Netflix vs Movistar, comienza la batalla

Netflix ya está entre nosotros. Y por lo que dicen desde la empresa el primer mes ha sido muy satisfactorio. Sí, es cierto que de momento los usuarios no tienen que pagar -algo que ya es habitual en todos los servicios en streaming-, pero también que las cifras de altas «para probar» son mucho mejores de lo que esperaban los norteamericanos.

Sin embargo, hay algo que está ensombreciendo la acogida por parte de buena parte de los clientes de Netflix: la velocidad de conexión que sufren los clientes de Telefónica que se han decantado por la plataforma de series en streaming por excelencia.

Como es habitual en otros mercados, el pasado lunes 14, Netflix publicó el índice de velocidad de los principales operadores de internet en el mercado. Esta herramienta permite a sus clientes conocer datos relevantes para discernir cuál es la mejor opción para disfrutar del servicio bajo demanda. Cuando los cifras se hicieron públicas destacó una sobre manera: el pésimo rendimiento de Telefónica respecto a los demás operadores.

Fuente: Teknautas. El Confidencial

La diferencia respecto al siguiente peor en la lista es enorme dándose la circunstancia de que otros operadores mucho más pequeños como Euskaltel y Telecable casi duplican su velocidad de transferencia de datos en horario «prime time» (una franja nocturna de tres horas). Pero, más allá del mal dato en nuestro mercado, desde Netflix subrayaron que la empresa comandada por César Alierta tiene una de las peores cifras en toda Europa. De hecho, solo tiene por detrás a la irlandesa Image y la italiana Linkem que ofrecen su servicio mediante tecnología WiMax, mucho menos eficiente que las opciones de la española.

Joris Evers, vicepresidente de Netflix en Europa, explica que uno de los problemas reside en que la teleco, a diferencia de sus rivales, no quiso conectar sus redes a la red de distribución de la plataforma en streaming (algo conocido como peering). Por su parte Telefónica explicó en un comunicado que «cumple con las recomendaciones y reglamentaciones de interconexión que dictan las autoridades y los reguladores y que aseguran la interconexión de sus redes y las de otros proveedores de contenidos con la mejor calidad de servicio. Es el modelo que (la empresa y otros operadores) llevamos siguiendo desde hace años con otros emisores de contenidos».

En definitiva esto hace que los contenidos de Netflix se sirvan directamente desde los servidores en Estados Unidos y haya que sufrir un proceso de latencia. ¿Significa esto que Telefónica esté penalizando el servicio de un tercero para potenciar su negocio de series y cine online? Estrictamente el negocio de la multinacional es la banda ancha -no puede ofrecer su plataforma de forma gratuita- pero hay muchos intereses en este negocio como para potenciar a un rival de tanto calado.

En cualquier caso -algunos expertos explican que mientras que en Estados Unidos Netflix ha tenido que satisfacer económicamente por ofrecer un servicio de calidad, en Europa solo ha llegado a acuerdos privados con algunas telecos- es un nuevo ejemplo de la compleja normativa continental sobre neutralidad en la red.

¿Debe hacer Telefónica todo lo posible para ofrecer siempre el mejor servicio técnicamente posible a sus clientes? ¿Deben aportar los distribuidores de contenidos a las mismas? ¿Aunque en ocasiones se hayan desarrollado con dinero público? Esta claro que si Telefónica no ofrece un servicio acorde al ancho de banda contratado por sus clientes la empresa no está actuando correctamente.

Netflix argumenta que el consumo de contenidos audiovisuales no es un servicio especial (esos que han de recibir prioridad de banda o, por su irrelevancia, quedar relegados a un ancho menor) pero sí un producto estratégico que hace que los clientes de la operadora se decanten por contratar servicios más rápidos -y caros-.

El problema, como siempre, lo pagan los millones de usuarios que ven capados sus servicios por intereses económicos de la multinacional y que no están recibiendo el servicio con la calidad que contrataron. Y decimos intereses económicos porque para las operadoras los heavy users (aquellos que hacen un consumo intensivo de su ancho de banda viendo televisión por internet, consumiendo vídeo y realizando grandes descargas) son mucho menos atractivos que los usuarios clásicos que hacen poco más que consultar el mail y navegar.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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