Ingeniería genética, un paso más contra las enfermedades

Si acudimos a una enciclopedia descubriremos que la ingeniería genética humana es una tecnología que permite el control y alteración del genotipo de un individuo con el fin de mejorar el fenotipo del mismo antes de la concepción o bien de cambiar el fenotipo de un niño o adulto. Una herramienta fundamental a la hora de conseguir la cura de enfermedades genéticas (una de las más investigadas es la fibrosis quística) así como de aumentar la resistencia de nuestra especie a las enfermedades infecciosas.

Todo esto que sin duda nos parece -y es- muy complejo permitirá a medio plazo enseñar a nuestro cuerpo a adaptarse y vencer más fácilmente a las enfermedades. Y está mucho más cerca de ser realidad de lo que nos creemos gracias al excepcional trabajo que han llevado a cabo un equipo de bioingenieros de la Escuela Politécnica Federal de Zürich.

Liderados por el profesor Martin Fussenegger han utilizado células humanas para tratar a ratones que sufrían psoriasis, una enfermedad inflamatoria de la piel. El equipo, según han publicado en la prestigiosa revista Science, reprogramaron las células humanas para que fueran capaces de detectar las moléculas características de la enfermedad (dos citocinas) y respondieran generando de forma endógena los fármacos necesarios para tratarla (otras dos citocinas).

El descubrimiento, que han denominado «células conversoras de citocina» ha consistido en equipar a las células con dos nuevos tipos de receptores químicos en su superficie que reaccionan cuando se encuentran con dos proteínas en concreto: el factor de necrosis tumoral (TNF) y la interleucina-22 (IL-22) característico de cualquier brote de psoriasis.

De esta forma las células son capaces de detectar la dolencia y producir las moléculas antiinflamatorias para tratarla. La eficacia es tal que los ratones afectados con solo una inyección de las células humanas alteradas pudieron mantener a raya la psoriasis durante varias semanas.

Las células que les inyectaron los investigadores de Fussenegger se comportaron como centinelas y sirvieron para retener la expansión de la psoriasis y conocer en todo momento la evolución y duración de la mejoría. En resumen, un enorme avance de una disciplina que evoluciona muy rápidamente.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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