internet. Los ordenadores, su gran pilar, no sólo estaban vendiéndose más despacio, sino que corrían el riesgo de desaparecer ante nuevas configuraciones de dispositivos: tabletas, híbridos tableta-portátil, phablets, etc. Si los portátiles se comieron gran parte del negocio de los ordenadores de sobremesa, ahora estos eran víctima de equipos aún más «transportables» y sencillos.

La empresa de Windows necesitaba una rápida adaptación que no llegó. Tras un primer proceso de negación sobre lo que una tableta era capaz o no de hacer, no les quedó más remedio que adaptar su plataforma a los equipos móviles y, sobre todo, comenzar a lanzar nuevos modelos hasta dar con la tecla. Ni la primera Surface fue lo que se esperaba, ni la segunda consiguió reenganchar a quienes seguían buscando una excusa para no migrar a otros entornos operativos.

De este modo, el pasado martes, se esperaba que el evento de la empresa en Nueva York presentara otro atisbo de movilidad: un Surface Mini que pudiera seguir arañado ventas a iOS (Android es ya inalcanzable) sin tener que depender de terceros. La sorpresa fue que la empresa dirigida ahora por Satya Nadella presentó la tercera evolución de la versión Pro de su tableta. Un equipo que tiene como objetivo redefinir el mercado de tabletas, portátiles e híbridos y, si no lo consigue, al menos quedarse como una referencia en el jugoso mercado de dispositivos para empresas.

Su pantalla de 12 pulgadas lo convierte en un candidato perfecto para sustituir a dos de nuestros gadgets a la vez: portátil (hay MacBooks Air de 11 pulgadas) y tabletas (la Note Pro cuenta con un panel con 12,2 pulgadas de diagonal). Es cierto que pierde agilidad -no es fácil manejar mucho tiempo sus 800 gramos-, pero también lo es que está pensada más como un ultraportátil con pantalla táctil y teclado extraíble que como una tableta para llevar a todas partes.

Su grosor de 9,1 milímetros y, sobre todo, su calidad de construcción -que siempre está patente en los productos propios de los de Redmond- sirven, en cierta parte, para relativizar este exceso de peso. Además, el incremento de la pantalla será una de las características más positivas para aquél que quiera trabajar con Office o cualquier otra herramienta (sí, cualquier otra) disponible para un PC convencional.

Cuando le insertamos la TypeCover -que ahora cuenta con un trackpad un 68% más grande- el equipos se convierte en un portátil de lo más interesante que, además, añade un panel táctil de gran capacidad. Su nuevo encaje (muy al estilo SmartCover del iPad) y la configuración de hasta 150º del kickstand permite colocar el Surface prácticamente como queramos mientras trabajamos. Sólo quedaría añadir un lápiz óptico para hacer daño -y mucho- a la gama Note de Samsung… y lo han hecho. Su punto fuerte es su uso intuitivo: con hacer click en la parte superior del lápiz (sí, como cuando sacamos la mina de tinta de un boli) abre automáticamente una aplicación en la que tomar notas. Al «cerrar» el boli, esta se sincroniza automáticamente en la nube. Perfecto.

En cuanto al hardware, el panel cuenta con una resolución de 2.160×1.440 píxeles, sobresaliente y con unos contrastes y gama cromática muy conseguidos. Además, su formato 3:2 -abandonan el 16:9 de sus antecesores- permite obtener una superficie de trabajo un 6% más grande que un MacBook Air de 13 pulgadas.

El procesador puede llegar a ser un potente Intel Core i7 y en cuanto a conectividad, cuenta con puertos USB 3.0, lector microSD, toma para auriculares y un Mini DisplayPort. No hay entrada de Ethernet, pero si un adaptador para el USB. El WiFi y el Bluetooth 4.0 LE, se dan por hechos. En cuanto a la experiencia multimedia, incorpora dos cámaras de 5 Mp y los altavoces ha mejorado un 45% su nitidez y potencia.

La parte menos llamativa del equipo será su precio. En la configuración más sencilla (procesador i3, 4GB de RAM y 64 GB de almacenamiento) partirá de 799 dólares. En la más potente (un ordenador con procesador i7, 8 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento) la tarifa se dispara a 1.949 dólares. Si le añadimos que comprar todos sus accesorios oficiales -Type Cover, Pen adicional, fuente de alimentación adicional, docking station y adaptador de Ethernet- puede llegara  los 499,95$, nos encontramos con un equipo que casará mucho mejor con las empresas que con el consumo de masas. Aún así, sin llegar al extremo, el producto más interesante que ha sacado Microsoft desde que han entrado en la era móvil.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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