Nuevo Audi A4, todo a una carta

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Si hubiera que definir el estado de Volkswagen y de algunas de sus filiales más célebres como Audi la respuesta, sin duda, sería complicado. Si hasta hace poco eran ejemplo de cómo hacer las cosas en el sector de la automoción (motores eficientes con una relación potencia-emisiones excelente; diseños atemporales y sofisticados; calidad percibida sobresaliente y durabilidad fuera de duda) el estallido del dieselgate y sus secuelas -trampeo en las emisiones de CO2 de los modelos de gasolina, demandas por fraude fiscal, indemnizaciones a los compradores, etc.- han dejado muy tocado al gigante germano.

La sobreexposición de su gama a los hasta ahora exitosos TDI que tan buenos resultados daba a sus marcas y las colocaba en una situación de ventaja frente a otros competidores se ha tornado en un problema y ahora, cada vez que una nueva mecánica sale afectada, la credibilidad de la empresa y el valor de sus productos se deprecia sin remedio. ¿Tiene solución el daño hecho o solo queda sacrificar a directivos, algunas marcas y enterrar el gasoil?

Por ahora, aunque es pronto para saber los daños que todo esto reportará a sus ventas (se habla de cancelaciones de pedidos ya hechos pero es difícil calcular ahora mismo cuantos clientes están dejando de entrar en sus concesionarios por el miedo a ser timados) casi todos los analistas saben que es un momento crucial para la empresa. Debe «limpiar» su imagen y la de sus productos y para ello creemos que, además de buen marketing, solo tienen una carta a la que jugar: la tecnológica.

El primer gran lanzamiento desde el escándalo es el nuevo Audi A4, un modelo que va por su novena generación desde el nacimiento del Audi 80 allá por 1972 y que, aunque sobre el papel tiene una línea continuista, cuenta con un 90% de piezas nuevas. Buena señal.

Los pilares sobre los que se ha rediseñado esta nueva edición son tres. El primero es la seguridad y por los resultados obtenidos en el EuroNCAP parece que se han esforzado. Además de conseguir las cinco estrellas -no se puede esperar menos- han recibido el galardon EuroNCAP Advanced por la incorporación de serie de sistemas inteligentes como el sistema precolisión.

 

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El segundo es la calidad. Si hay algo que no se le puede achacar al fabricante alemán (ni a ninguna de sus marcas hermanas) es la falta de mimo a la hora de ensamblar los coches y elegir los materiales. Pues después de acercarnos en persona al modelo podemos asegurar que hay un gran salto desde la versión anterior. Todo es propio de un vehículo superior. Los acabados, la disposición, los materiales, el tacto y la sensación percibida. Lo mismo ocurre con el diseño. Es claramente Audi. Es claramente un A4 pero hay algo en él que lo hace diferente, más sofisticado, más moderno y más tecnológico. No son solo las ópticas o el cockpit futurista, es la suma de todo ello.

El último es la tecnología. Bajo el capó prometen mayor eficiencia (esta vez de verdad) y aunque no nos hemos podido poner al volante, las mediciones que han hecho otros medios como Autopista o Car And Driver nos hablan de desviaciones «normales» por debajo del litro respecto a los consumos homologados. ¿Han atinado más en la nueva generación de motores? No lo sabemos, solo que el modelo a pesar de ser más grande y tener muchos más accesorios es más ligero. De media el ahorro es de 120 kilos y eso se nota mucho a la hora de maniobrar y a la hora de ver cómo la aguja del combustible baja mucho más despacio. Si a eso le unimos un mejor diseño aerodinámico la solución global es excelente.

Las mecánicas que usará la nueva berlina media no son más que «modificaciones» de las ya existentes y que permiten un ahorro medio en el modelo de entre el 20 y el 25% según configuraciones. Echamos en falta una menor apuesta por los TDI y una mayor implicación con los híbridos. Es cierto que con soluciones como el adblue las emisiones se controlan casi por completo, pero también lo es que la casa necesita un golpe de aire fresco para ser capaz de salir de la tela de araña que diseñó para su competencia.

Pero la tecnología no está solo debajo del capó. También está en lo que Audi llama Connect. La simbiosis con otros dispositivos inteligentes es total, intuitiva y rápida (esto sí lo hemos podido probar). El panel bajo la «capilla» tras el volante es un alarde de tecnología gracias a su pantalla que permite al conductor acceder a mucha más información de un solo vistazo y que adapta su claridad al ambiente que lo rodea. El audio ha mejorado sus prestaciones desde su versión básica y los asistentes a la conducción son más eficaces aunque se noten menos.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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