LG G4, entra por los ojos

Los grandes fabricantes de smartphones coreanos están viviendo toda una revolución en el segmento premium. El enorme empuje de los fabricantes chinos -con mejor relación calidad precio y dueños del mercado medio y bajo- unido a la imposibilidad de alcanzar las cotas de beneficios de Apple con las armas que han utilizado hasta ahora han hecho que por fin se hayan decidido por dar el salto a los materiales de primera -ya lo habían hecho al hardware de primera-.

Después de probar a fondo los iPhone 6, Samsung Galaxy Note 4 y Galaxy S6 le ha llegado el turno a uno de los líderes del segundo grupo en ventas, el heredero del LG G3. Rodeado de una gran rumorología, el nuevo G4 ha levantado una gran expectación entre los medios especializados porque LG es uno de los fabricantes que aún tiene capacidad para sorprender. Sin embargo, podemos decir que esta nueva versión es una evolución más que un salto adelante.

Los fríos datos

Comencemos primero por las especificaciones. Fríos números que no siempre reflejan el rendimiento de un dispositivo -en Apple saben bastante de esto- pero que en un mercado tan reñido como el de los smartphones Android de alto rendimiento pueden decantar al cliente por un modelo u otro.

La pantalla, el elemento más distintivo de cualquier terminal es excepcional. El panel IPS Quantum de 5,5 pulgadas cuenta con una resolución de 2560×1440: ¡538 píxels por pulgada! Una pantalla 2K que se mueve gracias a un chip Qualcomm Snapdragon de seis núcleos. Dos trabajan a 1,8 GHz y otros cuatro a 1,44. Para no quedarse «corto» los ingenieros han optado por 3GB de RAM y una batería de 3.000 mAh extraíble -hecho diferencial después de la nueva política de Samsung-. Y como todo es a lo grande en el G4, su capacidad no iba a ser menos. 32 GB ampliables hasta 2 TB mediante ranura de expansión.

¿Están las cámaras a la altura de estas cifras? Sí. De hecho, aunque parezca increíble, las superan. 16 Mp para la posterior y para grabar vídeo UHD y 8 Mp para la frontal. Antes de encenderlo solo se pasa una cosa por la cabeza. Si la capa de personalización de Android 5.1 no es muy pesada, esto promete. Sobre todo porque libre su precio empieza en 649€.

Cuando por fin lo sacamos de la caja sorprende por su contenido peso (155 gramos) gracias a unos marcos casi inexistentes y a que siguen apostando por diferentes tipos de plástico para la carcasa. La versión de acceso cuenta con una imitación a metal bastante convincente que, dicho sea de paso, ayuda a que el terminal no se escape de las manos.

Como segunda opción (50€ más cara), ofrecen un recubrimiento de cuero natural -no solo lo garantiza la empresa sino que el tacto nos confirma la suavidad característica de este material- que lleva unas 12 semanas para confeccionarse y que solo nos ofrece una duda: ¿cómo soportará el paso del tiempo? Si atendemos a cómo sobreviven nuestras carteras… la esperanza no es buena para un equipo de 699€.

El agarre en este caso es sensacional. Lo malo es que por culpa de la costura la curva del modelo se acentúa y su posición natural sobre una mesa es con la pantalla para abajo. Mal negocio para los que nos gusta trabajar con el smartphone apoyado. Al menos, las carcasas son intercambiables y fáciles de sacar gracias a unas pestañas que dejan al descubierto las partes extraíbles.

El resumen por ahora: un terminal más pequeño y ligero que la competencia (unos 10 milímetros y 20 gramos menos que un iPhone 6 Plus) que deja grandes sensaciones en la mano y que promete mucho por especificaciones.

Encendido

Toca encenderlo después de tenerlo en la mano y hay algo que nos llama la atención -lo intuíamos- la pantalla es espectacular. Superar los 500 ppp en el G3 ya hizo que fuera una referencia pero es que la resolución QHD del terminal lo convierte en hipnótico. La tecnología Quantum nos traslada directamente a los paneles premium de sus televisores. Todo en él es brillante, nítido y colorido. De facto, en un mercado tan reñido como el de las pantallas, su saturación de color -a unos nos encanta y otros lo detestan- puede ser un factor para ganar o perder adeptos.

Por cierto, los pequeños altavoces están a la altura y solo notamos distorisones y reverberaciones cuando exigimos la máxima potencia al conjunto. De facto, aunque estén ubicados en la parte trasera, no se pierde calidad aunque los tapemos al sujetar el terminal -no pasa lo mismo con la cámara, muy fácil de tocar con el dedo índice-.

El procesador es fulgurante. Puede que no tenga el pedigrí (ni la polémica) del 810, pero la dupla Adreno 418 y los seis núcleos de este 808 no solo pueden con la descomunal resolución de la pantalla sino que muestran una gran fluidez con las aplicaciones. Además, desaparecen los problemas de sobrecalentamiento que sí están viviendo rivales como el One M9.

Cuando exigimos rendimiento al conjunto no nos defrauda. Como hemos defendido siempre, un usuario medio no necesita ni la mitad de las especificaciones de estos ordenadores que llaman por teléfono. Ni para ocio ni para trabajo.

La conectividad es excelente (más allá del LTE, el WiFi de doble banda se conecta francamente rápido y es muy estable y en cuanto a la parte física todo sigue en la línea de los demás androides del segmento. Incluida la autonomía que llega sin problemas a un día fuera del enchufe con un uso mixto no intensivo.

¿Y la cámara? Sus credenciales son sobresalientes: 16 Mp con tamaño 1/2.6″ y f1.8. Estabilizador óptico. Lente con seis componentes. Flash LED y vídeo con calidad UHD. En la práctica también es sobresaliente. A pesar de que la apertura de f1.8 pudiera parecernos escasa, las imágenes son limpias, nítidas, coloridas y gozan de buena profundidad.

Sistema operativo y personalización

Sobre el entorno poco que añadir. Se lanza con 5.1 -versión estable y que ha solucionado problemas de rendimiento y batería respecto a ediciones anteriores- y con una capa de personalización propia que la casa llama UX.

Como es habitual -y en nuestro caso malo- los coreanos meten bastantes aplicaciones de forma innecesaria sobre la plataforma y aunque no penaliza el rendimiento (al menos en exceso) sí que quita capacidad de almacenamiento. La mayoría facilitan la gestión del ecosistema LG aunque también destacan -cómo no- todas las relacionadas con deporte y salud.

En definitiva, se trata de un buen smartphone con una buena relación calidad-precio (mejorará su tarifa con operadoras) al que solo le mejoraríamos la capa de personalización (la recortaríamos bastante) y le daríamos un toque más premium a los acabados. Sobre todo después del salto que han dado los Nexus y, sobre todo, el Galaxy S6. Si buscas un Android, una de las mejores opciones.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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