China, ¿el rival de Silicon Valley?

«Solo Silicon Valley y China tienen la capacidad de crear empresas que cambien el mundo». Esa lapidaria frase fue una de las más destacadas de Reid Hoffman -cofundador de LinkedIn y de PayPal- en la clase magistral que dio junto con Jerry Yang -cofundador de Yahoo!- en la China-Europe Business School de Shanghai.

Para Hoffman las claves son la enorme reserva de talento del gigante asiático (generada gracias a la gran mejora de su sistema educativo); el gran mercado interno; la velocidad a la que se mueve el país; el espíritu emprendedor en todos los sectores económicos (y no solo el tecnológico) así como el «pragmatismo» que tienen tanto trabajadores como empresarios.

Yang añadió otro factor más: «los días en los que las empresas chinas de internet buscaban ideas en el extranjero para copiarlas -como es el caso de Facebook, Twitter, Google, etc.- han acabado. Ahora las propias necesidades del país con más internautas del mundo y con una penetración de los smartphones del 90% entre las personas que acceden a la red están creando ideas innovadoras interesantes». Lo que Yang no dijo es que el porcentaje de población que accede a internet es mucho menor que en otras regiones del planeta.

Ambos subrayaron que la pelea por internet tendrá solo dos contendientes: Silicon Valley y el país asiático. El motivo es que son las dos únicas zonas del mundo en las que se pueden transformar start ups en unicornios (aquellas cuya capitalización es superior a los 1.000 millones de dólares antes de pisar el parqué) y en las que han nacido trece de las quince empresas (cinco son chinas) de internet con mayor capitalización bursátil.

Y el secreto es el enorme público al que se dirigen. Las empresas chinas a pesar de su «aislamiento» cuentan con un público nacional de cientos de millones de clientes potenciales. Las de Silicon Valley tienen una proyección planetaria. De facto se puede hablar de «tres internet: la china, la angloparlante y todo lo demás» concluyeron.

Pero a pesar de contar con los mismos ingredientes: cultura emprendedora, un ecosistema maduro de incubación de empresas, interés por las ideas disruptivas y una gran masa de capital disponible dispuesta a arriesgarse hay un factor diferencial determinante. En China no existe cultura colaborativa entre competidores ni se da casi el intercambio de talento lo que minimiza el carácter global de sus iniciativas.

Esto se traduce en que las empresas chinas son gigantes pero solo relevantes en su país. Y es por ello que la carrera por dominar el cloud computing y los big data se antoja definitiva para ambos. Para los asiáticos porque supondría dar el salto a la relevancia global. Para los americanos porque se juegan seguir siendo la potencia preeminente.

Figuras como Jack Ma (creador de Taobao y dirigente de Alibaba) son el ejemplo de la presencia de gurús en el país asiático que aunque no tengan los conocimientos técnicos de otros saben exactamente qué quiere la gente o crear la necesidad en el público (¿os suena la historia de cierto gurú con una manzana mordida?).

La duda que lanzamos desde aquí es si Europa está a tiempo de escalar posiciones en la guerra de internet (la industria 4.0 tan arraigada en regiones como Alemania o Euskadi es una oportunidad para abrir un nuevo mercado) y se quitará la venda de los ojos para dedicar sus esfuerzos de ayudas en proyectos que sean capaces de generar nuevas formas de empleo y relanzar su economía.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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