Outsourcing, por la colaboración hacia el futuro

En un mercado cada vez más desregularizado y con una competencia más dura por la llegada de las empresas tecnológicas orientales (con una incidencia mayor en los procesos económicos en general y los industriales en particular), la colaboración interempresarial tiene una importancia mayor. Es por eso que estrategias como el outsourcing son claves para fortalecer el tejido económico, garantizar el futuro de las start ups y consolidar la posición de las grandes empresas como motores de la innovación, el desarrollo tecnológico y la economía de una región.

Pero, ¿qué es el outsourcing? Es el proceso por el cual una empresa identifica la forma en la que su negocio (o una parte de él) puede ser desempeñada de una forma más eficiente por otra. Esto permite que la primera se pueda centrar más eficazmente en su función central y que la segunda pueda crecer y consolidarse.

Esta sinergia exime a las compañías de tener que invertir grandes recursos -humanos y económicos- en áreas de negocio en las que no están especializadas a la par que consiguen reciclarse y, por ejemplo, alcanzar ese proceso de digitalización o tecnificación que necesitan para seguir siendo competitivas y productivas. En definitiva, y como ya hablábamos hace unas semanas, una transmisión de conocimientos inter pares que permite que ambas ganen.

Una de las áreas en las que más se están dando estas colaboraciones es la industrial. El motivo es sencillo: la rápida evolución de la misma hacia el modelo 4.0 está exigiendo al núcleo de las compañías del sector secundario a realizar grandes esfuerzos de transformación internos. No solo en lo referido a nueva maquinaria (más eficiente, más respetuosa con el medio y más rápida en los procesos de fabricación) sino también en lo referido a la formación de sus plantillas y a la forma en la que éstas acceden a la información.

Y es aquí donde las start ups tecnológicas juegan un papel crucial en su evolución. Con menos músculo financiero que las grandes corporaciones industriales son el espaldarazo definitivo en materia de innovación. Pueden digitalizar procesos productivos, permiten pasar de la realidad a un entorno virtual fiable y convierten sus tecnologías en poderosas herramientas didácticas. En otras palabras permiten plantear una nueva fábrica sin necesidad de desembolsar un solo euro o formar a las plantillas en nuevas tecnologías sin necesidad de parar toda la cadena productiva.

Sectores como la automoción, la fabricación de máquina-herramienta, la aeronáutica o el textil tienen la oportunidad de acometer grandes cambios minimizando sus riesgos y con la rapidez que exige el mercado en una sociedad que crea valor compartido y bidireccional. Una forma de redefinir las empresas al generar ventajas competitivas sostenidas en el tiempo que potencian el talento y los recursos de las empresas y, por ende, de la sociedad.

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Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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