Bloodhound SSC, el «coche» más rápido del mundo

Hoy vamos a hablar del coche más rápido del mundo. No se trata del emblemático Bugatti Veyron, el coche de los 1.200 caballos; ni del Hennessey Venom GT, el modelo con el récord homologado; tampoco del Koenigsegg Agera R, el modelo que bate todas las marcas en el 0-100-0. Se trata de una bestia creada por un grupo de ingenieros británicos y que tiene una velocidad punta de 1.600 km/h, una maravilla de la ingeniería que parece un cohete sobre ruedas porque, ¿es el Bloodhound un coche?

Si nos atenemos a las cifras de este «coche» lo dudamos: mide 13,5 metros, pesa 7,5 toneladas y su motor doble eroga (turbina más cohete) 22,5 toneladas de empuje -no se mide en caballos-. Comparado con su predecesor, el Thurst SSC, es mucho más rápido -se quedaba en «solo» 1.200 km/h- y esto hace que para su construcción hayan tenido que replanteárselo casi por completo. Por eso este equipo de ingenieros está formado por expertos en aeronáutica, Fórmula 1, así como ingenieros electrónicos y mecánicos de la Armada Real Británica.

Jamie Condliffe, de Gizmodo ha tenido la suerte de entrevistarse con Mark Elvin, ingeniero jefe de diseño mecánico de este titán, y se llevó una sorpresa cuando le preguntó cuál fue la parte más difícil a la hora de diseñar y construir el Bloodhound: las ruedas. El motivo es sencillo, «a 10.500 revoluciones por minuto, esto significa que la fuerza G aplicada a la llanta es unas 50.000 veces la de la gravedad lo que quiere decir que un peso de 1 kilo puesto sobre la llanta equivale a 50.000 kilos, 50 toneladas, a máxima velocidad».

Eso requirió que se tuvieran que construir las llantas de una forma completamente novedosa que permitieran exponencial su resistencia a la fatiga. Para esto fue fundamental la colaboración de Rolls Royce -especialista en aeronáutica a pesar de su fama sobre la carretera- quien permitió probar los prototipos a 10.000 revoluciones para conocer su expansión y realizar mediciones láser para luego compararlas con los test de estrés del propio equipo de ingenieros. Por supuesto, no hay ni rastro de neumáticos, no lo soportarían.

Su propio diseño estructural, en funcionamiento, es muy diferente al de cualquier neumático de cualquier coche normal por muy veloz que éste sea. El motivo es porque a partir de los 700 kms/h el Bloodhound SSC empezará a despegarse del suelo y cuando llegue al máximo de 1.600 kms/h en el desierto de Sudáfrica donde se realizará la prueba, la superficie de contacto no superará los 3 milímetros.

El otro punto que destaca en su diseño es el enorme alerón. Su función es mantener la estabilidad del modelo a esas altas velocidades. Se ha creado uno con las dimensiones de las de un avión de entrenamiento avanzado tipo Hawk. Estos surcan el cielo a 1.100 kms/h a una altura de 9.000 metros. El Bloodhound lo hará a 1.600 kms/h a ras de suelo donde el aire es mucho más denso. Eso ha provocado que el alerón esté claramente sobredimensionado y reforzado a pesar de que el conjunto no supera los 100 kilos.

Su diseño también fue un problema porque justo en esa zona el coche genera 7 toneladas de empuje. Al ser el peso del conjunto 7,5 toneladas se corría el riesgo de que saliera arrancado de cuajo lo que sería una catástrofe. La solución fue rediseñar la nariz del conjunto para que la fuerza se repartiera equitativamente por toda la superficie y que ninguna parte estructura corriera peligro. Además, cuando las ruedas pierdan adherencia el alerón servirá de verdadero timón y permitirá que el Bloodhound siga recto.

En solo 55 segundos el modelo conseguirá su velocidad máxima aunque, curiosamente, no lo hará de forma lineal. Los primeros 240 kms/h tarda en alcanzarlos más que un modelo deportivo, sin embargo en ese punto el segundo motor da un empuje constante de 2G. Una vez llegado al punto máximo la deceleración será de 3G, el equivalente a estrellar un coche contra un muro a 50 kms/h. El tiempo será de 65 segundos. En dos minutos el piloto será literalmente catapultado y estrellado para batir el récord de velocidad en tierra.

La frenada también se hará en dos tiempos, los primeros 400 kms/h se hará solo con el rozamiento del aire, a partir de los 1200 kms/h entrarán en acción los aerofrenos y a partir de los 400 kms/h entrarán en juego los frenos de las ruedas. El elegido para esto será el experto piloto de acrobacias Andy Green quien será monitorizado en todo momento mediante tres antenas de comunicación que pasarán todos los datos en tiempo real con cobertura 4G a los ordenadores de control (habrá 12 cámaras dentro del habitáculo y dos solo monitorizarán a Green).

Esto, unido a un avanzado sistema de sensores permitirá ir aumentando la velocidad progresivamente de 80 en 80 kms/h para poder comparar con los mapeos previos del equipo de modo que si en algún momento algo, por muy irrelevante que sea, falla, se parará la prueba. Ahora la palabra la tienes tú, ¿es realmente el Bloodhound SSC un coche?

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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