2015, el año más futurista del siglo

Casi desde el comienzo del siglo cada año ha traído un dispositivo o servicio que ha supuesto una revolución tecnológica y científica: dispositivos móviles, servicios de computación en la nube, redes sociales, streaming, salud 2.0, industria 4.0, realidad virtual, etc. Sin embargo, 2015 ha destacado por ser el año -hasta el momento- en el que se han cumplido más predicciones que hace poco parecían más bien imposibles.

Empezando por la implantación de la Inteligencia Artificial y sus riesgos, voces como Stephen Hawking o Elon Musk firmaron una carta abierta en la que advertían sobre los retos -futuros, la IA aún no es una amenaza- que una investigación responsable sobre ésta tenía. Nunca se deberá perder la vista que la tecnología ha de ser siempre un beneficio para la sociedad. Por eso pedían una prohibición que permitiera el desarrollo de armamento basados o datos de inteligencia artificial fuera del control de los humanos. Todos ellos coincidían en la necesidad de desarrollar la IA por sus grandes posibilidades para transformar y mejorar nuestra sociedad pero también pedían un control para evitar que su desarrollo se escapara a nuestro control.

Yamaha parece haberse inspirado en la saga Terminator para diseñar su Motobot, un androide capaz de conducir una de las motos más rápidas del planeta. Ahora los ingenieros buscan la forma de que pueda pilotar modelos de su gama sin modificar.

Todo ello ocurrió el mismo año en el que Investigadores del Instituto Politécnico de Rensselaer han conseguido reactivar tres viejos robots NOA que de alguna manera -que aún no han sabido explicar o no han hecho pública- son conscientes de sí mismos.

La Universidad de Washington sorprendió al mundo cuando mostró un juego de preguntas y respuestas para dos personas simultáneamente con un sistema que permitía a ambos jugadores responder mediante conexiones neuronales y Internet. El primer paso de las conexiones telepáticas mediante tecnología.

El sistema no es invasivo para los jugadores que se comunicaban mediante una plataforma de «estimulación magnética transcraneal» unida a una computadora de procesamiento y traducción de señales. Del mismo modo que el telégrafo, la radio o el teléfono antes, los contendientes fueron capaces de averiguar las palabras mediante sencillos «sí o no» a más de un kilómetro de distancia.

El año pasado vivió varios hitos médicos sin precedentes. Uno de los más mediáticos fue el primer transplante de cara más extensivo de la Historia. Patrick Hardison, un bombero de Mississippi de 41 años lleva ahora el rostro de un joven de 26 años fallecido en un accidente de tráfico. La operación, que ha costado 150 millones de dólares y ha contado con la participación de 150 médicos de la Universidad de Nueva York que trabajaron durante 26 horas ininterrumpidas permitió que el bombero recibiera un nuevo rostro que incluía orejas, nariz, labios y párpados.

Las  buenas noticias siguen gracias a que por fin se ha podido implantar con éxito una terapia genética en el Hospital Great Ormond que ha conseguido revertir una agresiva forma de leucemia diagnosticada a Layla Richards, una niña británica. La terapia, que cuenta con células diseñadas por un donante ha conseguido remitir la enfermedad y abre la puerta a nuevas terapias con edición de genes que podrían dar carpetazo a medio y largo plazo a una enorme cantidad de enfermedades hereditarias.

Por último, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana han logrado restituir las funciones motrices en ratas mediante implantes neurales artificiales en la médula espinal. La técnica, llamada e-Dura, se basa en la estimulación química y eléctrica y no causa ningún tipo de inflamación.  Estos mismo animales han comenzado a recibir un tratamiento no invasivo por parte de investigadores de la Universidad de Harvard que mediante una inyección pueden implantar en su cerebro una malla que permite monitorizar su cerebro una vez desplegada en su corteza cerebral y les permite aplicar estimulaciones. Una herramienta que podría acabar antes de lo previsto con enfermedades como el Parkinson y otros desórdenes invasivos.

También hubo una mala noticia y es que por primera vez el Banco de Semillas de Svalbard en el Ártico se vio obligado a retirar parte de su fondo de 820.619 semillas para reponer parte del fondo del que existe en Alepo que se vio dañado por la Guerra de Siria.

2015 fue también el año de «Regreso al futuro» y como no podía ser de otra forma fueron muchos los analistas que indagaron sobre cuántas cosas de esa legendaria saga cinematográfica se habían cumplido. El famoso patinete volador fue una de ellas. El Lexus Hoverboard -disponible para aquel al que le sobre 20.000 dólares- hará las delicias de aquellos que quieran conmemorar el séptimo arte (y moverse con mucho estilo). Es cierto que aún no se puede desplazar por cualquier superficie (necesita de un metal especial y no puede moverse sobre asfalto como en el vídeo a continuación) pero esto lo hicieron en solo 18 meses… ¿Qué podrán hacer en un poco más de tiempo?

 

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

2 comentarios en «2015, el año más futurista del siglo»

  1. Comparto contigo que el 2015 fue un gran año tecnológicamente hablando, … y esperamos ver pronto el Lexus hoverboard en los parques u otros lugares distintos fuera de su pista.

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