MacBook, la revolución de los portátiles de Apple

Tres son las cifras más llamativas de la presentación del nuevo MacBook de Apple (ni Air ni Pro, solo MacBook): 13,1 mm de grosor; 0,9 kilos de peso y 12 pulgadas de pantalla. Es el ordenador portátil más ligero que han construido y también un 24% más delgado que el último MacBook Air. Todo en él ha sido pensado para ser fino y liviano. Incluso el teclado que se ha creado de cero con un nuevo diseño «de mariposa» para conseguir que aunque vaya de lado a lado del portátil no suponga un gramo ni un milímetro más de los necesarios. Además, han añadido el nuevo Force Touch, una superficie que sustituye al TouchPad y que permite, gracias a cuatro sensores, sustituir los antiguos botones físicos por ligeras presiones -personalizables- para entrar y salir de las aplicaciones.

Su pantalla, a pesar de su contenido tamaño, cuenta con una resolución de 2.304×1.440 píxeles. Una Retina a la altura de la de los últimos equipos de la casa y que en la presentación prometió una nitidez inusitada para un equipo de estas características.

Sin embargo, esta obsesión por el tamaño y el peso se ha cobrado sus víctimas. Diseñado con una arquitectura unibody destaca porque no tiene ventiladores. Además, la placa base es un 67% más pequeña. En ella trabaja un procesador Intel Core M Broadwell a 1,3 GHz y un consumo de tan solo 5 W que ha hecho posible que desaparezca el característico ventilador de los MacBook.

Emplear un chip de esta familia garantiza un consumo mínimo y también que el equipo no se recaliente. No obstante, aunque estamos seguros de que en la mayoría de las tareas será un ordenador solvente nos surge la duda de si podrá hacer frente a las demandas más habituales de los usuarios de Mac: la edición audiovisual.

Todo el espacio que se ha ganado a costa de la placa base y el ventilador lo ocupan ahora baterías asimétricas: se superponen en láminas y se aprovecha toda la superficie del equipo para conseguir una autonomía de 9 horas en navegación web.

Otra de las sorpresas (para algunos positiva para muchos negativa) es la llegada de un único puerto USB-C. Reversible, rápido y versátil, es a la vez puerto de conectividad (para todos los demás equipos necesitaremos un adaptador) y de carga del dispositivo. Incluso desaparecen los Thunderbolt por los que apostaron los de la manzana como futuro de la conectividad.

Desde el primer momento este modelo se podrá comprar en dos niveles de potencia y capacidad. El más bajo contará con el procesador base y 256 GB SSD y costará 1.299$. El segundo con más potencia y 512 GB se irá hasta los 1.599$.

Disponible en plata, gris espacial y dorado -el peso de China sigue siendo enorme gracias a las ganancias que les reporta este mercado- no se sabe aún en qué países estará presente desde el primer día más allá de Estados Unidos.

Novedades para los MacBook Pro y MacBook Air

Que todo se haya centrado en el MacBook no significa que no se hayan realizado interesantes retoques en los portátiles de la casa. Aunque no es el departamento que más beneficios les da sus ventas siguen creciendo incesantemente trimestre tras trimestre y eso ha hecho que los de Cupertino quieran ponerlos al día.

Ambas familias de productos contarán desde el primer día con procesadores Intel de quinta generación (Broadwell). El Pro de 13 pulgadas incorporará también el Force Touch y ambos contarán con unidades SSD más rápidas y eficientes para conseguir que la autonomía pase de 10 a 13 horas.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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