Jim Whitehurst, el mago de la chistera

Fundada en 1993, Red Hat nació con el objetivo de crear el mejor software posible como solución a las necesidades de terceras empresas. Centro de un ecosistema de empresas de tecnologías de la información y con el código abierto como su seña de identidad, la multinacional es responsable de la creación y mantenimiento de una distribución del sistema operativo GNU/Linux con el mismo nombre de Red Hat.

 

Con 6.000 empleados repartidos por 28 países, la empresa no sólo está comprometida en el desarrollo de plataforma operativa de software libre por excelencia sino que se ha especializado en la creación de soluciones empresariales personalizadas.

 

Dentro de su aportación a la comunidad destacan el sistema de empaquetación de software RPM así como las utilidades para la instalación y configuración de equipos como mouseconfig o sndconfig. Entre sus proyectos de distribución destacan el servidor de aplicaciones JBoss compatible con cualquier sistema operativo para el que esté disponible la máquina virtual Java (que adquirieron en 2006) y la distribución Linux Fedora.

 

 

 

James Whitehurst es uno de los hombres fuertes de Red Hat. Su presidente y director ejecutivo, un ferviente defensor del software libre como catalizador de la innovación empresarial y un hombre que no dejó pasar su tren cuando tuvo la oportunidad de incorporarse al líder de soluciones de código abierto allá por 2008.

 

Su perfil comercial y su visión para las finanzas y operaciones en un entorno global permitieron que Red Hat haya duplicado sus ingresos y triplicado su valor bursátil. En sólo cuatro años desde su llegada la firma se convirtió en la cuarta empresa más innovadora de la lista Forbes y este mismo año ha sido elegida como una de las mejores empresas para trabajar.

 

Su experiencia en Delta Airlines durante seis años donde controló todos los perfiles de desarrollo de la compañía y su bagaje con diferentes cargos de producción en las oficinas de Hong Kong, Chicago, Shanghai y Atlanta de Boston Consulting Group le ha permitido ver mejor que nadie las necesidades de los clientes de Red Hat y comprender que el software libre personalizado es la mejor forma de potenciar las debilidades de las compañías hasta convertirlas en puntos fuertes.

 

Whitehurst también se ganó un hueco más allá del universo informático cuando fue uno de los 130 especialistas llamados por Barack Obama para asesorarle en su campaña electoral. ¿Sus credenciales? Su empresa es fundamental en el desarrollo de un software que, según IDC, emplean el 78% de los principales 500 servidores de Internet (incluidos GMail, Yahoo!, Facebook o LinkedIn). Además, en los últimos tiempos GNU/Linux ha ido ganando presencia en toda clase de dispositivos tanto móviles como tradicionales.

 

Su conferencia, «The future is OPEN», sirvió para recalcar la importancia que Whitehurst da al software libre no sólo para el desarrollo de infraestructuras o empresas, sino para el devenir del conjunto de las tecnologías de la información.

 

La idea de lanzar una plataforma móvil 100% Linux, de permitir nuevos desarrollos para administraciones públicas «el caso más famoso en Europa es el de Múnich pero los servicios de inteligencia de Rusia también trabajan con Open Source» nos explicó en la entrevista, son el ejemplo de que la posibilidad de crear un nuevo ecosistema entre administraciones y entre usuarios y entes públicos.

 

Cuando le preguntamos sobre los puntos fuertes de las plataformas Open Source la respuesta fue tan sencilla como directa: la seguridad. «Más allá de los problemas que han tenido millones de usuarios con los casos de espionaje, las plataformas libres aumentan la seguridad por el mero hecho de que el control pertenece al usuario y no a quien vende la licencia».

 

Para él, ejemplos como el de Italia y su sentencia sobre Windows demuestran que la mentalidad de los usuarios «está cambiando» y que por eso cada vez más se preguntan «por qué pagar por algo que no controlo cuando puedo tener algo mejor gratis».

 

En definitiva, pilares que demuestran por qué regiones pequeñas pero con mucho potencial como Euskadi debería apostar por desarrollar un Silicon Valley abierto en el que ganemos todos.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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