Amazon Dash, el consumismo con forma de botón

Sin duda Amazon es una de las empresas que mejor personifica el consumismo. La compra por impulso. El «lo quiero ahora, aquí» sin darnos cuenta de cómo socavamos nuestra tarjeta de crédito. Así, la primera tienda de internet ha dado un paso más en su carrera por satisfacer todos nuestros impulsos y distanciarse de sus rivales.

La idea es que el cliente pueda reponer sus productos favoritos según se vayan acabando con tan solo pulsar un botón al que han bautizado Dash. El dispositivo, diseñado para ser colocado en la nevera como un imán o en una pared, contiene los datos de nuestra cuenta de Amazon y cuando lo pulsamos realiza una compra automática del producto.

El dispositivo se vincula vía Bluetooth con un smartphone o tablet que incorpore la aplicación de Amazon y al activarse realiza la orden de pedido para garantizar que el repuesto llega a nuestra casa antes de que se nos acabe «el stock».

Aunque de momento el sistema solo está activo en Estados Unidos con un pequeño puñado de empresas, cada vez son más las que se han interesado en un sistema que, sin duda, incrementará las ventas mediante una compra «poco voluntaria» (no somos conscientes de lo que estamos gastando). De hecho, son varias las empresas de pequeños electrodomésticos con recambios (como Gillette o Whirlpool) las que no han tardado en sumarse al proyecto.

El Dash Button, sin embargo, no ha tardado en encontrar detractores. Varias asociaciones de comerciantes ya han mostrado su malestar ya que si el número de clientes que tan solo pasan por las tiendas físicas para probarse productos que acaban comprando en línea se ha disparado, éste sistema acabará multiplicando el número de clientes potenciales que desaparecen ya que ni siquiera se pasaran por los establecimientos para comprar recambios de ciertas líneas de producto.

El Dash para Amazon Fresh

Aunque parezca un trabalenguas hay otra variante del Dash Button que funciona de una forma más sofisticada. Se trata de una variante que cuenta con un micrófono y un escáner en uno de sus extremos y que emplea tecnología WiFi para conectarse a la cuenta de Amazon.

Mediante un sistema de reconocimiento de voz busca el producto que le pedimos para buscarlo dentro del enorme catálogo de la empresa. Además, también se puede escanear el código de cualquier producto para pedir su «recarga»: desde un brick de leche hasta un desodorante.

Una vez hecha la lista de la compra se puede modificar o confirmar el pedido para que Amazon nos lo envíe a nuestra dirección de cliente favorita. Esta variante solo está en pruebas mediante invitación y es la única que incluye productos perecederos. ¿Tendrá éxito fuera de los «laboratorios» de San Francisco, Seattle y el sur de California?

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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