MacBook, nuestras primeras impresiones

Por fin ya está en las tiendas el nuevo ultraportátil de Apple de 12 pulgadas que viene para romper todos los cánones de la industria (incluidos los que ya rompió el MacBook Air) y que supone una enorme apuesta de los de la manzana por la nube y los procesadores de nueva generación.

Como casi todo lanzamiento o reinvención de Apple el MacBook es polémico por concepto. Parece que el incremento constante de ventas de los ordenadores de la manzana ha hecho que en Cupertino hayan preferido experimentar con el nuevo en vez de tocar modelos que reportan importantes beneficios cada trimestre.

Buen ejemplo es la inclusión de un único puerto USB-C así como un diseño ultraminimalista y unos materiales de lujo. En la mano el MacBook entra por los ojos del mismo modo que los hacen los iPad Air, los iPhone Plus o los prodigiosos iPod Nano. Desde la elección de los colores hasta la calidad del último rincón del dispositivo son un guiño a los demás iDevices para que el cliente se sienta en la necesidad de completar su «colección».

En increíblemente ligero y muy manejable. Además su escaso grosor permite que quepa en casi cualquier bolso o mochila. Una suerte de iPad con teclado en el que echamos de menos el panel táctil. Centrándonos en la pantalla, por cierto, maravilla por su brillo, sus colores nítidos y su resolución. Como casi no tiene marcos -lo mismo ocurre con el teclado- la sensación de estar ante un equipo muy pequeño se acrecenta a cada minuto que trabajamos con él.

El teclado -del que sorprende la anchura de las teclas en proporción al tamaño del conjunto- es rápido y destaca por su tacto diferente. Es cierto que todos los teclados de Apple destacan por su suavidad y por el escaso recorrido de las teclas, sin embargo, la nueva tecnología tipo mariposa que inaugura el MacBook hace que se requiera un periodo de adaptación. A veces da la sensación de que no se ha pulsado correctamente.

Lo mismo ocurre con el procesador Core M. Requiere adaptación (sí, aunque suene sorprendente, el chip requiere que nos acostumbremos a él). Es tan silencioso que si no fuera por la pantalla no distinguiríamos si el equipo está encendido o apagado. Además, mueve con mucha fluidez el ordenador cuando trabajamos en la nube o con aplicaciones que exigen poco: léase iWork, iLife, etc. Nos tememos, sin embargo, que sufrirá cuando demandemos más por su propia arquitectura.

El punto más polémico -y que sirve de globo sonda para Apple- es la inclusión de un único puerto USB en el ordenador. Por muy avanzado que este sea (y por mucho que la empresa explique cuánto usan sus clientes iCloud) no poder contar con ninguna ranura física puede ser un problema a la hora de trabajar con equipos externos -se nos ocurren fotografías- pero también cuando queramos cargar el móvil. Salvo que nos gastemos mucho dinero en el adaptador.

En definitiva nos parece un buen equipo que no tendrá demasiado recorrido comercial (su precio es muy alto) pero que sirve para hacer más fieles a los fieles (aquellos que denostamos hace tiempo cualquier ranura en el smartphone o tableta) y para demostrar la gran ligereza de OS X (un entorno operativo con la capacidad de Windows que es capaz de funcionar fluidamente en un procesador similar al de los Chromebook). Esperemos poder probarlo más a fondo para salir de dudas.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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