Seguridad e información, la batalla entre Londres y Silicon Valley

Nunca a lo largo de la Historia ninguna entidad privada ha controlado tantos datos de personas como lo hacen ahora las grandes tecnológicas de Silicon Valley. Google, Facebook, Twitter, Microsoft, Apple, etc. lo saben todo de sus clientes. Sus cuentas bancarias, su ubicación, sus intereses, sus secretos, sus costumbres, etc. Y eso es algo muy jugoso tanto con fines comerciales como para las agencias de seguridad -sea cual sea el fin que tienen para esos datos-.

Actualmente el Parlamento Británico se encuentra tramitando un proyecto de Ley que pretende facilitar a la policía -y por extensión a las demás fuerzas de seguridad- el acceso a los registros de uso de internet que tienen estas empresas referidos a sus clientes y usuarios. Algo que para el Gobierno de Londres es una herramienta indispensable para combatir el crimen y, sobre todo, las amenazas terroristas.

Como era de esperar, las grandes tecnológicas californianas han lanzado una contraofensiva en la que se ha mostrado especialmente virulenta Apple que ya ha remitido un documento con sus objeciones al comité parlamentario que tramita la polémica legislación. En su informe los de Cupertino alegan que, de prosperar, «la Ley vulneraría los datos (y los derechos) de millones de ciudadanos honrados; obligaría a la empresa a hackear sus propios productos y sentaría un peligroso precedente con potencial de disparar serios conflictos internacionales».

Choque de trenes

Del mismo modo que sectores como el periodismo, el ocio, la salud, etc. han tenido que adaptarse a los retos de la conversión digital, los Gobiernos de todo el planeta se encuentran en la encrucijada de cómo adaptar sus sistemas obsoletos a esta nueva era. Hasta ahora cuando se debía dar una actualización de sus métodos raras veces encontraban con un rival con suficiente fuerza como para poder plantarles cara a la hora de legislar, sin embargo, al reto del universo 2.0 se suma la gran repercusión social que tienen las tecnológicas.

Así, según la BBC, aunque no han hecho públicas sus objeciones, otras empresas como Microsoft, Google, Yahoo, Facebook o Twitter ya han enviado sus respectivos documentos a Londres con el fin de bloquear -o al menos matizar- una legislación que puede ser un punto de inflexión en cómo empleamos las herramientas digitales.

Todas ellas consideran que no es de recibo vulnerar los derechos de la mayoría por un pequeño grupo de personas que son peligrosas. Sobre todo cuando el reto para incrementar la seguridad de todos es crear un mejor sistema de encriptado de la información para que todos podamos seguir siendo «libres» y sea más fácil dar con los focos terroristas o de fallos de seguridad. Es por ello que las empresas proponen que en vez de dar poder ilimitado al Ministerio de Interior -bastaría con una autorización de un grupo de inspectores judiciales de nueva creación para acceder a la información de cualquier ciudadano británico- se agilice el sistema de órdenes judiciales para poder rastrear con más eficiencia cualquier actividad delictiva.

En el caso de Apple, explican que la empresa siempre que se ha solicitado colaboración ha dado toda la información necesaria sin demora para facilitar las tareas de las fuerzas de seguridad -los datos de las comunicaciones y en algunos casos incluso los contenidos-. Sin embargo, considera que el trabajo es crear herramientas que hagan más seguras las comunicaciones y protejan a todos los usuarios, no dejar un sistema abierto a plena disposición de las autoridades.

Los de Cupertino alegan, además, que la Ley que se está tramitando obliga a dar la información y el contenido con inmediatez sin importar el país en el que se haya llevado a cabo ni la nacionalidad del interlocutor con lo que no solo se podría crear un conflicto diplomático, sino que se corre el riesgo de que otros países crearan leyes idénticas y que las empresas se quedaran bloqueadas en un sistema de leyes contradictorias.

Después del estallido del escándalo de la NSA y Eric Snowden las grandes de Silicon Valley parecen enrocadas en proteger los contenidos de sus usuarios para volver a ganar su confianza. En cualquier caso nos encontramos ante un momento crítico de la era de la comunicación digital.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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