Coches sin conductor, ¿son seguros para los demás vehículos?

¿Tendrá el futuro de la automoción conductores? Modelos inteligentes que sabrán a dónde llevarnos, por el camino más rápido, seguro y eficaz. Que podrán recogernos a la salida de un local. Qué gestionarán su autonomía y que vendrán cargados de equipos de seguridad activa y pasiva inimaginables hace pocos años -u hoy en día-. Coches autónomos que son sinónimo, según sus creadores, de eficacia y eficiencia.

El más famoso de todos -con permiso del R8 de Tony Stark- es el conocido coloquialmente como Google Car. Un pequeño modelo que a pesar de su diseño -más propio de un villano de los Minions- tiene en su interior una carga tecnológica sin precedentes. Precisamente por eso nos han llamado la atención las declaraciones de Chris Urmson, director del programa de vehículos autónomos de los de Mountain View que ha reconocido que sus 20 modelos que circulan por las carreteras americanas han sufrido 11 accidentes.

Los modelos -desarrollados en colaboración con Toyota- han recibido golpes traseros siete veces (en semáforos y en autopista); de refilón tres veces y uno de otro conductor que se saltó una señal de Stop. Así, durante los seis años que lleva en marcha el proyecto -y los 2,7 millones de kilómetros recorridos- ninguno de los incidentes se ha saldado con heridos.

Los datos del estudio indican que todos los alcances que ha habido se han dado a causa de fallos humanos. «Incluso cuando el software y los sensores del vehículo detectan una situación complicada y actúan antes y más rápido que un conductor humano, a veces no es posible reaccionar por la velocidad y la distancia; otras el coche recibe un golpe mientras espera a que cambie un semáforo», según explica Urmson en un post en el blog de Google.

Añade que «esto es importante para las vecindades en las que circula un vehículo autónomo. Por más que quisieramos que no hubiera accidentes algunos son inevitables». El ratio es muy bajo teniendo en cuenta que cada semana la flota recorre 16.000 kilómetros por ciudad, el escenario donde es más fácil un alcance.

A pesar de ello, atesoran la información de cada incidente por su valor. Permite aprender al vehículo -y a sus desarrolladores- independientemente de quién sea la culpa para poder mejorar y evitarlos en el futuro. La polémica, sin embargo, viene porque Google pretender comercializar sus vehículos sin volante ni pedales. No habrá forma de tomar el control en caso de fallo del software.

Precisamente por eso, asociaciones de consumidores como Consumer Watchdog, han pedido que se hagan públicos los datos de cada incidente para que los clientes puedan decidir con toda la información sobre la mesa. Hace varias temporadas de Top Gear Jeremy Clarkson concluyó que hace tiempo que lo único que puede fallar en el interior de un vehículo en buenas condiciones es «el trozo de carne que lo conduce». ¿Estamos más cerca que nunca de evitar ese problema de la ecuación?

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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