Algo pasa con Twitter

Sobre el papel todo debería funcionar. Los ingredientes son los correctos: un 40% de crecimiento del valor de las acciones desde que salió a Bolsa hace menos de un año; los usuarios -clientes- crecen sin parar; los ingresos se han duplicado; el optimismo sobre el futuro de la red social es imparable. Pero las pérdidas siguen multiplicándose y en sólo tres meses se han triplicado hasta llegar a los 108 millones de dólares.

¿Qué pasa con Twitter? Sobre el papel, de nuevo, nada. Por cada 1.000 visitas al timeline la red social del pájaro ingresa 1,3 euros. En el último trimestre se han pasado de 255 a 271 millones de usuarios lo que debería redundar -y así lo ha hecho- en más ingresos y, sobre todo, en más furor por una red social que ha vuelto adictos a famosos, cantantes, deportistas y empresas.

Además, Twitter es la red social móvil por excelencia. El 77% de sus usuarios acceden a través de smartphones. Es una parte más de iOS y la aplicación Android es excelente. Incluso Microsoft ha dejado atrás sus reticencias -es accionistas de Facebook- para dejar que el pájaro píe libremente en Windows 8. Su formato sencillo y de enlaces y su inmediatez están permitiendo que crezca tan rápido como lo están haciendo los dispositivos móviles.

Nacida como una suerte de sustituto natural del SMS (de ahí los 140 caracteres), la popularización de los terminales inteligentes es el mejor arma de una sociedad que cada vez se guía por la información encapsulada. El mejor ejemplo ha sido el éxito en cuanto a usuarios que han tenido los de San Francisco durante el pasado Mundial de fútbol. Era un campo de pruebas que han superado con éxito en materia de penetración en el mercado.

Sin embargo, los números no cuadran. La empresa sigue siendo un agujero negro para sus accionistas y cada vez más son los altos cargos los que tienen que salir a explicar que todo está “bajo control”. Srinivas Kulkarni, analista de la empresa, afirma que todo forma parte del camino. Más usuarios y más contenidos visitados acabarán redundando en más ingresos y beneficios. Sin embargo, ahora lo que toca es ganar clientes. “Importa más la tracción del público que los beneficios”. La comparativa con Facebook, por una vez, les viene bien. Hace dos años y medio la empresa de Zuckerberg se dio el batacazo en el parqué y ha sudado casi dos años para demostrar que puede generar dinero. Ahora ha declarado 791 millones de dólares de beneficios en el segundo trimestre de 2014.

Los nuevos perfiles son nuevos clientes, nuevos clicks, nuevas oportunidades para vender publicidad… y comportamientos de los usuarios. Sin embargo, más de 270 millones de usuarios deberían ser ya una buena cifra. ¿Por qué las pérdidas siguen creciendo? El motivo es sencillo. En Facebook la publicidad es clara e intuitiva. Y además, funciona. En Twitter encontrar neófitos es más complicado porque su funcionamiento es más enrevesado desde el mismo momento que queremos darnos de alta en la red social.

Ganar clientes (usuarios y anunciantes) es crucial. Facebook lo vende como llevar internet a cualquier rincón del mundo. Un derecho “fundamental”. Twitter como el mejor ejemplo de libertad de expresión. Otro derecho básico. Sin embargo, uno da dólares y otro no. Asia, África y América del Sur son los objetivos claros para Twitter que, además, tiene que afrontar el reto de ganar capacidad para su esperada expansión y los tan necesitados beneficios -algún día los inversores se cansarán de perder dinero-.

También necesitan que los usuarios crean que es algo sencillo anunciarse. La publicidad que más dinero da a Facebook es la local: una tarjeta de crédito y 10 minutos son suficiente para llegar a cualquier cliente potencial del barrio, pueblo o ciudad. El código de 140 caracteres no lo parece tanto y, por su algoritmo, premia, sobre todo, a los grandes usuarios (¿para qué quiero saber más de una multinacional que también tengo en Google, Facebook, televisión, etc?). La glocalización parece el peor enemigo de un modelo que corre el riesgo de quedarse caduco antes de empezar a funcionar. Lo dicho: algo pasa con Twitter (o a lo peor, no pasa nada).

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

4 comentarios sobre “Algo pasa con Twitter”

  1. Algo pasa con Twitter, en efecto.

    Yo estoy off the grid porque me han echado. No entiendo cómo Twitter echa a alguien porque haya un tercero o varios terceros que pidan que le echen a uno porque le cae mal lo que dice o su avatar.

    En Alemania no cuaja porque 140 caracteres son pocos para la lengua alemana.

    Algo pasa, yo ya pasé hace tiempo, harto de tener que recurrir todas las semanas para poder estar después de que me echaran y me reecharan.

    Que se lo coman con su pan.

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