2014, nuestro resumen del año

Entramos en la última semana del año y es hora de recapitular que ha pasado durante los últimos doce meses. Un año en el que las redes sociales han madurado, los hábitos de consumo han evolucionado, los millennials han tomado el relevo como generación dominante (al menos en el apartado tecnológico) y la era digital ha copado los discursos y las portadas más relevantes -algo impensable hace tan sólo un lustro-. Os resumimos las cinco claves que han marcado 2014 y que serán seña de identidad los próximos doce meses.

  • Internet de las cosas. Más allá de los programas que ya tienen en marcha gigantes como Intel, Samsung, Siemens o Nokia (sí, la parte que ha quedado «libre» de Microsoft) ya podemos disfrutar de las ventajas del internet de las cosas. La smart TV, esa báscula con WiFi, las compras inteligentes desde el frigorífico, etc son sólo el ejemplo de que casi cualquier cosa que nos rodea puede ser reformulada para pasar de lo analógico a lo digital y de lo digital a la edad 3.0. Éste ha sido el año en el que hemos querido darle una vuelta de tuerca a la conectividad. El año en el que nos hemos separado del hogar y el trabajo como centro de acceso a internet y las operadoras, por fin, han comprendido que internet es «eso» que queremos utilizar en todas partes -para hacer llamadas, comprar entradas, contratar viajes, compartir nuestras fiestas, hobbies, etc.-. Podemos decir que 2014 ha sido el año del despegue (todavía queda mucho por hacer) de internet.
  • Neutralidad en la red. Y como cada vez hay más demanda de conectividad cada vez hay más personas (físicas y jurídicas) dispuestas a hacer negocio con ella. Si hace poco nos hubieran dicho que el cierre de un portal de descargas iba a ser causa de conflicto entre países (Megaupload), que el hackeo a una empresa japonesa iba a ser un asunto de «seguridad nacional» estadounidense o que Obama o la canciller alemana Angela Merkel iban a tratar en un discurso oficial cómo ha de plantearse el acceso a internet hace sólo un lustro no nos lo hubiéramos creído. Pero como en 2020 se espera que haya más de 50.000 millones de dispositivos conectados y varios miles de millones de usuarios que necesitarán un nodo para no caerse en la cada vez mayor brecha digital, el acceso igualitario, barato (en algunos países se plantea gratuito en los espacios públicos) internet se ha convertido en un derecho y en una necesidad primaria para miles de millones de personas. Es la herramienta que nos regaló el siglo XX para desarrollarnos en el siglo XXI.
  • Todo tiene una versión social. Lo del desarrollo no es algo gratuito o friki es que como toda tecnología, internet no sólo es una potente herramienta de trabajo y comunicación sino que es un enorme altavoz que acentúa nuestras características personales. Por eso, los selfies, el pornfood o el boom de algunas redes sociales temáticas han vivido un desarrollo sin precedentes. Todo tiene un valor social. No sólo como recuerdo de lo que hacemos sino como «publicidad» de lo que hacemos. Al final, el ser humano -social- necesita venderse ante sus iguales y aquí radica el éxito de Instagram, el desarrollo enorme de Facebook, la tragedia que significa que WhatsApp se caiga y que el modo en el que nos comunicamos haya cambiado sustancialmente. No sólo colgamos fotos de perfil haciendo lo que más nos gusta sino que las estudiamos y planificamos. Contamos lo que queremos de nuestras vidas y no nos importan demasiado los problemas de privacidad. Por eso es fundamental educarnos para el uso de algo que nos ha cambiado para siempre.
  • Movilidad (y no sólo en el smartphone). Movilidad no sólo entendida como teléfonos inteligentes que hacen todo por nosotros. Tampoco como los wearables que serán los protagonistas de los últimos meses (Apple Watch mediante). Movilidad entendida como una generación que ha cambiado la compra de vehículos privados por plataformas que permiten compartir coches alquilados. La generación que se mueve en metro porque entiende que el seguro, las letras, las revisiones y la financiación son un enorme gasto que tiene destinos más interesantes como viajar, formarse, divertirse y digitalizarse. Con más información y herramientas que nunca no dudan en usar herramientas como Moovit para ir de un punto a otro; de pasar de la era de la acumulación a la era del streaming -de aquí los éxitos de Spotify o Netflix– o de comparar en el momento los precios y servicios de cualquier cosa que quieran comprar en cualquier lugar y a cualquier hora. El mundo en una pantalla.
  • Millennials. Porque más allá de los nativos digitales, ahora ha llegado a la mayoría de edad (y de presencia como fuerza de trabajo y formación) esa generación denominada Millennials. Aquellos nacidos a partir de principios de los ’80 del siglo pasado (también conocida como Generación Y) y que, aunque no lo parezca, ha puesto patas arriba todos los preceptos de la generación del Baby Boom. No consumen igual, no tienen los mismos horarios, no le gustan las mismas pantallas y tienen necesidades muy diferentes. De ellos (nosotros) ha sido este 2014 y de ellos, seguro, será este 2015.

 

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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