iOS 8, un día a prueba

Han pasado algo más de dos días desde que iOS 8 está disponible para su descarga. Una vez más, los servidores de Apple se colapsaron a las 19:00 cuando se permitió actualización a todos los usuarios con un equipo superior a un iPad original o a un iPhone 4. Millones de personas a la vez entraron en sus ajustes en busca de una de las actualizaciones más importantes en la corta historia del sistema operativo. Y millones de personas tuvimos problemas para conseguir bajarlo.

A diferencia de muchos fabricantes que utilizan Android y escalonan las descargas para evitar colapsos de los servidores, la política de Apple busca que cuantos más dispositivos tengan la nueva versión más fácil será dar uniformidad a las aplicaciones. Esta vez el equipo no nos avisa de que hay una actualización esperándonos y es necesario entrar en los ajustes para ver que iOS 8 está disponible.

El primer aviso es que esta vez iOS es muy «pesado». Aunque ocupa 1,1 GB -1,3 GB en los iPad- nos pide entre 4,6 y 5,7 de capacidad de almacenamiento. Todo un problema para aquellos usuarios con versiones de 16 GB o menos que se verán obligados a realizar una copia de seguridad y borrar unas cuantas aplicaciones y contenidos. Muy incómodo, nada Apple.

Una vez hecho esto, si estamos en una red WiFi y conectados al cargador (o tenemos más de un 50% de batería) entraremos en una fase de descarga de unos 20 minutos y de instalación de al menos 10. ¿Merecerá la pena?

La primera sensación es de familiaridad -el salto en el diseño se dio de iOS 6 a iOS 7 y ahora los retoques son mínimos- y de sencillez. El lento proceso de androidización de la plataforma de Apple vive un capítulo más (muy positivo, por cierto) en aspectos como la gestión de las notificaciones. Todo está a mano sin desbloquear la pantalla. Incluso contestar a un SMS o un mensaje es rápido e intuitivo.

Otro de los grandes cambios -para bien- es el menú de búsquedas. Ya no se ciñe sólo al dispositivo: Wikipedia, medios de comunicación, aplicaciones, correos e internet son el nuevo lugar donde encontrar lo que necesitamos.

Siri también se ha remozado. Apple se dio cuenta a tiempo de que se había quedado reducido a poco más que a un servicio para hacer bromas con los amigos y que muy pocos lo usaban como un verdadero asistente. ¿La solución? Inspirarse en Google Now. Es cierto que éste es mucho más impersonal, pero también mucho más eficaz. Se ha aderezado con nuevas funcionalidades como la búsqueda a través de Shazam de canciones (y la posibilidad de comprarlas después en iTunes sin tocar nada) y la promesa de nuevas capacidades relacionadas con la domótica.

El teclado es otro de los puntos más remozados. Sobre el papel no ha habido más cambios que un predictor que aprende de nosotros y que nos permite tocar palabras para no tener que acabarlas. El diseño, aunque similar, es más ágil y si ya se nota en las cuatro pulgadas de un 5S, suponemos que la mejora será obvia en el 6 y el 6 Plus.

Correos, fotos y salud

 

Uno de los principales cambios de Apple -o de las decisiones que toma su junta directiva- es que ya no tiene problema en adaptar a sus sistemas operativos ideas que funcionan en aplicaciones o programas de terceros. Sí, es exactamente lo que han denunciado (y demandado) durante años, pero parecen haberse dado cuenta de que en una batalla ellos contra el mundo… el mundo es más numeroso.

El mejor ejemplo es cómo se ha mejorado Mail. El éxito de Mailbox hizo que se preguntaran que estaban haciendo mal para que millones de fieles usuarios prefirieran este gestor de correo externo al propio de iOS. La solución era sencilla: El correo hasta ahora era demasiado básico y tenía pocas opciones para trabajar con los emails como entes diferenciados y únicos. Ahora las posibilidades se multiplican y la mejora de rendimiento es abismal.

Respecto a la fotografía, es cierto que los nuevos equipos estrenan nuevas lentes, pero también que el nuevo software hará que los propietarios de iPhone 5, 5C y 5S (que ya cuentan con un conjunto sobresaliente) vayan a salir muy beneficiados. Más posibilidades de retoques y de edición, mejores opciones para gestionar las imágenes… un salto adelante para un equipo que ya era sobresaliente.

La última gran novedad es «salud». Pensada para que el nuevo coprocesador M8 dé lo mejor de sí cuando las aplicaciones sean compatibles, quienes ya disfruten del M7 tendrán que ver cómo los desarrolladores pueden sacar partido a algo que promete mucho pero que de momento no tendrá una gran incidencia en nuestro día a día (al menos en el usuario medio).

¿Cómo afecta esto a la batería? Después de un primer día de uso más intensivo tocando todas las novedades y con multitud de actualizaciones podemos decir que la autonomía de un 5S -ya de por sí escasa- no se ve demasiado afectada… La fluidez de algunas aplicaciones ha subido y la de otras ha bajado pero, en general, el equipo sigue funcionando igual de estable que con iOS 7. Habrá que esperar a la próxima semana (y acercarse a un iPhone 6) para descubrir si realmente el cambio es para tanto. De momento, todo sigue en orden (y ligeramente mejor).

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *