Ford, solo para tus ojos

Ford es uno de nuestros fabricantes de automóviles favoritos por el modo en el que aplica y democratiza la tecnología. Sus modelos, robustos, divertidos y con buen diseño -aunque esto es algo subjetivo a nosotros nos encanta su lenguaje- suelen incorporar novedades tecnológicas que normalmente otros fabricantes reservan para sus modelos premium.

Además, la casa de Dearborn suele emplear sistemas de fabricación y tecnologías de diseño absolutamente novedosas para seguir siendo la referencia en un mercado cada vez más concentrado y en el que es casi imposible que una marca centenaria siga siendo independiente.

Nuestra última sorpresa nos ha llegado leyendo en Motorpasión (excelente web para los amantes de las cuatro ruedas) que la empresa emplea el Eye Tracking para diseñar sus interiores. Raj Nair, vicepresidente de Desarrollo de Producto, y Moray Callum, vicepresidente de Diseño a nivel mundial, explicaron en la última Conferencia de Diseño de Automóviles de la multinacional que esta herramienta les permite crear diseños más versátiles y atractivos.

Así, tras monitorizar los movimientos oculares de miles de clientes -no dieron una cifra exacta- los equipos de diseño evalúan la percepción emocional y lógica frente a los mandos para descubrir si el diseño cumple las expectativas. El objetivo final es que el diseño de los automóviles se adecúe a las necesidades de los usuarios y compradores de todo el mundo (sí, la cuestión demográfica importa).

No es la primera vez que se tiene en cuenta cómo miran los usuarios para averiguar como llegar a ellos de un modo más eficaz (y eficiente). Josep Camós, redactor de la noticia de Motorpasión nos recuerda el experimento de Jakob Nielsen sobre cómo miramos una web (y cómo compramos en ella) y que ha servido para que muchas empresas cambien de arriba a abajo el diseño de sus páginas.

Así, los estudios de Ford demuestran que el diseño interior de un vehículo es uno de los factores decisivos a la hora de decidirnos por un modelo u otro. Hasta el 17% de los compradores descartarían un coche si no les gusta el interior (al final es donde más tiempo pasamos y con lo que nos relacionamos de nuestro coche).

De media, un estadounidense pasa 25,4 minutos de su día en el coche. En total, diez días al año. Es normal que sentirnos a gusto dentro del modelo y que nos guste su diseño sean determinantes en el momento de la compra.

Ver en qué orden se «descubre» el habitáculo permite que los diseñadores se centren más en algunas zonas del mismo. Además, cuidar esas zonas hace que el cliente potencial quiera «seguir mirando» y no salga directamente del interior para irse… a otro coche. También permite saber a qué zonas el cliente casi no le presta atención para averiguar cómo cambiar ese comportamiento.

Los cálculos biométricos hacen el resto y permiten a los analistas saber si esa mirada se traduce en aprobación o por el contrario muestra incomodidad. Callum dejó claro que si bien este sistema no cambiará el modo en el que se diseña el interior de un modelo, sí será fundamental para realizar mejoras en el mismo. Así, detalles, materiales, espacio, etc. son puntos que sí sufrirán variaciones después de conocer «realmente» la opinión del cliente (de su cerebro).

El primer modelo que ya se ha mejorado con este sistema es el del inminente Ford GT que verá la luz en 2016. Mientras, en el Salone Internazionale del Mobile de Milano (una de las ferias más importantes de diseño de muebles del continente) veremos las novedades del interior del Ford Kuga y del S-Max Concept Vignale.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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