Apple Watch, ¿locura o premonición?

Y llegó el día. Un nuevo evento en el Yerba Buena Center de San Francisco en el que desvelar lo que ya era un secreto a gritos, el Apple Watch y alguna otra novedad que iremos desgranando a lo largo de la semana (algunas de ellas tan importantes como los nuevos MacBook). Todo se centraba en un dispositivo que seguía otros patrones de anteriores éxitos de la casa -no inventan el reloj inteligente, sino que lo reformulan al estilo Apple- y que venía precedido de una gran expectación.

Decimos lo de reformular porque casi todos los grandes fabricantes han lanzado en los últimos meses relojes inteligentes que no han conseguido agradar ni a los más geek ni tampoco a los amantes de la relojería clásica. Para unos están faltos de funcionalidades y con complejos de utilizar (menús infinitos en los que pasar de un nivel a otro para llegar a un resultado poco convincente). Para los segundos, cacharros digitales que nunca tendrán el pedigrí necesario para estar a la altura de las grandes empresas suizas o niponas.

Todo un reto que los de Cupertino han querido solventar con el «dispositivo más personal» que han lanzado nunca. Han querido tomar lo mejor de los dos universos. La herramienta para entrar en las aplicaciones será la corona y Siri. La primera una reminiscencia de los primeros relojes de muñeca. La segunda, un ejemplo de la importancia que tienen en Silicon Valley los asistentes por voz.

Algunas de las funcionalidades básicas del Apple Watch

Además, un Tim Cook emocionado que dijo no poder pasar un día sin su reloj, explicó que una de sus grandes bazas es la capacidad de personalizar el dispositivo en cuanto a diseño. Tres niveles de acabado y dos tamaños para que cada uno encuentre el suyo. En cuanto al interfaz, también se podrán escoger entre bastantes configuraciones para que cada uno se sienta lo más a gusto posible con un dispositivo pensado para acompañar siempre a su iPhone (solo funciona con este teléfono).

Los glances serán las nuevas estrellas en el vocabulario de la casa. Estos «vistazos» serán las notificaciones en nuestra muñeca. El calendario, los correos o sms, o incluso el pulso se podrán saber de un solo golpe de vista. Es cierto que no es nada novedoso pero también es cierto que viendo la presentación, la sensación de orden y de encontrar fácil lo que se busca es mayor que en otros productos como Pebble.

Es uno de los dispositivos más «personalizables» que ha lanzado nunca la empresa

Siri ganará protagonismo respecto a otros dispositivos de la casa. Nos permitirá interactuar con las aplicaciones -que, todo sea dicho, son muchas- como realizar llamadas mediante la conexión Bluetooth o WiFi con el iPhone y que al modo de Google Now nos permitirá navegar por la red hablando con esta programa.

La clave de esta buena colección de aplicaciones para su reloj fue liberar código hace meses. Eso ha hecho que Shazam o Evernote, dos de las apps más exitosas del universo móvil, estén disponibles desde el día del lanzamiento en el reloj. No podrán funcionar de forma autónoma en el reloj y dependerán del iPhone pero sí seguirán completando el ecosistema de la manzana.

En cuanto a su autonomía, Cook garantizó 18 horas con un uso mixto y algo más de dos con un uso intensivo (deporte, por ejemplo). Esto nos hará tener que usar su cargador magnético -¿llegará a otros equipos del catálogo?- cada noche para poder disfrutar de sus funciones. Por su parte, aunque han garantizado que es resistente al agua, el smartwatch de la manzana no será sumergible. Algo que le deja en desventaja frente a otros relojes inteligentes deportivos que sí pueden usarse en disciplinas como el triatlón o la natación. ¿Lo habrán dejado para el Apple Watch 2?

Y es aquí donde llegamos a un punto crítico a la hora de decidirse por la compra del dispositivo. Cook lo presentó como un dispositivo que va con nosotros no como un dispositivo que llevamos encima. Sin embargo, es más dependiente del smartphone de lo que se podría esperar de un terminal cuyo precio comenzará en los 399€ de la versión Sport -probablemente una de las más demandas por su diseño más deportivo y por su simbiosis con Health, una aplicación que está cosechando un gran éxito en todos los mercados- y sobrepasará los 11.000€ en las versiones de lujo (llamada Edition y que emplea oro y cristal de zafiro entre otros materiales nobles).

La estrategia de Apple vuelve a ser la misma que con el iPod, el iPhone o el iPad (aunque en este caso sí que «inventaron» más). Entrar en un mercado ya existente y que está bastante fragmentado para crear un negocio millonario. El reto es grande, del Moto 360 se han vendido un millón de unidades cuando se esperaban más de catorce millones hasta la fecha. Comenzará a venderse en abril en nueve mercados entre los que no está el nuestro. Ahí comenzará la verdadera prueba de fuego de un dispositivo que es una incógnita. Según la empresa, uno de cada diez propietarios de iPhone y iPad lo comprará (eso son 100 millones de relojes comercializados). Parece demasiado incluso para Apple.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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