Android M, sus claves

Como explicábamos ayer, el I/O 2015 de Google ha sido la conferencia de software por excelencia. Y en ella no podía faltar la piedra angular de la empresa: la sexta edición de Android conocida, por ahora como M (¿Muffin?). Así, aunque el despegue de Lollipop está siendo muy lento, Google parece decidida a realizar mejoras continuas y versiones más refinadas de su sistema operativo móvil cada año.

Sea un acierto o no (con la política de los fabricantes parece que aumentará más la fragmentación en un momento en el que Windows 10 quiere unificarlo todo y Apple alardea de que casi todos corren ya con iOS 8 antes de la llegada en otoño de la novena versión) por lo visto en el Moscone Center «M» será un refinamiento del actual L.

La estabilidad, la fluidez, la autonomía y la mejora de la experiencia de usuario son la clave. No un nuevo diseño o una revolución que pueda dejar atrás a millones de clientes de los 4.000 modelos compatibles con el robot verde.

Uno de los puntos más atacados a Google es la falta de seguridad en algunas de sus aplicaciones -casi todas desarrolladas por terceros. Precisamente por eso, Sundar Pichai explicó que se implementarán nuevos permisos para acceder por parte de los programas a los dispositivos justo cuando se necesiten. No durante la instalación. Si WhatsApp, por ejemplo, quiere acceder a la cámara nos lo pedirá cuando saquemos la foto. Y de aceptar, el permiso quedará guardado. Así no se olvidará todo en las letras del contrato (sí, contrato) que aceptamos con cada descarga.

De este modo, todos los permisos quedarán clasificados en ocho categorías y no será necesario aceptar las ocho: ubicación, cámara, micrófono, contactos, teléfono, SMS, calendario y sensores. Esto permitirá un nivel de personalización dentro de las aplicaciones no conocido hasta ahora. Ya no habrá excusas: cada uno cederá la privacidad que desee.

Y hablando de personalización, Chrome ha dado un salto más al permitir una navegación por pestañas totalmente única y vinculada a las aplicaciones. El ejemplo en la conferencia fue con Pinterest. Navegar con Chrome permite pasar del programa a la app sin que varíe el entorno, la tipografía o el diseño. Todo al servicio de un usuario que no quiere sufrir saltos en su experiencia. Esto, además, permite que la entrada con contraseñas, autorrellenado, etc. no se duplique y nos haga perder tiempo y batería.

Es similar a lo que Google ha llamado el Intent System de Android. Las aplicaciones se enlazan unas con otras. La primera vez que queramos hacer una acción el sistema operativo nos dará varias acciones para elegir y una vez hecho, lo aprende y enlaza la app en la que estamos con la siguiente hasta crear un ecosistema fluido y rápido, personalizado y adaptado a nuestras preferencias.

Esto, además, permite que unas aplicaciones verifiquen a otras y, de nuevo, volvemos a la velocidad, estabilidad y fluidez sin perder seguridad ni tiempo. Agilizar el proceso de apertura permite ganar eficiencia y, de nuevo, autonomía.

Y repetimos autonomía y batería porque el soporte para USB-C y conseguir exprimir al máximo la batería son objetivos prioritarios. El primero porque se antoja como una llave maestra a medio plazo en el hardware. ¿Por fin un puerto universal? El segundo porque la eficiencia energética ha pasado de ser una demanda a ser una necesidad de tipo ético. Queremos ahorrar energía o, al menos, aprovechar mejor la que tenemos.

Aquí entran en juego los sensores de movimiento, conocer las pautas de uso -horarios- de cada cliente del smartphone o tableta y caer en un reposo más profundo del que despertar igual de rápido que ahora. Cada mAh debe ser garantía de rendimiento.

Por último dos mejoras vinculadas entre sí. La primera es Android Pay que pretende quitarnos objetos de encima (la cartera) y permitir realizar pagos sencillos y seguros desde el smartphone. La conectividad NFC hace tiempo que es un estándar en estos equipos. La Host Card Emulation permitirá un nivel de seguridad altísimo. Como, además, Android es una plataforma abierta «cualquiera podrá aprovecharse del sistema» (parece que una vez más Apple descorcha el mercado y Android viene después gratis a quedárselo).

Para los más escépticos sobre la seguridad de los pagos móviles Google ha garantizado implementar y mejorar todas las APIs de lecturas de huellas. Aplicaciones que mejoren los procesos de autenticación que nos blinden en caso de pérdida o robo más allá que un código PIN y, sobre todo, que hagan que los usuarios ganen confianza a la hora de dar el salto a estas formas de pago.

«Leves» retoques para seguir siendo uno de los sistemas operativos de referencia en cuanto a capacidades y, sin duda, el más extendido del universo móvil.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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