ISIS, ¿también un ejército en las redes?

Si hay algo que ha puesto de acuerdo a todos los bandos (a los partidarios y detractores de cualquier tipo de «respuesta») después de los ataques continuados del autodenominado Estado Islámico es que esta nueva forma de terrorismo es una amenaza global. Sus atentados requieren de una gran coordinación entre sus miembros repartidos por diferentes puntos de la geografía y para ello solo hay una herramienta eficaz: internet.

Más allá de ser un enorme altavoz (para expandir su propaganda o cualquier otro mensaje) es el marco ideal para poder comunicarse de una forma anónima. Un documento interno de la organización filtrado recientemente confirma que precisamente el empleo de herramientas populares como Tor, Telegram, Firechat o iMessage son las favoritas de ISIS para pasar completamente desapercibidos.

El informe, en manos de Wired, es de facto un manual de operaciones para que todos los miembros sepan como estar «en la sombra» con unas pocas directrices. Recomiendan, por ejemplo, usar Tails, una distribución Linux que se caracteriza por su privacidad y que se hizo famosa para el gran público por ser la que utilizaba Eric Snowden. Su herramienta preferida de navegación es Tor, completamente anónimo; y para la mensajería instantánea las instantáneas ya que los protocolos de seguridad de WhatsApp «no son confiables». Por supuesto, el BlackPhone -supuestamente el smartphone más seguro- es el hardware obligatorio.

Respecto a si se anima al uso de plataformas como PlayStation o SMS no hay ni una sola palabra. Si bien, se sabe que para los atentados de París utilizaron estos últimos para coordinarse. Como era de esperar -y como cualquier organización de este tipo- emplean las herramientas más seguras y que más privacidad ofrecen y que fueron diseñadas para el gran público.

¿Se les puede rastrear?

Después de lo que hemos escrito muchos se preguntarán si hay posibilidad de rastrearles en la red de redes sin tener que sacrificar plataformas de este tipo (que a todas luces no tienen la culpa, ni ellos ni sus creadores, de que sean utilizadas para este fin).

Y aquí es donde entra uno de los grupos más célebres de los últimos tiempos: Anonymous, una suerte de asociación de hackers que saltó a la fama por WikiLeaks y al que se le adjudican ataques -muy efectivos y efectistas- contra las webs de China; de la Justicia británica; Amazon, Mastercard, VISA y Paypal cuando bloquearon las donaciones a Julian Assange y al sistema del MIT cuando, según ellos, su acoso se tradujo en la muerte del activista Aaron Schwartz.

Su único contacto contra el Estados Islámico vino después de los atentados contra Charlie Hebdo en enero. Entonces publicaron un listado con 9.200 tuiteros afines a la organización terrorista. Ahora, a través de un vídeo que han lanzado en internet prometen redoblar su ataque al ISIS.

Si hay algo que ha demostrado Anonymous (también organización terrorista para el FBI) es su capacidad para incomodar al poder -sea cual sea su origen- y para entrar en las cloacas digitales de cualquiera para publicar datos muy comprometidos y mostrar al resto del mundo sus flancos más débiles. A día de hoy se da por hecho que podría haber una tregua entre las instituciones y los hackers de la careta con el fin de atacar a un enemigo aún mayor. ¿Será esto más efectivo que las bombas?

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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